Sendic y su 11 de setiembre

El 11 de setiembre es una fecha fatídica, ha dejado muchos malos recuerdos en distintas partes del mundo, al menos desde la segunda mitrad del Siglo XX hasta el presente. Y cada tantos años nos sigue sorprendiendo con algún hecho puntual que nos deja un pesar más. Sendic
Todos se acuerdan de esta fecha por la tragedia vivida en Nueva York en el año 2001, cuando sino el peor ataque terrorista vivido en los Estados Unidos, provocó la caída de las emblemáticas Torres Gemelas, símbolo del poder económico mundial que tiene el país del norte. Esa vez, el mundo quedó atónito porque desde entonces comenzó a construirse lo que se conoció como el Nuevo Orden Mundial, donde los principales líderes del planeta y las personas más poderosas de todo el globo, comenzaron a llevar adelante una nueva forma de encarar la vida, con mayor seguridad y eliminando los focos de conflicto. Tras esto, Irak, Afganistán, Libia, Siria y una serie de situaciones que marcaron el comienzo del nuevo siglo, con una correlación de poder distinta a la que conocíamos hasta ahora, el poder global disputado por Estados Unidos, Rusia y ahora también por China. Más caos en el desastre o viceversa.
Pero mucho antes de las Torres Gemelas, otro conflicto de poder global, como lo era la Guerra Fría precipitaba justo un 11 de setiembre pero de 1973, una de las dictaduras más feroces que conoció nuestro continente, la de Chile. Con ella la consolidación del Plan Cóndor y el autoritarismo militar apoderándose de las instituciones para impedir el avance del comunismo en el cono sur de América. Esa realidad socio política que marcó un jalón en la historia de nuestra región también tuvo una fecha cúlmine, que en Uruguay fue el 27 de junio de ese mismo año, pero que con el derrocamiento de Allende en Chile justo un 11 de setiembre, la institucionalización del terror en nuestros países fue oficializada y quedó en la peor historia de estas naciones.
Y así el 11 de setiembre dejó una huella indeleble en muchas personas. Todos los que vivimos por ejemplo los atentados del año 2001 en vivo y en directo merced a la globalización, nos acordamos perfectamente de lo que estábamos haciendo ese mismo día, ya que dejamos todo por sentarnos frente al televisor y mirar lo que estaba pasando en la capital económica del mundo, donde fallecieron más de 2.600 personas ese día y otros miles resultaron heridos.
Pero ahora en Uruguay, el 11 de setiembre tiene un sentido propio, tiene su fecha histórica y esa se dará cuando hoy ingrese al parlamento nacional la carta de renuncia a la Vicepresidencia de la República, de parte de Raúl Sendic, quien anunció esta medida el pasado sábado frente a todos sus “compañeros” del Plenario Nacional del Frente Amplio que se habían reunido ese día justamente, para ver cómo iban a colgarlo de la plaza pública, cuál era el corolario del linchamiento y escarnio público al que venían contribuyendo de una forma u otra contra el entonces número dos del país, al mismo que ellos pusieron en ese lugar cuando aprobaron en el 2014, que la fórmula sea integrada por él junto a Tabaré Vázquez que entonces sabía que tenía todas las chances de volver a gobernar al país, y que él mismo fue quien quiso que lo acompañara Sendic, cuando dijo mucho antes de que se lo nombraran como vice, que “Raúl Sendic sería un buen compañero de fórmula”, algo que en los hechos le duró solamente dos años y medio, y quizás hasta mucho menos.
Este día quedará marcado como un jalón negativo en la historia institucional del país, ni el peor ni el más duro, ni mucho menos el más oscuro, porque felizmente esta situación no pone en riesgo ni el sistema democrático que los uruguayos sabemos defender, ni la vigencia de las instituciones, pero sí genera una situación agridulce, que nos deja a todos con una mala espina por lo que pasó, ya que es algo que no importa como se maquille, no deja de ser negativo y adverso para un gobierno que se consolidaba en su tercer mandato por su solvencia y solidez en el manejo de la cosa pública y los asuntos de la Nación.
Hoy el país todo verá cómo esa fórmula que hace casi tres años obtuvo un apoyo masivo de más de 1 millón de uruguayos, se desvanece y hace que uno de los protagonistas se vaya por la puerta de atrás, acusado por sus propios compañeros de haber obrado mal y de tener una valoración ética distinta a la que pregona la fuerza política.
Pero igualmente todo el caso Sendic no deja de ser muy confuso. Primero fue acusado de haber generado el peor déficit en la historia de Ancap, dejando cientos de millones de dólares de deuda, lo que fue defendido por él y su entorno a capa y espada, diciendo que esas pérdidas vienen a cuenta de inversiones que eran necesarias para la recuperación de esa empresa estatal, pese que muchos integrantes del mismo gobierno decían lo contrario y por lo bajo lo condenaban incluso ante la prensa, sin decirle nada. Luego vino lo del título, una investigación periodística del diario El Observador determinó que el título que decía ostentar realmente no existía, algo que fue corroborado una y otra vez pese a que el propio Sendic dio vuelta con esto en vez de dar la cara y decir la verdad al respecto.
Y al final otro informe periodístico esta vez del Semanario Búsqueda (lo que quiere decir que ejercer el buen periodismo en este país es posible y que las libertades en torno al mismo gozan de buena salud), pone al descubierto una serie de gastos incurridos por él cuando era presidente de Ancap usando una tarjeta de débito con un altísimo monto que le había confiado el ente en el caso de que necesitara usarla por temas de trabajo, pero todavía no está claro cuándo la usó para su provecho y cuándo por temas laborales, lo claro es que la usó para sí algunas veces cuando no correspondía.
Luego de usar todos estos elementos para generar un linchamiento mediático contra el vicepresidente, él mismo se planta ante sus compañeros y renuncia antes de que los mismos lo llevaran del brazo hasta la guillotina. Como muestra de valor por un lado porque sabe que ahora debe enfrentar a la justicia sin fuero alguno, y como muestra de arrepentimiento por otro lado por haber incurrido en faltas éticas no solo con los frenteamplistas, sino con todo el pueblo uruguayo que le confió sus bienes.
Sendic fue la cabeza de turco de un gobierno que lo puso en primera fila, lo bajó de un hondazo poco después y terminó apaleandolo en el piso, como si fuera un delincuente y como si ese tipo de conductas en las que presuntamente incurrió Sendic, no las hubiera cometido ningún otro gobierno ni figura política, tanto de su partido como de los otros partidos tradicionales que hoy lo matan pero que cuando gobernaron ni siquiera votaban una ley de transparencia ni de información pública para que nosotros sepamos qué hacían con el dinero de nuestros impuestos. Lo de Sendic no fue buena cosa, pero debe servir para analizar lo que pasó y para que nunca más nadie, vuelva a hacer lo mismo. Y no para otra cosa. Que todos los políticos tomen nota y saquen algo en limpio de este tema que tiene su punto final, justo, un 11 de setiembre.

HUGO LEMOS







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