Sendic debe irse, pero por Juicio Político

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. La telenovela del Vicepresidente de la República, Raúl Sendic, ha rebasado, sin lugar a dudas, cualquier ficción que pudiera escribir el más connotado libretista; tanto es así, que hasta sus propios –antes defensores a ultranza- “compañeros”, hoy, consideran más apropiado su alejamiento, pues con éste, no continuaría salpicándose de barro a la coalición de izquierdas, y por ende, al gobierno mismo.
Mucho se ha hablado de los por qué, y creemos, estamos convencidos, que la mayoría de la ciudadanía, ya se encuentra hastiada por tanta alharaca, la cual no permite divisar un problema mayor y más profundo, como puede llegar a ser –pero puede evitarse- el debilitamiento de la institucionalidad.
Escuchar decir con tanta soltura que, la renuncia del Vicepresidente la debe de presentar al Presidente Vázquez; que se debe esperar al Plenario del Frente Amplio para que éste decida si amonesta y considera oportuno solicitarle u ordenarle que abandone su cargo (el cual fue otorgado por una importante mayoría de electores), y tantas sandeces más; hace que se nos ponga la piel de gallina.
No se puede actuar con tanta irresponsabilidad, pasando por alto y arremetiendo desconsideradamente contra la Constitución de la República, la cual establece específicamente el método apropiado para apartar a un gobernante de su cargo; no se puede manosear tan descaradamente la sacro santa institución Poder Legislativo, del cual el Vicepresidente es la cabeza (Presidente del Senado y de la Asamblea General); en fin, no se puede menospreciar y mucho menos no tener en cuenta las reglas del juego, dentro de las cuales entra, por lógica, el respeto a la legalidad.
Los artículos 93, 102 y 103 de nuestra Carta Magna expresamente establecen el Instituto del Juicio Político. ART 93: “Compete a la Cámara de Representantes el derecho exclusivo de acusar ante la Cámara de Senadores a los miembros de ambas Cámaras, al Presidente y el Vicepresidente de la República, a los Ministros de Estado, a los miembros de la Suprema Corte de Justicia, del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, del Tribunal de Cuentas y de la Corte Electoral, por violación de la Constitución u otros delitos graves, después de haber conocido sobre ellos a petición de parte o de algunos de sus miembros y declarado haber lugar a la formación de causa”.
ART.102: “A la Cámara de Senadores corresponde abrir juicio público a los acusados por la Cámara de Representantes o la Junta Departamental, en su caso, y pronunciar sentencia al solo efecto de separarlos de sus cargos, por dos tercios de votos del total de sus componentes”.
ART. 103: “Los acusados, a quienes la Cámara de Senadores hayan separado de sus cargos de acuerdo con lo dispuesto en el artículo anterior, quedarán, no obstante, sujetos a juicio conforme a la ley”.
Como lo enseñara en Facultad de Derecho el prestigioso docente de Derecho Constitucional el Dr. José Korzeniak, “El juicio político en el Uruguay y, en casi todos los países, es un procedimiento parlamentario no legislativo, en el cual se juzga la responsabilidad político-penal de determinados gobernantes, con el efecto de que, si se le encuentra culpable, se le destituye o se le separa del cargo, quedando luego a disposición del Tribunal competente de la Justicia común (Justicia ordinaria”). En nuestra Constitución, el instituto está regido por los arts. 93, 102 y 103 (…)”. Prosigue el Catedrático: “La acusación es decidida por la Cámara de representantes, sin que requiera mayoría especial, cuando el acusado es un gobernante nacional (art. 93) (…)”.
“Los órganos políticos (Cámara de Representantes como “acusadora” y el Senado como Juez de “sentencia”), son los órganos que juzgan los delitos en el Juicio Político”.
Creemos en la Constitución y en las Leyes de nuestra República; creemos en el honor y en la responsabilidad que conlleva un puesto como el que ostenta el Sr. Vicepresidente. Somos defensores de las investiduras de la democracia, y por lo tanto, exigimos el formal cumplimiento de la norma; y si bien estamos seguros que le haría bien a la salud de la República que haya una actitud política que nos dé la esperanza que, para ocupar determinados sitios debemos ser merecedores de ellos y que quienes violen ese precepto serán castigados; también es cierto que no respaldamos que dicho castigo sea al margen de lo que corresponde y a cualquier precio. Ergo, Sendic debe irse, pero por Juicio Político.







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