“Hoy estoy segura de poder lograr lo que me he propuesto”

Ángela Daniela Vaz Olivera tiene 18 años… se crió en el barrio Zorrilla de la ciudad de Artigas y desde hace un año se instaló en nuestra ciudad con el objetivo de formarse como contadora en la Universidad Católica Sede Salto.
“Recuerdo que siempre me llevé bien con mis amigos y compañeros de clase, era muy extrovertida, hasta en el punto de actuar en la escuela, pero ahora cambié, mis padres siempre estuvieron los dos para atenderme y darme atención, siempre fueron muy cariñosos conmigo a pesar de los problemas que siempre tuvieron. Me gustaba jugar mucho y soyjoven001divertirme… siempre me fue bien en los estudios, también siempre supe dedicarle el tiempo justo para todo” – nos cuenta Ángela al describir aspectos de su personalidad y sus vivencias de la infancia.
Desde pequeña sintió especial predilección por las mascotas y en su casa tuvo perros, gatos, loritos, conejos, hamster, pollitos y también peces.
Cuando le preguntamos si en algún momento pensó estudiar Veterinaria – teniendo en cuenta su amor por los animales – confesó que justamente la Medicina no es su vocación. “Pensé hacer la carrera de Traductorado en Montevideo en la Facultad de Derecho pero luego cambié”.
-¿Y qué le llevó a decidirse por Ciencias Económicas?

-“Me gusta mucho el idioma Inglés, pero por considerar que es reducido el campo laboral en nuestro país, aparte en Montevideo no tengo casi parientes.
Aparte tenía que dar una prueba de ingreso que es muy difícil pasarla.
Mi madre fue la que descubrió la Universidad Católica en Salto y vi que esa carrera me podía gustar ya que en el liceo me gustó estudiar Contabilidad… también en esta carrera puedo hacer uso del inglés”.
-¿Cómo ha sido su primer año de vida universitaria?
-“Al principio no muy fácil… me quería venir enseguida todas las semanas a Artigas porque extrañaba y me costó acostumbrarme al nivel de exigencia de la universidad y como que en la primera mitad de año no me fue muy bien, me quedé con dos exámenes, pero después en la segunda mitad cuando pude aprobarlos me sentí muy feliz. Me di cuenta que puedo conseguir las cosas si de verdad quiero…con las otras materias me fue mejor y como que ya a fin de año me acostumbré más a estar en esta ciudad… empecé a conocer personas que me prodigaron buen trato… finalmente me gustó todo lo que pude vivir aquí. Todo suma al aprendizaje de la vida misma”.
-¿Cómo es el vínculo que mantiene con la Universidad?
-“Es muy buena… los docentes son todos excelentes ya sea como personas o profesionales, luego con mis compañeros bien pero es natural que tengamos diferencias ya que somos de lugares diferentes y siempre un prejuicio va a haber al principio pero después nos fuimos llevando mejor y llegamos a salir todos juntos a divertirnos también. En la institución hay mucha eficiencia en el trato… cuando los necesitamos siempre están a disposición”.
-¿Todas estas nuevas experiencias han llevado de alguna forma a cambiar su mirada acerca de la vida?
-“Me ha ayudado a abrir los ojos porque pude darme cuenta que estoy creciendo y dentro de poco voy a ser independiente y voy a tener que resolver las cosas yo sola en la mayoría, pero después creo que no, pienso que hay que hacer todo lo posible para disfrutarla y ser feliz.
-¿Cómo es su relación con sus padres?
-Mi relación con mis padres siempre fue buena… somos muy unidos y al ser hija única siempre me cuidan mucho.
Y ha sido una ventaja para mí el hecho de que sean docentes… mi padre en la escuela cuando necesitaba siempre me ayudó en los deberes y estaba pendiente de que fuera responsable, y hasta en el liceo con la parte de dibujo como también sabe bastante me ayudó y sé que siempre me van a apoyar y ayudar en mis estudios”.
-¿Qué reflexión le merece el hecho de ser joven?
-“Que todavía tengo mucho para aprender y formarme como persona, y que tengo que disfrutar y divertirme porque después voy a tener responsabilidades mucho más grandes.
Espero poder recibirme y luego en algunos años formar una familia, poder viajar que es algo que me gusta mucho… tampoco quiero perder el contacto con mis amistades. Deseo de alguna manera poder agradecer por lo menos un poco a mis padres por todo lo que hacen por mí y que sigamos todos con salud.
Sé que todavía no llegué a ver ni la mitad de lo que implica la carrera, me gustan los números, la contabilidad y voy a poder ayudar a las personas con la información que necesiten y que aunque es una gran responsabilidad también pienso que si me va bien es un orgullo trabajar en eso y ser un buen profesional.
También nos enseñan todo lo relacionado a la economía, lo que se trata trabajar con otras personas y cómo convivir con ellas y es algo que encuentro importante saber y me gusta aunque no sea muy fácil”.
SU EXPERIENCIA CON LAS FAMILIAS INUNDADAS EN ARTIGAS “EN LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES HAY QUE ESTAR PRESENTES”
Ángela Daniela Vaz Olivera viajó a su pueblo de origen y estuvo colaborando con las familias inundadas y fue para ella una experiencia muy impactante. “La ciudad se reunió para ayudar de varias formas, como dar donaciones, sacar los muebles de las casas, limpiar también y que sirvió para unirse más y en mi parte personal que también pude ayudar, dejar un granito de arena, en especial a mi amiga y pude sentirme útil. Es en los momentos más difíciles que de verdad hay que estar presente, por eso quise ir a ayudar porque para eso también están los amigos, no solo para las cosas lindas, y sirve para poder crecer como persona también y conocer otros puntos de vista en la vida.
María Fernanda Ferreira







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