Sofía Pereira

Sofía llegó al diario con una gran sonrisa. Estaba contenta porque iba a hablar de su trabajo y de su emprendimiento como diseñadora, de lo que se siente orgullosa y por sobre todo, muy agradecida por el apoyo que sus padres le dieron.
– ¿Estás con una empresa dedicada a la indumentaria?
– Si, se trata de indumentaria femenina, arranqué ya va a hacer un año en octubre, donde traté de buscar algo diferente a lo que vemos todos los días, con un estilo bastante particular. Son telas casi todas estampadas a mano, mucha tela rústica. Tienen todo un proceso bastante especial por lo cual dedicamos mucho tiempo a cada prenda y tratamos de reflejar eso en la calidad y en la estética y que los clientes puedan verlo. Más que nada, por ahora, es indumentaria femenina, pero proyectamos a futuro avanzar un poquito más.
– ¿Los diseños lo hacen ustedes o lo traen de otro lado?
– Los diseños los hago yo, hago los bosquejos, los dibujos, elijo las telas, las estampo a mano, y después con la ayuda de mi madre que me acompaña desde el día uno, tratamosSofía Pereira de terminar la prenda. Preparamos las telas, elegimos los colores, voy con el dibujo y lo llevo al taller donde lo confeccionan.
– ¿De dónde viene tu vocación por este trabajo?
– De siempre, desde que tengo noción me preguntaban qué quería ser cuando fuera grande y yo decía diseñadora. Tengo diarios íntimos de los que usamos de niña y yo lo que hacía era dibujar diseños, modelos. Igualmente por más que sabía que era lo que me gustaba, desde que llegó el momento de empezar la Facultad elegí otra cosa. Estuve tres años en Veterinaria, de los cuales me di cuenta que no era lo que yo quería hacer. Hoy estoy haciendo lo que de verdad me gusta.
– De diseñar indumentaria a lanzarte de empresaria hay un paso gigante, ¿cómo te sentís como emprendedora?
– Estoy feliz, a veces no puedo creer, también por mi edad fue un riesgo que no lo hubiese hecho si no fuera por el apoyo de mis padres, era una locura. De un momento a otro fue “quiero hacer esto”, y necesitaba el empujoncito que me lo dio mi mamá, Patricia Puñales, y mi papá, José Pereira, que me dijeron que apostara a lo que me gustaba, y así fue. Estoy totalmente agradecida que el año pasado, en junio, había arrancado a trabajar en “Monamour”, que es una multimarca en calle Uruguay, de unos amigos y también la palabra de ellos fue fundamental porque yo les presenté mi proyecto y ellos sin conocer lo que yo iba a hacer, confiaron en mí y me dijeron, “acá tenés tu lugar”. Entonces desde el día uno la gente conoció la ropa estando en “Monamour”, eso también fue el pilar fundamental para mí de saber que ya desde el día uno iban a poder ver mis diseños. Fue un riesgo, una locura al principio pero estoy feliz, veo el avance y eso me deja contenta que estoy en el camino correcto.
– ¿Dónde pueden encontrar tu indumentaria?
– La pueden encontrar hoy en “Monamour” en Salto, también está en “1992 House” en Paysandú, que es confección totalmente uruguaya. Me gustaría aprovechar para agradecer a la gente que hoy está apoyando mucho a los emprendedores y a la producción uruguaya que antes no se veía tanto y ahora la gente va y pregunta si lo hicieron en Uruguay.