Uruguay en la región y el mundo, la economía a medio camino

Entrevista a Rodrigo Ribeiro y Marcelo Sibille

Hace unos días estuvieron en nuestra ciudad representantes de KMPG Uruguay, el Ec. Marcelo Sibille y el Cr. Rodrigo Ribeiro convocados por Teletón Uruguay a los efectos de dar una charla sobre “Uruguay en la región y el mundo, la economía a medio camino” en la sede del Centro Comercial e Industrial de Salto. Previo a la misma, accedieron a dialogar con LINK.
- ¿De qué hablarán en la charla?
Ribeiro- La idea es presentar algún análisis de la situación económica del país, y de alguna forma explicar lo que la gente siente en la calle que está pasando, a ver si en los números se confirma un poco esa sensación…20180719_184248
- ¿Y cuál es esa sensación?
Ribeiro- La sensación en general es que este proceso de crecimiento del país que ha tenido en los últimos meses está como enlenteciendo y desacelerando con varios temas de complicaciones importantes. Un déficit fiscal importante, preocupaciones con el movimiento del dólar, inflación, desempleo, todas esas variables vamos a intentar relacionarlas y explicar como todo eso se traduce en esa sensación que vemos en la calle.
- Con relación a Salto o a otras zonas de frontera, ¿esto acentúa o disminuye?
Sibille- Si uno piensa, por ejemplo, en lo que es la prestación de servicios a no residentes, en el entendido que la actividad turística es uno de los motores de la economía salteña, en particular orientada no solo a turistas residentes sino también a argentinos, los cambios que hubo en la coyuntura, sin duda que deberían impactar negativamente en la economía uruguaya en general, con lo cual ha venido impactando. Pero en las economías más de frontera, probablemente los impactos sean más sensibles. Básicamente estamos hablando de lo que fue el salto cambiario en Argentina que en lo que va del año aumentó un 50%, muy por arriba del 10% que viene acumulando Uruguay. O sea, dicho mal y pronto, Argentina se ha abaratado sensiblemente con relación a Uruguay en los últimos meses.
- Los Centros Comerciales de la región se quejan de los altos costos del país…
Sibille- El hecho que las economías vecinas se abaraten, de alguna manera es lo mismo decir que nosotros nos estamos encareciendo con relación a ellos. Esto del punto de vista cambiario, pero tenemos claro que no es el único tema. Hay temas que están relacionados con el costo país que van más allá del aspecto cambiario, sin duda, y esos temas están bastante vinculados al costo país y a lo que es el costo del sector público, en particular, que no es otra cosa que el costo del Estado.
Uruguay tiene una presión fiscal que ha venido creciendo en los últimos años, recién en esta última Rendición de Cuentas que presentó el gobierno ahora es la primera Rendición, donde no prevén un aumento de impuestos, como sí lo habían hecho en todas las anteriores. Lo cierto es que al día de hoy, hay una presión fiscal elevada, hay niveles de tarifas de servicios públicos que no son competitivos, y todo esto tiene un poco que ver con lo que está detrás que es el costo país, y concretamente el déficit fiscal.
- ¿Podría ser viable un tratamiento diferencial en materia tributaria en la frontera, como por ejemplo, lo que pasó antes en materia de combustibles o sumar algunos productos básicos de la canasta?
Sibille- Entiendo que puede ser razonable aplicar ese tratamiento diferencial en el entendido que no todos los ciudadanos uruguayos son iguales. Cuando se produce un shock externo como el shock cambiario en Argentina, para los que están en la frontera fue mucho más que los que están fronteras adentro. Entonces, aplicar medidas de contención y de mitigación del impacto negativo sobre esos sectores, a mi modo de ver es razonable. El problema está en cuáles son los recursos disponibles para poder aplicar esa política, y ahí volvemos nuevamente al problema del déficit fiscal.
- ¿No hay margen de maniobra para el gobierno?
Sibille- Realmente el margen de maniobra creo que es, desde el punto de vista de la disponibilidad de recursos públicos, bastante acotado. Yo no esperaría grandes anuncios de ayuda por parte del gobierno, no porque al gobierno le parezca que no corresponde, sino más bien por este otro tema de las restricciones fiscales.
- ¿Por qué se da el déficit fiscal de esta manera?
