Todos salieron ganando

La protesta del campo, a la que se sumaron varios sectores que aprovecharon a decir que la misma era un reclamo generalizado de la sociedad uruguaya, tuvo eco y el presidente los atendió antes del tiempo previsto para escuchar sus reclamos.
La manifestación es válida y legítima, tanto como la que haga cualquier otro grupo de la sociedad uruguaya, sobre todo los trabajadores, que son los que siempre hacen bullicio y salen a la calle a movilizarse por las cosas que consideran injustas. Muchas veces motivados por intereses políticos y otras tantas por reclamos genuinos que dejan saber a todo el país, cómo la están pasando. Dibujo
Pero poner en la balanza quién tiene más derecho a manifestarse en el conjunto de la sociedad me parece de un cinismo brutal, porque los campeones de las marchas, las huelgas y las ocupaciones, no pueden reprochar que otro sector de la sociedad se manifieste y grite a los cuatro vientos lo que piensa, porque tienen tanto derecho como el resto de la gente a decir sus verdades.
Si hubo tres gatos locos que no llenaron un predio o 30 mil personas que acudieron desde distintos puntos del país, sus reivindicaciones no eran de menor significancia que las que plantea cualquier otro sector de la sociedad organizada y eso tenemos que tenerlo claro, para evitar caer en la soberbia del ‘yo tengo razón y ellos no’, y justamente para seguir pronunciando ese divisionismo que a todas luces parece inevitable.
La forma de fragmentar a la sociedad uruguaya entre buenos y malos, ricos y pobres, vagos y trabajadores, pululó en las por momento insoportables redes sociales, que fueron acuciantes a la hora de alimentar el pensamiento minúsculo y el debate pueril entre quienes se ponían a la defensa de un sector que pide rentabilidad para sus negocios y evitar así, pasar a engrosar la lista de cierres de empresas agropecuarias, que en los últimos tiempos se supo es larga y que parece no tener fin, dejando a familias endeudadas y a trabajadores del campo sin su sustento. Y por otro lado, estaban los que defendían al gobierno por las ayudas que le han dado a ese sector de la actividad y criticaban que los mismos no habían tomado recaudos “para guardar”.
Otros fueron más lejos en su manera de hacer politiquita (parafraseando al gran Claudio Paolillo) y cuestionaban que haya gente que se manifestara y no vendiera su camioneta 4 x 4 si estaba endeudada, considero de una ignorancia supina pensar que porque alguien tenga una camioneta que en estos casos por lo general son herramientas indispensables para su trabajo, no tengan el sacro derecho constitucional a manifestarse.
Y en todo ese barullo de dichos y decires, apareció el expresidente Pepe Mujica, que al ser consultado por la prensa algo tenía que decir, entonces cuestionó que los productores no “hubieran aprovechado la época de las vacas gordas para guardar y usarla cuando les falta”. Una expresión si se quiere con poco tino, para un presidente que dejó un déficit fiscal del 2,5% del PIB cuando gobernó y algunos embrollos económicos para el actual gobierno como el caso de los judiciales.
Aunque quizás algo de razón tenga y no todo pasa por ahí, porque experimentó que cuando él mismo tenía que gastar, por más que sabía que el famoso viento de cola se estaba terminando, no podía dejar de hacerlo y sacó toda billetera para afuera del pantalón, que hasta el entonces rector de la Universidad estatal, se dio el lujo de gastar 200 mil dólares en sillas para un solo salón, el paraninfo. Por eso, hay que tener en cuenta que cuando alguien tiene una empresa y recauda, no todo es pagar impuestos y cumplir con los costos operativos para que la cosa ande, sino también vivir acorde a lo que son sus hábitos y preferencias, y darle a su familia las comodidades que entiende y puede costear, algo que es muy bueno si es con su dinero claro.
Eso no lo hace mal empresario, ni tampoco le quita el derecho a que cuando su negocio deja de ser rentable no pueda salir a reclamar. Creo que la gente que fue a Durazno no tenía intenciones de sacar al gobierno de turno del poder, ni empezar la campaña del principal contrincante que tiene el gobierno que es Lacalle Pou (que no fue al acto para no salir en la foto, pero estaba toda su gente allí), sino que por más que los que estaban en el lugar fueran votantes de los partidos de oposición, que no creo que lo sean todos, su posicionamiento ante la coyuntura económica tiene asidero y debe ser escuchada, y sin ir más lejos, eso fue lo que hizo el presidente de la República, que incluso al ver la manera de organizarse de los denominados “autoconvocados”, les dio un lugar en la mesa y los llamó para escucharlos.
Algo que habló bien de los dos, tanto de Vázquez que vio que la cosa iba en serio, como de los productores que lograron su cometido de trasladarle al primer mandatario sus necesidades.
Ahora todo está en cómo sigue esto. ¿Habrá más reclamos de ese mismo sector, al que se le subieron al carro cámaras empresariales, centros comerciales, sectores industriales y consorcios inmobiliarios? ¿Serán todos escuchados? ¿Habrá cambios sustanciales que determinen una medición de fuerzas a un año de que empiece el carnaval electoral?
Creo que soluciones va a haber, porque se trata del sector que moviliza la mayor franja de exportaciones del país y que en consecuencia, aporta el mayor porcentaje de impuestos que son destinados a las arcas públicas, no tanto por la cantidad de implicados en ese sector de la actividad, sino por el volumen de dinero que manejan. No sé si les darán corte con todo lo que ellos reclaman, seguramente no habrá medidas populistas como rebajas en las tarifas de luz o en el combustible. Pero tampoco los dejarán en ascuas como lo hicieron con los judiciales y a distintos sectores sociales que siguen enfrentando la emergencia habitacional y sin respuestas claras, más que alguna cosa puntual, mientras sigue habiendo asentamientos por todos lados. O a los trabajadores citrícolas de Salto para no irnos más allá del Daymán, que no cuentan hoy con una seguridad laboral y tampoco tienen soluciones claras al respecto.
Así que si bien puede tratarse de un sector de la sociedad que tiene ciertas ventajas y beneficios sobre el resto, no en todos los casos claro está y que tampoco son la mayoría, demostraron tener voluntad y decisión a la hora de manifestarse sin necesitar de nadie más que de ellos mismos, y de contar con claridad en sus formas de hacer sentir sus necesidades.
Algo que armó tanto revuelo, porque cayó mal en los que están acostumbrados a que el mundo de los reclamos pase por ellos y vieron que esta vez no salían ni en la foto, buscando una tribuna, en este caso la de la descalificación pueril, para poder aparecer donde nadie los había convocado. Así que saludo que todos puedan decir algo y celebro que haya un presidente que escuche, porque creo que en ese caso, todos salieron ganando.

HUGO LEMOS







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