UN AÑO MÁS

Por Dr. Adrián Báez.
Estimados lectores. El 2015 fue un año vertiginoso y multifacético; comenzó tristemente con un atroz primer atentado terrorista en París, a nivel internacional, y culmina con una tristísima inundación que mucho aqueja a todo nuestro país y a la región; habiéndose producido en el medio, situaciones de toda índole y tenor, que van desde la aparente concientización de las potencias mundiales en la imperiosa necesidad de comenzar a revertir el daño medioambiental, ante la evidente transformación del clima y sus respectivos ejemplos; hasta el positivo reencauzamiento de las relaciones entre Cuba y EE.UU, que hace exactamente un año, nos dejaba con la expectativa de una real apertura; desde el fortalecimiento en la región del sistema democrático, con las asunciones de nuevos gobiernos y nuevas mayorías parlamentarias, como en Uruguay y Argentina; hasta la negativa irracional y constante hostigamiento de los resultados electorales, como en Venezuela; con altibajos y conquistas propias de nuestra condición humana, que cada día se esfuerza por demostrar su posible superación, y al mismo tiempo, nos revela su capacidad de autodestrucción.
En fin; como todo en la vida, existieron los matices y con ellos los blancos y negros. Ante la embestida terrorista, se le enfrentó el compromiso de un mundo que apuesta a la civilización y se ha unido en procura de una relativa paz, que según con el color del cristal con el que se lo mire, ha sido en muchos aspectos responsable de muchos males relacionados al conflicto; claro está, la gente común, la de a pie, brega sincera y coherentemente por lograr su preservación; ante las catástrofes naturales que nos golpean, se manifiesta claramente, una vez más, el espíritu solidario de una sociedad que por diferencias que sostenga en su seno, despliega su lado más humano, tendiéndole una mano a quien lo necesita, desinteresadamente, y que siente un auténtico pesar por la actual circunstancia; ante los totalitarismos, la voz popular habló más alto; ante las divisiones, el anhelo de tolerancia dio ejemplo.
En consecuencia, y sin ánimo de abundamiento, solamente nos resta desear, dentro de lo posible, el encarar el próximo año, con fuerza y compromiso, recordando siempre que si bien la unión posibilita la misma, teniendo a la familia como eje insustituible; es de nosotros mismos, como lo sostenía el Gral. Artigas, que debemos esperar.
A todos los Uruguayos; los de aquí y los de allá; augurios de realizaciones y logros propios y colectivos; augurios de superaciones y aprendizajes; augurios de fe y esperanza; con el objetivo primordial de transitar el largo camino, con convicción y entrega, pues a pesar de los pesares, ésta continúa; habiendo sido el año que culmina, solamente, un año más.