Ser como los niños

Qué importante es seguir apostando a la vida, al sí se puede, al saber que las dificultades son solamente oportunidades para aprender que no todo en la vida es color de rosas, que hay diferencias más que coincidencias y que los problemas van a llegar, pero que más allá de todo, las cosas pasan por algo.
El otro día miraba un vídeo en esa plataforma magnífica que es youtube, que si bien a mi no me paga un peso por promocionarla, me ha habilitado la posibilidad de ver muchas cosas que si no fuera porque ellos existieran, sería difícil para mí haber podido conocerlas. niños
En un vídeo, un maestro daba una charla invitado en ese ciclo estupendo que lleva adelante el BBVA, un banco de origen español y con presencia en nuestra ciudad, junto al diario El País de Madrid, donde contaba su experiencia con los niños. Y decía que ellos le habían enseñado todo. Porque dijo que al niño le gana la curiosidad por las cosas y el hablar noble, confiado, de corazón abierto y sincero, por lo cual no está contaminado por los malos valores y puede ser tan inocente como tierno, pero veraz, justo y bien enfocado en sus comentarios.
También decía el disertante que los adultos no estamos preparados para darles toda las respuestas que el pequeño nos exige y que en ese plano, un adulto pasa a ser un niño empobrecido, un humano con muchas más limitaciones que las que considera que tiene. Porque el hecho de no escuchar al otro, es una limitación humana que usualmente no reconocemos, mentirle y engañar al otro es lo mismo que hacer lo primero y todo eso, es propio de un ser limitado.
Entonces vemos cómo es necesario aprender de los niños y tomar de ellos sus cosas buenas y positivas; como por ejemplo la ilusión, la esperanza, la confianza en el otro, la credulidad de que las cosas que se les dicen van a pasar, el coraje de hacer algo sin temor a equivocarse y salir lastimado, porque recién con el paso del tiempo van viendo cómo resuelven los primeros pasos dados en esta vida.
Antes de dar ese paso, de ese crecimiento, solamente sienten de la gente cariño y confianza, o por otro lado, también absorben las malas elecciones que entienden, son las que no se deben hacer. Y así como los niños ven todo eso, nosotros los adultos, es bueno que tengamos el condimento que ellos le imprimen a la vida.
Por esa razón, los valores que se van forjando en la vida son imprescindibles para definirnos como seres humanos, como personas de bien, como hacedores de nuestro propio destino. Tenemos que tomar lo mejor de nuestros corazones y confiar, así como hacen los niños, en las personas que tenemos al lado. Pero sobre todo es importante atender las formas, porque las formalidades le dan un orden a las cosas, un protocolo, hacen que las mismas sean de una manera, que nos cuenten un poco más, pero que se cumplan para que salgan bien. Y eso es lo que los niños nos pueden enseñar, dentro de su naturalidad, de su simpleza humana, ellos son los que sin dudas, nos muestran el camino.
Ese mismo camino eligen las personas que deciden unirse con el ánimo de que sea para toda la vida. Donde saben cómo actuar en ese preciso momento porque se los dicta su corazón, sintiendo sin prejuicios ni cuestionamientos que ambos son el uno para el otro.
Días pasados, dos jóvenes formidables, como lo son Belén y Emanuel, se casaron ilusionados con la vida, con el sentimiento que los une y con la convicción de que a los pasos hay que darlos si se quiere salir adelante. Porque de lo contrario nadie haría nada, dejaría que las cosas se cayeran encima de uno y pensaría de igual manera, las cosas saldrían bien.
Por eso, en esta columna reflexiva, espero que todas las personas que se han propuesto metas en la vida, que saben que las cosas pueden hacerse mejor y que somos nosotros mismos las que muchas veces las dejamos así nomás, pensando que con nuestra holgazanería todo es mágico y se arregla solo, aprendamos que hay que esforzarse.
Entones cuando por otro lado, hay quienes discuten si está bien que el país haya tomado el rumbo del cambio político, de la alternancia en el poder, que fue lo que decidió la gente en las elecciones del domingo pasado, creo que no hay que actuar con apresuramientos para prejuzgar por los colores y debemos ver sobre todo en este caso, lo que hacen los niños, que primero sueñan, después confían, hablan con sus compañeros y cuando algo les molesta lo dicen.
Todo eso nos debe enseñar a que vivamos sin tanto prejuicio, sin tantos preámbulos, debemos seguir nuestros sentimientos, nuestras ideas, nuestra forma de ver y pensar el mundo, sin juzgar tanto al de al lado. Es algo que todos debemos aprender, por más que nos cueste, para poder vivir mejor, porque todos merecemos darnos una vida digna, en la que podamos hacer lo que sintamos y decir lo que pensamos. Entonces, definitivamente, hagámoslo posible.