Sibille- El déficit fiscal, que es la diferencia entre los gastos y los ingresos del sector público, ocurre porque ha aumentado el gasto más de lo que ha aumentado el ingreso en los últimos años.
Si tomamos un lapso de diez años, los ingresos públicos, si uno lo mide con relación al Producto (Bruto Interno, PBI), que es una forma muy estándar de medir el resultado fiscal, el ingreso del sector público en relación al PBI ha aumentado cerca de 1,5. La presión fiscal aumentó más que eso, pero fue contrarrestado con la contribución de las empresas públicas que disminuyó, así que en el promedio fue lo que aumentó.
El tema es que el gasto público, el gasto primario, o sea, el gasto no financiero, el gasto operativo del sector público, aumentó bastante más, aumentó como 5 puntos del PBI. Eso hace que en el acumulado de los últimos diez años, que teníamos equilibrio fiscal, porque tuvimos déficit cero, hoy tenemos 3,5 puntos del PBI, pero con un Producto más grande.
- ¿El déficit fiscal termina por explicar en este último período la suba de la inflación y el desempleo?
Sibille- Tal vez sea un poco reduccionista echarle la culpa de todo al déficit fiscal, aunque es un componente importante que deja un reducido margen de maniobra. La inflación es atribuible a varios factores, o sea, tiene mucho de causalidad. Uno podría decir que en última instancia es un fenómeno monetario, que tiene que ver con el aumento de la oferta de dinero, pero en los períodos más cortos hay otros factores que inciden en la aceleración o desaceleración de los procesos inflacionarios que no exclusivamente tienen que ver con el déficit fiscal.
Por ejemplo, el tema cambiario. En Uruguay hay una transmisión del tipo de cambio-precios significativa, la prueba está en que hasta comienzos de año Uruguay venía con un nivel de inflación por debajo del techo de la meta fijada por el Banco Central, o sea, estaba con una inflación dentro del rango de entre 3 y 7% interanual de crecimiento. ¿Qué ocurrió en los últimos tres meses? Hubo un salto cambiario. El tipo de cambio pasó de 28 a 31, y la inflación saltó de 7 a más de 8.
- ¿Eso pasó debido a las recientes decisiones adoptadas por la Reserva Federal de los Estados Unidos?
Sibille- El tema del tipo de cambio, o sea, la suba del dólar, tiene que ver, y podríamos decir que el origen sería ese, con la normalización de la política monetaria de Estados Unidos, que venía con una política monetaria altamente expansiva. Si nos remitimos a 2008, que fue cuando se produjo la gran crisis financiera internacional, las hipotecas, etc., Estados Unidos aplicó una medida muy drástica de política monetaria que fue bajar a cero la tasa de interés. Eso provocó una muy abundante liquidez en los mercados internacionales, o sea, una oferta de dólares en el mundo muy abundante que hizo que en el mundo el precio del dólar cayera, con lo cual el tipo de cambio bajó y Uruguay también lo verificó.
¿Qué ocurrió en los últimos dos años? La Reserva Federal modificó su política monetaria, empezó, gradual y paulatinamente a incrementar la tasa de interés, lo que hizo que el precio del dólar aumente en los mercados internacionales. Eso generó que en todas las economías regionales, ese tipo de cambio aumente y Uruguay no fue la excepción.
Pero, ¿qué pasó además de eso? Que nuestros dos vecinos, Argentina y Brasil, reaccionaron, y sobre todo Argentina, mucho más sensiblemente al shock externo financiero de Estados Unidos. Y como Argentina tenía equilibrios muy delicados, más bien tenía desequilibrios externos muy importantes, a la primera mala noticia que se produjera en el resto del mundo eso iba a explotar de una manera más fuerte que en otros contextos.
Eso provocó que en Argentina el salto cambiario se produjera, acompañó Brasil donde también hubo un salto cambiario de una magnitud importante, no como en Argentina que está muy vinculado también a incertidumbres políticas que está viviendo Brasil, lo cual lleva a que Uruguay de alguna manera reciba un contagio cambiario, no solo por lo de Estados Unidos sino también por lo de los vecinos.
- Esta visión que ustedes acaban de transmitir es la misma que tienen los empresarios, quienes algunos nos han dicho que en estas condiciones harán un parate para ver si invierten o no en mejorar lo que tienen o en hacer nuevos negocios. Como economistas, ¿qué consejos darían a los empresarios?
