Rompiendo algunos mitos del Salto emprendedor

El pasado 1 de julio de 2017, publicamos un artículo denominado Un Salto emprendedor, en el que abordamos la relación entre la promoción del emprendimiento dinámico y la mejora de la competitividad regional. En aquel entonces, argumentamos que solamente a través del emprendimiento y la innovación es posible contribuir a un desarrollo económico, medioambiental y social de forma sostenible. Aquella vez, al referirnos al porqué del juego semántico del «Salto» emprendedor dijimos:light-bulbs-1875384_960_720
Un «Salto» emprendedor es una inferencia literaria en la que entran en juego dos conceptos implícitos: Salto como departamento y ciudad, y por otra parte, el desafío de esta al igual que cualquier otra micro-región, de trabajar en «saltos» hacia nuevos estadios competitivos, a través de la promoción del emprendimiento.
De manera complementaria a aquellas palabras, también destacamos que la noción del «Salto» está vinculada a lo imperioso de mover las «agujas del desarrollo» de una manera más o menos exponencial, y para lograr ello la cuestión de la innovación aplicada y el valor agregado que significa, son un aspecto no menor.
El objetivo del presente artículo de Link de El Pueblo, es dando continuidad a la misma línea de pensamiento al artículo mencionado, hacer foco en los qué, cómo y por qué evitar creer que son ciertos algunos mitos del «Salto» emprendedor, mitos del desarrollo. Hablar de mitos, es referirnos a una historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una cosa y les da más valor del que tienen en realidad.
De manera explícita, abordaremos algunos «mitos» del «Salto» emprendedor, algunas cuestiones que con alguna miopía, la creencia de que son verdaderos, podrá llevarnos a cometer errores en el proceso de contribuir al desarrollo económico y social.
País Vasco es un modelo,
no una fábula moralizante
Desde la década de los ´80 y hasta el año 2010 inclusive, la región de Euskadi al noreste de España, ha experimentado un significativo aumento de su PBI per Cápita. El paso del Bilbao Negro, caracterizado por la inseguridad, el alto desempleo, la inflación y el cierre de empresas, a ubicarse entre las tres micro-regiones con mayor prosperidad de Europa no es casualidad sino que obedece a un proceso de planificación estratégica participativa.
El Instituto de Competitividad del País Vasco, Orkestra, perteneciente a Deusto Business School publicó en el año 2015 un artículo denominado Emprendimiento y competividad regional, en el que Iñaki Peña y José Luis Curbelo, sus autores, afirmaban que tanto la actividad emprendedora como el crecimiento de productividad operan como palancas de transición entre una etapa y otra: la impulsada por los factores, la impulsada por la eficiencia y la impulsada por la innovación.
Sin lugar a dudas, la fuerte apuesta que desde el sector privado se hace a la vinculación con la academia en el País Vasco, es una de las principales causas que llevan a «hacer innovación». Quizás por manager-2057218_960_720el agotamiento de los sobre-diagnosis que de manera periódica salen en el Uruguay, hicimos énfasis en la importancia de acelerar el recorrido por la curva de aprendizaje y esgrimir algunos axiomas que llevaron a zonas como País Vasco a lograr a través de la innovación tecnológica caminar hacia el desarrollo, hacia un «Salto» emprendedor.
No obstante, si bien País Vasco tiene mucho que enseñarnos, también es cierto que la adopción «a ciegas» sería contraproducente, cuestión que a la que ya hicimos mención en los artículos publicados sobre el País Vasco, durante el mes de mayo de 2018. Al fin y al cabo, la condición de «vocación industrial» y el trasfondo político de su autonomía nos podrían dar la sensación de lejanía al compararlo con la realidad uruguaya.
Hablar de País Vasco como modelo y no como una fábula moralizante, es aleatorio; los casos de Israel, Singapur y Chile son de alguna manera u otra, otros lugares que de igual modo, a cualquier persona dedicada al desarrollo le interesará mirar.
Un primer mito, es la imperiosa búsqueda de adopción de recetas de afuera. Si bien, el benchmarking es un proceso mediante el cual se recopila información y se obtienen nuevas ideas, mediante la comparación de aspectos de uno con los mejores de su rubro, y por lo tanto, una fuente de aprendizaje para la mejora continua, también es cierto que no todo conocimiento adquirido es La gran panacea a emular.
Falacias de una
ciudad universitaria
Las cifras hablan por sí mismas, mucho antes que Punta del Este, la Ciudad de Salto, fue y es una ciudad universitaria. La presencia de instituciones universitarias, ofertas públicas y privadas, y una población que supera los ocho mil estudiantes de educación superior, la mayor del interior del país. Sumado a lo anterior, en las cercanías del Campus Salto de la Universidad Católica del Uruguay y del Centro Universitario Regional Norte ha habido un «boom» de edificaciones para estudiantes.
