Una mirada externa del Uruguay

Favoreciendo la Sinergia
Un grupo de profesores de la Universidad Católica del Uruguay, Campus Salto, decidimos organizarnos para escribir algunos artículos en la prensa regional, con la finalidad de emitir opinión acerca de diversos temas de interés común; difundir el producto de nuestras investigaciones; dar a conocer actividades e ideas asociadas a nuestro quehacer universitario y sobre todo, para estrechar lazos y ensanchar vínculos con el entorno. Pues, tal como se ha expresado en múltiples trabajos, publicados por prestigiosas universidades del mundo y reconocidas Instituciones Internacionales, como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, entre otras, estamos convencidos de que para favorecer el progreso de la sociedad, es necesario cerrar la brecha entre Universidad – Empresa – Estado. A esta tríada le agregaría la Comunidad, pues esta última, al ser al mismo tiempo parte activa y reactiva, puede convertirse en una fuerza mayor que impulse el desarrollo integral de la región.
En días pasados, circulaba por las redes sociales un artículo con el discurso pronunciado en el Instituto de Estudios Superiores de Administración, IESA, Venezuela, por el Ing. José De Viana, reconocido presidente de importantes empresas venezolanas y distinguido profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, en el que afirmaba que «la riqueza de un país se fabrica todos los días en sus empresas; y no de forma casual, sino como resultado de una actividad desarrollada de manera científica, para producir bienes y servicios». Significa que el progreso de un país no se genera espontáneamente, no es producto del azar. Requiere de acciones coordinadas de los elementos que conforman la Sociedad, para alcanzar ese fin común. Para el éxito de todos es necesaria la contribución o el aporte particular de cada uno. Ese es precisamente el concepto de sinergia: la acción dinámica de cohesión de los diversos elementos pertenecientes a una colectividad, para alcanzar un objetivo. El resultado de la acción colectiva es superior a la suma de los esfuerzos individuales. Así pues, para avanzar hacia el progreso, ciertamente, se necesita el concurso de todos.
Un sobrevuelo
Desde que llegué a este país hace unos meses, procedente de Venezuela, me encantaron sus hermosas e interminables praderas. Observarlas, además de fascinación, me transmite sensación de orden, equilibrio, armonía. Me da la impresión de que todo está donde corresponde, donde debe estar. Es indudable que ha sido necesario esfuerzo, dedicación y trabajo para lograr ese estado de acomodo, ese ajuste, esa disposición. Es inobjetable, por evidente, que ahí ha intervenido la mano del hombre. Por supuesto, basta solo verlas, para darse cuenta que lo ha hecho para bien. Es indiscutible, se nota el desarrollo. En mi opinión, verifica el principio al que se refiere el profesor De Viana en el artículo mencionado anteriormente, de que «la riqueza de los pueblos depende de lo que producen sus habitantes con sus ideas y sus manos y no de los recursos naturales que tienen bajo sus pies». Me adhiero totalmente a este enunciado. Las praderas uruguayas constituyen una prueba fehaciente del mismo.
Su gente
Otra cosa que me sorprendió gratamente desde los primeros momentos de mi llegada a estas tierras y que considero importante resaltar, es el trato amable y gentil de su gente. Luego, a medida que han pasado los meses, he podido apreciar que el uruguayo es educado, cordial y muy solidario. Puedo dar fe de ello. He tenido la fortuna de recibir en varias oportunidades, de manera espontánea, emotivas muestras de solidaridad, desde que notan mi acento al expresarme y preguntan por mi gentilicio. Esta no se trata simplemente de una apreciación personal; poderosas fuentes lo confirman. Hablando en lenguaje coloquial, para muestra, basta un botón: de acuerdo a las Naciones Unidas, Uruguay es el país con el más alto nivel de alfabetización de América Latina, que alcanzó en 2006 a casi un 98% de la población.
