Impactante testimonio donde finalmente triunfa el Amor

Con Rodrigo Pejo Testa y Adela Díaz Castro

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“Deseamos que nuestra experiencia sirva de aliento a otros jóvenes”

Cuando el destino los cruzó, nunca soñaron que tantas piedras iban a opacar su camino juntos; piedras de dolor, frustración y el “tocar el fondo del abismo” fue el clic que a Rodrigo (24) le sirvió para replantearse una vida… su vida que de no tomar otro rumbo estaba condenada a un camino sin retorno.

Pero finalmente – Dios mediante – como ellos mismos lo aseveran, triunfó el amor por sobre todas las cosas y hoy el único objeto que los impele a compartir su historia es la de ayudar a otros jóvenes que estén o hayan atravesado una situación similar.

Adela (24) está por entregar su monografía para obtener su título de Psico – motricista, mientras que su flamante esposo ha logrado consolidar su realidad laboral.

Los jóvenes desean transmitir con su experiencia de vida que siempre hay una esperanza… no todo está perdido.

El primer paso es aceptar y reconocer el camino equivocado.

No es necesario estar viviendo una situación extrema para querer cambiar… la depresión también es un mal humano que debe ser atendido. “Todo se inicia en la etapa de rebeldía en mi adolescencia… un tira y afloje con mis padres, pues deseaba hacer solamente mi voluntad” – explicó Rodrigo, con una expresión melancólica de solo recordar un tiempo que felizmente quedó definitivamente atrás.

Las amistades y las malas influencias lo llevaron poco a poco a entrar en un camino que difícilmente tiene vuelta: la adicción a las drogas.

Reconoce que sus padres fueron un tanto permisivos, lo que le llevó a adquirir cierta libertad de movimientos, que como joven inexperto, le resultó nefasta.

Tenía 15 años cuando conoció a Adela en el ámbito liceal, una dulce y tierna adolescente, muy aplicada en los estudios y con el tiempo se enamoraron.

El tiempo fue transcurriendo y la joven emigró a Montevideo para iniciar su camino universitario, mientras que Rodrigo casi como un juego “y sin saber las consecuencias” comenzó con el cigarrillo y luego fueron otras cosas las que comenzó a consumir.

“Me convidaron una vez con marihuana y me prometí a mi mismo no cruzar ese límite” – recordó.

Decidió irse a la capital a estudiar y estar más cerca de su novia y allí, la ausencia total de límites lo llevó directamente al infierno y el deseo de concretar la carrera de Ingeniería, se fue debilitando ante la trágica nube de la adicción.

– ¿Sus padres se enteraron en algún momento de lo que estaba sucediendo?

Rodrigo  –  “Ni bien lo supieron no me enviaron más dinero… se enteraron que había dejado los estudios y estaba enfrascado en las adicciones.

Al comenzar a trabajar, me fui metiendo en la onda más espesa… entré en la cocaína…luego llegó la pasta base y mi vida se tornó un infierno”.

– ¿Y cómo hizo usted para tolerar esa situación?

Adela – “Al principio no me daba cuenta, pues estaba en lo mío, en mis estudios, hasta que me di de cara con la realidad, y nos separamos”.

Cada uno emprendió su camino y esta ruptura empeoró el estado anímico de Rodrigo, que se sintió desolado, refugiándose en un mundo ficticio que lo llevaba nada más que a hundirse.

Aún así, el amor que Adela sentía por él, “abrió las puertas para volver a empezar”.

No obstante, la relación volvió a hacerse insostenible.

“Varias veces hablamos sobre el tema y Rodrigo intentó cambiar y rehabilitarse… yo estaba cegada y no quería ver la situación… las cosas que me parecían sospechosas las dejaba pasar”. – comentó Adela. El llegar al fondo del abismo, rebasando todos los límites, sumado a un sentimiento de descontrol fue lo que lo llevó al joven a buscar junto a su novia y sus padres a buscar una solución, que al principio parecía inexistente.

“SI NO ZAFABA PENSÉ QUE

SOLO ME RESTABA MORIR”

Por toda la terrible situación que estaba viviendo, Rodrigo pensó que si no lograba zafar, llegaría al fin.

Y en ese momento llegó la última oportunidad.

Su madre escuchó acerca de la chacra de la Comunidad Beraca, se puso en contacto con la organización y retornó muy esperanzada en que las cosas iban a cambiar y así fue.

Rodrigo – “Cuando llegué fumando un cigarillo, inmediatamente me llamaron la atención, que allí no se podía fumar.

No creía en Dios, si bien había tenido enseñanzas de pequeño, siempre me habían parecido vacías.

Poco a poco me fui adaptando… en Beraca me recibieron con amor, me establecieron los límites y al cabo de seis meses mi vida tomó un giro absolutamente diferente”.

ADELA “NOS ENSEÑARON

QUE LA FAMILIA PUEDE

SALIR ADELANTE”

Adela – “Aprendimos muchas cosas… Beraca es una gran familia… los pastores son nuestros padres espirituales. Nos enseñaron a respetarnos y a tener un noviazgo muy diferente al que teníamos antes”.

Antes de tener la experiencia con la comunidad, los jóvenes no tenían planes de casarse ni de formar una familia sobre bases sólidas, pero al reconocer otros valores, se fueron consolidando nuevos sueños y proyectos.

Hoy en día, a dos meses de casados, siguen vinculados a la Comunidad Beraca y a la Iglesia “Misión Vida”. “Dios fue el que nos ayudó, pues si no tenemos esperanza en algo que esté fuera de este planeta, es imposible por uno mismo salir adelante”.

¡Soy Joven! : Adela y Rodrigo coinciden que la expresión está íntimamente relacionada con la “vida”, poder hacer cosas y plantearse metas.

Un largo camino que debe tener un buen transitar, en el que se pueda ir “sembrando y cosechando”.