UN AÑO MÁS

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. El 2019 fue un año vertiginoso y multifacético. En nuestro país, se vivió un proceso electoral larguísimo, donde, en honor a la democracia ejemplar que sabemos ejercer los uruguayos, muchas veces se aceptó, a regañadientes, la embestida de los militantes de todas las fuerzas políticas, que intentaban captar el voto del ciudadano.  MANODURAYPLOMO copia
El resultado fue feliz para unos, y no tanto para otros. Lo que quedó como hecho a resaltar, fue la madurez política que ostentamos y que ha sabido, como lo supo en el pasado, ser reconocida a nivel mundial.

Con esa máxima que ya es tradición en el Uruguay: Ni vencidos, Ni vencedores, el país pasó el período electoral nacional, acatando el resultado de las urnas, encaminándose al departamental, en el cual, sin lugar a dudas, demostrará la misma coherencia.

Pero, mientras nuestro país se afanaba en demostrar al mundo lo civilizado que era, en la región no pocos focos ígneos se encendieron por causa de la política. Venezuela y su eterno penar; Colombia y los fantasmas del pasado; Ecuador, y el precio por volver a la normalidad; Bolivia y el intento de perpetuación en el poder de Morales y, la vedette que sorprendió a propios y extraños, Chile, que ante la mirada atónita del mundo, revelaba una solidez social que no era tal.
Por otro lado, la instauración de la nueva “guerra fría” comercial entre las potencias China y Estados Unidos; la arremetida de la ultraderecha en Europa que hizo tambalear a la Unión Europea; el incremento de la crisis inmigratoria, y una larga lista de hechos no poco preocupantes, marcaron el derrotero de un año que, no se olvidará fácilmente.

En consecuencia, y sin ánimo de abundamiento, solamente nos resta desear, dentro de lo posible, el encarar el 2020 con fuerza y compromiso, recordando siempre que, si bien la unión posibilita dicha fuerza, teniendo a la familia (en sus diferentes formas) como eje insustituible; es de nosotros mismos, como lo sostenía el Gral. Artigas, que debemos esperar.

A todos los compatriotas; los de aquí y los de allá; augurios de realizaciones y logros propios y colectivos; augurios de superaciones y aprendizajes; augurios de fe y esperanza; con el objetivo primordial de transitar el largo camino, con convicción y entrega, pues, a pesar de los pesares, la vida continua; habiendo sido el año que culmina, tan solo, un año más.