SEGURIDAD CIUDADANA

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Las cifras de homicidios y rapiñas del primer semestre del año 2018, son las más altas desde que se publican estadísticas semestrales (2009). Si la tendencia para el resto de lo que queda del año 2019 –a la que se le debe sumar la del segundo semestre del pasado año- se mantuviera, serían las cifras más altas desde que existen registros estadísticos (1980). MANODURAYPLOMO copia
El aumento en el número de crímenes es de por sí problemático. Pero esta realidad se transforma insostenible cuando se observa que no sólo los crímenes aumentan, sino también el grado de violencia empleado.
El diagnóstico de largo plazo es aun más grave, porque los delitos más violentos se concentran en los contextos de mayor exclusión social en donde la violencia se reproduce.
Para un futuro con menos criminalidad y violencia, se necesita atacar este problema por dos andariveles. Un primer andarivel social, que ataque las causas más profundas del delito y un segundo andarivel de disuasión y represión inteligente.
El andarivel social, surge del entendimiento de que la violencia tiene su origen en la fractura social y por lo tanto, la represión no puede ser la única herramienta para atacar este problema. Hay que atacar las causas más profundas que originan esta fractura, contener a la población más vulnerable y darles herramientas para el desarrollo integral.
Hay que lograr que los jóvenes de contextos vulnerables empiecen a visualizar un futuro distinto, a través de una propuesta educativa y social innovadora; hay que incidir en las normas sociales y tratar de cambiar las conductas de las personas violentas que ya no podemos alcanzar por la vía de la educación, a través de intervenciones con referentes de la comunidad.
“La violencia tiene su origen en la fractura social y por lo tanto, la represión no puede ser la única herramienta para atacar este problema”.
El sistema penitenciario – factor importantísimo que no puede ni debe dejarse de tener en cuenta-, es fundamental para rehabilitar y reinsertar ciudadanos. Se debe implementar una reforma del sistema penitenciario para redignificar a las personas privadas de libertad, que reproduzca experiencias similares a las del Polo Industrial de Santiago Vázquez y la cárcel de Punta de Rieles, para reducir la reincidencia a su mínima expresión.
Cuando no es posible disuadir, se torna necesaria la represión inteligente. Para ello, es menester coordinar a todas las agencias gubernamentales dedicadas a la inteligencia y a la investigación, para que aborden la problemática del narcotráfico, por ejemplo, desde todos los ángulos y puedan dirigir intervenciones quirúrgicas por parte de la Guardia Republicana, que desarticulen a las bandas criminales. De esta manera, seremos proactivos en la lucha contra el crimen organizado y no reaccionar al hecho consumado.
Contrastar el crimen, también requiere comprender que, las estrategias, no deben ser las mismas para crímenes violentos y no violentos. Los métodos de disuasión y prevención, deben ser distintos porque las causas son distintas.
Hasta que no entendamos que la violencia y la criminalidad, elementos que van de la mano, son producto de circunstancias profundas que hoy se encuentran arraigadas en la sociedad, seguiremos pidiendo y exigiendo más y mejor seguridad ciudadana.