Un Salto al 2019

Termina un año y como todo cierre, la existencia de una evaluación termina siendo un imperativo para encontrar luego de la misma, nuevos aprendizajes que nos aporten valor en el “caminito” desde el lugar en que nos encontremos venimos realizando. Es en ese sentido, que una pausa para reflexionar sobre los aciertos y errores termina siendo fundamental, y más urgente aún cuando todo ello ocurre en el marco de un nuevo capítulo que inicia: el año 2019.

Hace aproximadamente un año publicábamos en Link de El Pueblo, un artículo denominado Lo que el año 2017 nos dejó: una pausa para reflexionar en el que entre otras cosas decíamos:

Sin lugar a dudas, las desviaciones de la planificación son un elemento innato a todo proyecto personal y son justamente estas las que nos obligan a cuestionarnos y re-planificar la visión construida que hemos ido creando en el camino. De manera analógica, lo mismo ocurre en nuestra región en relación a temas como el desarrollo empresarial y la promoción del emprendedurismo.
Hagamos una retrospectiva, y volvamos un año atrás, ¿Qué objetivos e ideas nos habíamos fijado para el año 2018? ¿Cuál ha sido el grado de eficiencia y eficacia con la que se llevaron adelante? En cierta medida, tal como lo afirmaba el gran escritor francés Víctor Hugo, las que conducen y arrastran al mundo no son las máquinas, sino las ideas.
Hablar de ideas en el marco de una planificación, es ante todo, hablar de cuestiones que nos movilizan e inquietan, no obstante, la misma racionalidad limitada a la que hacía mención Hebert Simon, trae junta a ella, un elemento no menor que no deberíamos perder de vista: words build worlds, o dicho en español las palabras construyen mundos. Dicho de otra manera, no podremos esperar buenas ideas, sin la existencia de espacios que las fomenten.
Se nos viene fin de año y con ello, además de la navidad y los cercanos festejos del carnal parafraseando a Jaime Ross, llega una invitación para tomarse una pausa y hacer balance sobre lo ocurrido durante el 2018 y en paralelo, proyectar lo que vendrá. En el campo del desarrollo económico se habla mucho de la sistematización de procesos territoriales, y dentro de la misma, el valor que tienen las lecciones aprendidas como insumo para tomar medidas correctivas dentro de dichas experiencias. Las lecciones aprendidas, téngase en cuenta no es únicamente subrayar lo que no funcionó, sino también, lo que sí.
A continuación, bajo un esquema en el que se comunica sobre cuestiones que han ocurrido y de las que hemos escrito, como así también, los desafíos que se proyectan, intentaremos plasmar de manera transversal a todo ello, el concepto de que cualquier “Salto” al lugar que fuere y en éste caso, al 2019, para considerarse “Salto”, debe traer detrás de sí, un cambio cualitativo, y por qué no, un vencimiento de algunos viejos paradigmas.

Sobre lo que pasó
Los hechos más significativos del año que termina, van desde aspectos tan determinantes para la economía uruguaya como lo es la victoria de Jair Bolsonaro y sus consecuencias en el futuro del MERCOSUR, las consecuencias de la emigración de al menos 2,4 millones de venezolanos desde el año 2014 que llevaron a la captación de una considerable comunidad ciudadanos de aquel país, la victoria de Francia como campeona del mundo en Rusia 2018, el fin de la ETA y con ello la terminación de un largo y complejo proceso de división en País Vasco, las filtraciones de Cambridge Analytica y el comparecimiento de Mark Zuckerberg en el Congreso de Estados Unidos para admitir sus errores en el manejo de información de los usuarios de Facebook, por citar apenas algunos ejemplos.
Al poner la lupa en Uruguay, los acontecimientos son variados y van desde la aprobación en el Senado de la ley integral para personas trans, la inauguración de ANTEL Arena, la carrera pre-electoral en sí misma dentro del sistema político de cara a las elecciones internas de junio 2019 hasta la suspensión de Raúl Sendic como candidato al Senado por el Frente Amplio para el próximo período y la expulsión de Luis Almagro del mismo partido.

Si se analizan las cuestiones de índole más empresarial, la tendencia iniciada a fines del año 2014 que muestra la evolución de la cantidad de empresas abiertas y formalizadas, termina entrando en una pendiente negativa, la cual de acuerdo a datos obtenidos del Banco de Previsión Social (BPS) el 2018, muestra que el mismo se convierte, desde el singular año 2002, en el primero en el que ocurren más cierres de empresas que altas en todos los departamentos del país.
Por otra parte y no menos importante, se destaca la puesta en funcionamiento de dos Centros de Competitividad Empresarial (CEE) impulsados por la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) en los departamentos de Rivera y Tacuarembó, y la aprobación para que en Paysandú y Salto, se pongan en marcha unos similares, como así de también, la publicación de la segunda parte del Plan Nacional de Transformación Productiva y Competitividad de Transforma Uruguay, en que entre otras cosas se reconfirma la priorización de ciertas cadenas de valor económicas a través de las hojas de rutas sectoriales, y con ello, y muy importante para Salto, las oportunidades que trae la focalizada en el Sector TIC.

