Un día de reflexiones

Han pasado tantas cosas este año que ha terminado muy rápido. No sé si eso es bueno o malo, pero es real. El año se fue y es un tiempo en el que deben contarse las cosas vividas con alegría y como si fueran una gran experiencia. Es imposible reconstruir el camino vivido cada uno de los 365 días del año que pasó. Nadie se acuerda, a no ser que haya sido una fecha especial, lo que hizo un 22 de febrero o un 14 de mayo por decir dos fechas tomadas al azar. Pero sí hubo momentos que quedarán en nuestra memoria para siempre. fin de año
Comencé este año 2018 al regreso de mis vacaciones, un 22 de enero escribiendo sobre la muerte de mi maestro del periodismo y querido amigo, Claudio Paolillo, quien falleció con 57 años a causa de un cáncer cuando estaba en el apogeo de su carrera. Aunque la enfermedad lo había dejado un poco de lado de todo esto y si bien no estaba quieto, ya no frecuentaba los mismos lugares.
Seguimos con la despedida del secretario de Redacción de este diario, quien si bien no se fue del todo y seguimos leyendo sus editoriales, la salida total de la redacción de Alberto Rodríguez, después de 50 años de trabajo fue un sacudón que aún no se terminó de acomodar. El diario sigue saliendo pero los ajustes persisten, porque así son las cosas.
Perdimos a algunos amigos entrañables, como Víctor Hugo Flores, el querido Comisario y también ocurrieron casos que nos tocaron de cerca y que nos generaron un fuerte golpe emocional en muchas cosas. Aunque son parte de las experiencias que pasarán a las bitácoras del 2018, un año que demostró que las cosas pueden ser complejas.
Pero también hubo momentos lindos de ser recordados, reencuentros con amigos y familiares que llegaron, se afincaron y volvieron a irse. Aunque todo es parte del proceso de la vida que nos enseña que las cosas por algo ocurren.
Mañana será un día de reflexiones, de encuentros y de nostalgia por quienes no decidieron estar juntos a nosotros en este momento, y por aquellos que tuvieron que partir, algunos a trabajar y otros de este mundo. Empero, será un momento para festejar que siempre podemos volver a empezar, que la vida pasa rápido, que los hijos crecen y que lo más importante de la vida es alcanzar la felicidad humana.
No quiero salirme de contexto y de hablar de temas políticos, porque si bien en este mismo instante en el que ustedes están leyendo lo que yo estoy escribiendo ahora, hay políticos que están tomando decisiones por ustedes y nosotros, a veces hay algunos que dicen cosas muy interesantes, y yo sé que a este que voy a citar ahora muchos lo quieren y otros no, pero una vez en Río de Janeiro, en una cumbre por el medio ambiente dijo algo interesante y para mi gusto, muy verdadero.
Fue así que José Mujica se refirió a lo más importante de este mundo como la Felicidad Humana que todos debemos tener y buscar antes que cualquier cosa. Por eso dijo que está muy bueno pelear por el medio ambiente, en términos de clima y eco sistema, pero que si no buscamos lo elemental, que es el amor, estamos fritos.
Y cito: “El desarrollo (de los pueblos) no puede ser en contra de la felicidad. ¡Tiene que ser a favor de la felicidad humana! Del amor arriba de la tierra, de las relaciones humanas, de cuidar a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental” y añadió “precisamente porque ese es el tesoro más importante que tiene (el ser humano), cuando luchamos por el medio ambiente, el primer elemento del medio ambiente se llama: la felicidad humana”.
Es fundamental que hoy, en un mundo que para muchos no pasa más allá del Daymán y que para otros va un poco más lejos, todos tengamos los cinco sentidos prontos para darnos cuenta que la felicidad pasa a favor de nuestra acción humana, de nuestra vida, de nuestros sentires cotidianos.
Y que acercarnos a la gente, sentir su cariño, ayudar al otro, no cuesta más que tener la voluntad de hacerlo, y una vez que lo hagamos seguramente nos vamos a sentir distintos, contentos y completos.
Hoy es un día de alegrías, de reflexiones, de pensar hacia adelante y de ver qué es lo que viene ahora. Qué significa el año nuevo para cada uno de nosotros, es cosa de nosotros mismos, de nuestros adentros, pero tenemos que mirarlo, tenemos que tomarlo en cuenta, no podemos pasar el día, que el reloj de las doce campanadas y solo nos importe descorchar y brindar como algo vacío, todo debe tener un significado, porque en la medida que lo tenga será importante y si es importante sin dudas que es en serio. Entonces estaremos pujando por un cambio de verdad en lo que ha sido nuestra vida hasta el momento.
Hoy será un día para que nos sentemos a contarnos lo que nos pasa, para decirnos que nos queremos y que creemos en que podemos ser mejores, aún en la adversidad, por más que nos enfrentemos a golpes inesperados, por más que en el trabajo, en nuestra casa y con nuestros amigos haya cosas que resolver, siempre lo más importante es sentir que estamos vivos y que si algo anda mal, hoy es un buen día para proponernos que las cosas sean mejores.
Podría haber destinado este espacio para hablar de los problemas que tiene el país, que son muchos, de los que tiene Salto que son varios y demasiados para ser una sociedad tan pequeña como la que somos, y pudiendo ser más uniformes somos muy complejos y nos contrariamos todo el tiempo, haciendo de este hermoso lugar muchas veces una innecesaria olla de grillos.
Pero creo que era importante invitarlos a vivir un día de reflexión, de mucha alegría pese a que no haya suficientes motivos para algunos y sobren para otros, y que sea una jornada en la que todos estemos en paz primero con nosotros mismos y después con los demás, con los que nos rodean, con el fin de que la vida sea cada vez más linda y mejor para todos nosotros, empezando por usted que está leyendo esto ahora.
Muchas gracias por haber estado frente a esta página durante el año y espero que lo sigan estando al menos mientras estas líneas se sigan escribiendo para proponer un intercambio de ideas.
Tan solo Feliz Año Nuevo para todos, a pesar del calor.

HUGO LEMOS

 







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