Otros datos del Uruguay
En lo que se refiere a aspectos afines a mi campo de trabajo, la Informática, cabe destacar que en la industria de las tecnologías de la información, en particular en el desarrollo de software y servicios informáticos, Uruguay está a la vanguardia. Se ubica en el primer lugar en América Latina, en ingresos per cápita en la exportación de productos de software y servicios vinculados, y es el cuarto en términos absolutos. Además, cuenta con desocupación cero en esta área, como lo han afirmado en varias oportunidades empresarios del sector y funcionarios de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI). Particularmente, la ciudad de Salto ha venido repuntando en los últimos tiempos. Actualmente personas talentosas, instituciones serias y empresas innovadoras en ese ramo, están ocupadas en gestar e impulsar importantes iniciativas de desarrollo en la región.
Por otra parte, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Uruguay es el tercer país de América Latina con mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH) y el número 54°, de cerca de 200 países. Así mismo, de acuerdo con el Informe Panorama Social de América Latina 2011 de la CEPAL, Uruguay tiene el menor índice de pobreza de Latinoamérica.
Mención aparte merece su exquisita gastronomía, la excelente calidad de sus carnes y el alto nivel de su fútbol, reconocidos a nivel mundial.
Todos estos datos son sencillamente accesibles con una búsqueda simple en Internet. Quiero decir, es información fácilmente corroborable, pero ampliamente significativa para dar una visión panorámica de la que desde hace más de un siglo ha sido considerada internacionalmente como la «Suiza de América», por los niveles de bienestar, similares a los de ese país europeo, alcanzados por su ciudadanía.
Consideraciones finales
Comúnmente los ciudadanos uruguayos, se refieren a su nación, como «mi pequeño país». Personalmente he usado esa expresión solo parafraseándolos, no porque lo considere así. Les he dicho en tono de broma: son pequeños, si se comparan en extensión territorial con sus enormes vecinos. Pero es solo en el contexto geográfico, no en el ámbito futbolístico; donde compiten de igual a igual. Siempre están entre los grandes. En la lista de países y territorios del mundo ordenados por superficie, Uruguay ocupa el lugar 91 de un total de 247; por encima de Suiza, Bélgica, Países Bajos, Dinamarca y muchos otros.
Por otra parte, me ha sorprendido la opinión que tienen muchos uruguayos de sí mismos, en conjunto. He discutido acerca de eso con varios de ellos en diversas oportunidades. Se consideran tristes, melancólicos y pesimistas. Algunos han ido más allá, autocalificándose de grises y opacos, con la mayor naturalidad. Hay quienes hasta lo han catalogado como una «seña de identidad». Lo declaran como si fuera un dogma. Lo aceptan como evidente, tal que un axioma. Para justificarlo, unos se amparan en las costumbres, e incluso en la historia.
Absolutamente, pienso que es un mito que hay que romper, un paradigma al que hay que cambiar. Empecemos por sustituir el calificativo de grisáceos por el valor de la modestia y en el lugar de la opacidad, pongamos a la humildad. Pienso que es necesario valorar más lo que se tiene. Hay mucho de qué sentirse orgullosos. Tienen un país pujante, próspero y hermoso. Poseen una sociedad educada, con alto sentido de civismo, con respeto por el otro y por las leyes; con arraigados principios democráticos. Son un pueblo trabajador, con gente responsable y capaz. Por supuesto que todo es siempre perfectible. Creo que Uruguay tiene el potencial para convertirse en el Polo Tecnológico del Sur. ¡Hagamos sinergia! Trabajemos juntos por ese fin común.
Quiero finalizar utilizando una expresión uruguaya muy pertinente, que representa un excelente grito de guerra: «¡Vamo arriba Uruguay!»

Dr. Ing. Armando Borrero Molina
Director de Lic. & Ing. en Informática
Universidad Católica del Uruguay – Campus Salto
email: armando.borrero@ucu.edu.uy