Sobre lo que se proyecta
Hablar de proyecciones, termina siendo un arma de doble filo y por lo tanto, para evitar caer en futurologías sin sentido, el foco de lo que se proyecta se desprende de algunas cuestiones que a nuestro entender, darán que hablar mucho en el nuevo año: elecciones políticas a nivel nacional, y Uruguay en el marco del MERCOSUR.
Estamos a en la víspera de un año de elecciones políticas. Los cambios de gobierno tienen al Uruguay en vilo cada cinco años ya que al modificarse los cuadros políticos, no necesariamente se mantienen las líneas políticas priorizadas; con ello, en los ámbitos en los que no existe una política de Estado, cuestiones de diverso índole económico, social y medioambiental, se ponen en duda hasta que ocupen los sillones del poder los nuevos liderazgos.

Resulta evidente dimensionar que la opinión pública y las prioridades que la misma fija, son las que determinan los contenidos de los programas de gobierno, al menos sí, los énfasis de las agendas políticas que proponen. A partir de eso, queda claro que la verdadera conciencia de la ciudadanía sobre los temas que verdaderamente importan para el país en el largo plazo, son la diferencia entre cuestiones más banales y las que hacen la diferencia. Parecería así pues que, los debates y los contenidos que les dan sustancia, serán los que condicionen en gran medida la forma del nuevo gobierno que asumirá en marzo del año 2020.
La continuidad de las políticas sociales, la gestión de la seguridad y su interrelación con la justicia, la apertura comercial al mundo, el papel de la innovación en el esquema nacional o la reforma del Estado; lejana ésta última a recetas mágicas que solamente ponen el ojo en el achique del mismo y muchas veces olvidan su optimización, como un camino que permita llegar a un acuerdo mínimo entre las partes interesadas, son temas sobre los que se hablará y el tener información y argumentos sobre los mismos, sería algo muy positivo para la vocación democrática de nuestro país.
MERCOSUR si, MERCOSUR no. Mucho se ha hablado del ascenso al poder de Jair Bolsnaro, y lo que ello implica dentro del esquema MERCOSUR con Mauricio Macri como presidente de la Argentina. Todo pareciera indicar que la discusión de que Uruguay se decida “entre el barrio y el mundo”, pondrá al sector empresarial uruguayo en la oportunidad y desafío a la vez de un buscar nuevos mercados pero a la vez, apretar el acelerador de su productividad y competitividad, sin ello, los movimientos que lleven adelante Argentina y Brasil podrían dejar en jaque al empresariado nacional.
Probablemente las oportunidades estén asociadas a la visualización de Uruguay que si bien es un país chico, puede tener un papel muy significativo en el mundo global, pero en la medida que los gobiernos, independientemente del partido político que sean, se preocupen más por ganar las próximas elecciones, ello será más dificultoso de que así sea. Es vital así, por ello una planificación que si bien tome de referencia el largo plazo, no pierda de vista la generación de resultados en el corto, sin ella los cambios que se hacen, se hacen no más allá de una cuestión electoral y de acceso al poder como un fin y en sí mismo y no como un medio.
Aunque mucho se hable con vocación prospectiva del 2030 o 2050, el año 2019 trae consigo una oportunidad para debatir sobre cuestiones tan trascendentales como la competitividad y productividad. Sea a través de la innovación aplicada, por medio del fomento de la actividad emprendedora o la incorporación de tecnología al sector productivo, el fin último de esos esfuerzos y sobre los cuáles hemos buscado escribir desde el año 2015.

Una última reflexión
En más de una oportunidad, hemos hablado de Un Salto emprendedor como una metáfora que trae detrás de sí, una interpretación de la misma que nos coloca por un lado frente a “Salto” como departamento y su condición de tierra de emprendedores, y por otra parte, “el Salto” como la inflexión en el PBI per Cápita que experimentan los países que apuestan a agregar valor a sus cadenas productivas con tecnología y ello lleva a que se ubiquen dentro del estadio competitivo más avanzado de todos.
A partir de lo anterior, toma sentido hablar sobre la importancia que tienen las ideas, no obstante, ¿cómo enfrentar, entonces, la necesidad de nuevas ideas? A Thomas Jefferson le preguntaron cómo llegó a ser presidente de Estados Unidas, y respondió: Mucho es la suerte pero después descubrí que cuanto más trabajaba, más suerte tenía.
Quizás el logro de los resultados que planificamos para el nuevo año, necesitan por encima de todo, mucho trabajo y de esa manera será más sencillo encontrar “la suerte de Jefferson”, la suerte de Salto y su región.
Lic. Nicolás Remedi Rumi