Sibille- Lo primero, un empresario con cabeza fría. Cuando evalúa un proyecto de inversión, es fácil decirlo pero no es fácil hacerlo, debería hacer un análisis de la viabilidad económico financiera que tenga esa inversión en activo fijo que vaya a realizar con la compra de una maquinaria o alguna instalación productiva o lo que fuera, la finalidad de toda inversión es aumentar la capacidad productiva, pero no solo para vender en el muy corto plazo sino también en el mediano y largo plazo.
Entonces, los ruidos de la coyuntura macroeconómica que se verifiquen en el muy corto plazo, normalmente suelen tener mucho más prevalencia en los inversores a la hora de tomar decisiones.
Es humano que así sea, pero de repente con una cabeza más fría, el inversor podría reevaluar esa decisión y llevar a cabo los emprendimientos.
Después está el otro tema que tiene que ver con las volatilidades y con el costo país, o sea, que ahí son más estructurales los factores, que no tienen tanto que ver con la coyuntura, pero que puede estar generando también incidencia en que los inversores retraigan sus decisiones, lo cual está ocurriendo. La inversión privada hace cuatro años que está cayendo, los números son categóricos…
Ribeiro- Si uno mira el déficit fiscal, es el que está provocando varios de los problemas y deja poca capacidad de maniobra al gobierno. El déficit fiscal en el cual los gastos superan a los ingresos, los ingresos son flexibles y los gastos son rígidos, lo que es muy difícil corregir y lleva tiempo. A eso le agregamos que otras situaciones en las que el empresario tampoco tiene mucho qué hacer, que es el hecho que la Reserva Federal haya subido las tasas, y lo peor es que tiene previsto seguir subiéndolas, dos veces este año y eventualmente cuatro veces el año que viene.
- En esas circunstancias, ¿a cuánto llegaría el precio del dólar en Uruguay?
Ribeiro- Ese justamente es el gran desafío porque no es fácil cuantificarlo. Pero si hoy en día pegó un salto de 10%, venimos atrasados con nuestros vecinos y dependemos bastante de ellos a pesar que vendemos para otros lados. No solo ese atraso, más la presión que van a hacer estas tasas más elevadas, la gente va a evaluar entre comprar dólares e invertir a esa tasa o largarse a un proyecto de riesgo. Entonces, la cabeza del empresario es totalmente entendible de lo que está pasando.
Lo que plantea Marcelo es que la decisión de inversión no debería ser analizada en el contexto inmediato sino por una cantidad de otros factores, porque si el proyecto para invertir es para el país, puedo entender que todos esos factores incidan. Ahora, si es un proyecto para exportación en el cual nuestro producto tiene un cierto componente de ventaja competitiva, y realmente va a ser algún proyecto que va a durar varios años, ese es otro perfil de proyecto que creo que el empresario tendrá una visión mucho más de perspectiva, y de hecho nos enfrentamos a gente que está invirtiendo.
¿Pero cómo puede ser que algunos estén invirtiendo y otros dicen que no van a invertir más? A todo eso agreguémosle que en la cabeza del empresario está el problema de las relaciones laborales. Porque en los últimos 15 años lo que han hecho los gobiernos es crear una cierta inflexibilidad en el mercado laboral, aumentando muchísimo el poder de negociación de los gremios. Entonces, obviamente cuando uno se enfrenta con todo eso, tiene una cantidad de condiciones de desventaja que es entendible que el empresario diga que aguanta y ve qué es lo que pasa.
Nuestro consejo es que no está mal aguantar y ver, porque es lo que haría cualquiera de nosotros como ser humano, y como el dinero es nuestro, nos estamos jugando nuestro dinero, nadie va a venir a devolvernos la plata si la perdemos. Entonces, es absolutamente entendible porque hay escenarios en los cuales hay que tener esas precauciones.
Hay otros en los cuales hay que ver si eso no es algo que va a ser temporal y va a salir porque el proyecto justifica la perspectiva a largo plazo. Estamos de acuerdo en cómo piensa el empresario. Sin embargo vemos muchos inversores extranjeros que ve todo esto y me dice, “todo esto ya lo vi en tal país, pero yo vengo acá a quedarme, y quiero comprar ahora, pero capaz que espero un poquito porque quizás lo compro más barato, porque me quiero quedar”, eso nos permite ver a empresarios que invierten y a otros que no, entonces, ¿quién tiene razón?

 







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