Sin embargo, más allá del nombre de Ciudad Universitaria, la articulación entre lo público y lo privado en el sentido más amplio del término aún es incipiente. Patología y cuestión que no dista de la realidad de los países de América Latina y el Caribe, en los que la transferencia tecnológica de las aulas universitarias hacia el sector privado sigue siendo tímida y si ello generara alguna duda, podría uno remitirse a la media de inversión en Investigación y Desarrollo que se hace en la región.
Por otra parte, si bien todas las profesiones son fundamentales dentro de la sociedad, también termina siendo evidente que una alineación de la oferta educativa, y con ello el perfil de egresados, con las demandas del sector empresarial se convertiría en una palanca para mejorar tanto el crecimiento de la productividad como la actividad emprendedora dentro del territorio.
Un segundo mito, es que la sola existencia de una comunidad universitaria genera una fuerte tracción para el desarrollo. Si bien, los pilares fundamentales de docencia, investigación y extensión traen consigo un amplio abanico de externalidades positivas sea donde sea, también es verdad que la no existencia de puentes que favorezcan la transferencia tecnológica difícilmente pueda generar un crecimiento y desarrollo económico más exponencial que si existieran.
Tan lejos de Córdoba y tan cerca del declive
La ventaja comparativa que llevó al Salto Oriental a una etapa prosperidad entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX fue justamente su ubicación estratégica. Más allá de lo romántico detrás de la declaración de independencia de Salto como una República en el año 1855, la «rebeldía» de los salteños frente al centralismo montevideano estaba enraizada en que había ciertos elementos que le daban una importante autonomía, y sumado a ello una disconformidad con lo que el Gobierno Central «devolvía». De manera específica, aquella «soberanía» se apoyaba en su ubicación en una zona fronteriza, lindera al río Uruguay, que por aquel entonces era navegable y zona de paso dentro de una ruta de mercaderías.
Cuando los avances tecnológicos llevaron al aumento del calado de los barcos, los límites fronterizos entre Argentina y Uruguay se formalizaron de manera estricta, aquella ventaja comparativa desapareció y con ello, la ubicación estratégica como una fortaleza.
Desde ese entonces, un largo declive que obedece a causas que en su gran mayoría son de raíz estructural.
Un tercer mito, es que Salto tiene una ventaja debido a su ubicación geográfica. Aunque podamos argumentar que al trazar una circunferencia que tenga como centro a la Ciudad de Salto y en un radio de 1000km, tener «cercanía» con Córdoba, Porto Alegre y Asunción, no deja de ser verdad que los esfuerzos interinstitucionales, públicos y privados, de vínculo de Salto con otras regiones son insuficientes.
Las lecciones de Celso Furtado sobre desarrollo económico y conclusiones
Celso Furtado, fue un influyente economista brasileño que junto al Raúl Presbich, primer secretario ejecutivo de la CEPAL, se los consideran los principales formuladores del estructuralismo económico. Dicha teoría económica, sostiene que el orden económico mundial sigue un esquema centro industrial – periferia agrícola, razón por la cual se produce un deterioro estructural de los términos de intercambio en el comercio internacional en perjuicio de los países periféricos, que reproduce el sub-desarrollo y amplia la brecha entre países desarrollados y sub-desarrollados.
En otras palabras, la mera apuesta a un entramado productivo que no crea valor agregado no tiene ninguna probabilidad de tender hacia un estadio de desarrollo como los que si lo hacen. La creciente incertidumbre, los cambios constantes y el aumento de la competencia son apenas tres razones más que válidas que obligan a innovar, no obstante la visión de Furtado, se vincula a la necesidad de generar excedentes que permitan la reinversión y con ello la construcción de un círculo virtuoso.
Hablar de mitos y su relación con los «Saltos» emprendedores, es de alguna manera u otra también una forma de remitirnos a Furtado como autor del libro «El mito del desarrollo económico». En dicha obra, se hace mención a la imperiosa identificación de las necesidades fundamentales de la colectividad dentro de la economía sub-desarrollada. Para lograr ello, la búsqueda de romper las relaciones de dependencia son un aspecto clave en los que hace falta trabajar.
Un cuarto mito, es esperar mejora del desarrollo económico y social cuando no se tiene un enfoque basado en el desarrollo de capacidades. Podríamos decir, para aproximarnos a una conclusión que aunque eliminar brechas termina siendo imperativo cuando lo urgente se antepone a la cuestión del «largo plazo». De nada servirá un método up-down o down-up de desarrollo económico local, si los mismos terminan generando modificaciones cosméticas y no un verdadero impacto en la estructura de relaciones de dependencia y autonomía.
Lic. Nicolás Remedi Rumi







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