Skyfall» nos trae al mejor James Bond de los últimos tiempos

os buenas películas de acción se pueden ver indistintamente en una nueva semana de exhibición en las salas del Cine Salto Shopping, donde resurge luego de cuatro años quien es el ícono del espionaje cinematográfico, James Bond, seguido por una nueva raza de espías (en este caso personificado por Liam Neeson y su «Búsqueda Implacable 2″) donde la acción y las escenas violentas levantan la temperatura de la gran pantalla por sobre el susurro de lo que debería ser un espía propiamente, como ha sido el clásico estilo de John Le Carré y su proverbial «Topo» («Tinker, tailor, soldier, spy»), por citar un ejemplo conocido.
En este tipo de películas, la acción tiene relevancia por sobre la trama, cosa que además no sorprende al tratarse de una película de 007, pero que sin embargo siempre es grato encontrar algo de sustento en el argumento de todo film y que este no sea más que otra excusa para la acción.
Con «Skyfall» vuelve el espía más famoso de la historia, quien sigue estando al servicio secreto de su majestad luego de su incursión por «Quantum of Solace» (2008), donde Daniel Craig ha logrado crear a un nuevo prototipo de Bond, como supo hacer en su momento el propio Sean Connery, Roger Moore o a quien sucedió en la franquicia, Pierce Brosnan, cada cual con su impronta personal.
Lo cierto es que el propio Craig ha puesto algo de optimismo en quienes han seguido ávidamente la saga de Bond, pues ya se sabe que ha sido contratado para interpretar al menos dos veces más al personaje y ya también se supo que ha sido contratado quien será el encargado de escribir las dos siguientes películas, John Logan.
Lo novedoso de esta nueva entrega de Bond, más allá de las impresionantes escenas de acción y persecución a las que nos tiene acostumbrados, pasa por la profundización en la historia y psiquis de 007, desde el temprano fallecimiento de sus padres, siendo criado por una especie de mayordomo en un gran y frío caserío escocés en medio de la nada, por lo que se comienza a entender la forma fría y distante que tiene Bond al relacionarse con la gente, al menos en la creación del personaje que ha venido desarrollando Craig en las dos anteriores películas de Bond.
También el guión deja ver cierto aire protector y maternal de M, personaje brillantemente interpretado por última vez por la gran Judi Dench, luego de su séptima participación. También se le permite a Bond comenzar a mostrar esa clásica y conocida ironía británica en algunos comentarios que realiza durante la película, lo que se entrega en cuenta gotas, haciendo realmente disfrutable esas escenas donde se nota que Craig disfruta interpretando a este Bond tan oscuro como los anteriores, pero con ese toque novedoso de humanidad. Además aparece en esta película su clásica presentación de «Bond… James Bond», cuando conoce a la chica que terminará entregándolo al villano de la película, interpretado por el gran actor español Javier Bardem.
Hemos leído excesivos elogios a la interpretación de Bardem, como transformándose en el más grande villano de todas las películas de Bond. Que no se exagere. Villanos buenos han existido en todas las películas de 007, y el que así haya sido han permitido elevar las expectativas al esfuerzo demostrado por Bond en cada película para poder salir victorioso ante cada contienda, pero decir que supera al Joseph Wiseman del Dr. No, o al villano creado por Robert Shaw («Desde Rusia con amor»), o al Goldfinger de Gert Frobe, o más acá en el tiempo al Scaramanga del vampírico Christopher Lee («El hombre de la pistola de oro») o al Mandíbulas de Richard Kiel («La espía que me amó» y en «Moonraker»)… y podríamos seguir, nos parece que es decir mucho. Bardem cumple con las expectativas, pero se encuentra en el molde de supervillanos que Bond enfrenta y vence. Punto.
Por último, sorprenden los minutos finales de la película abriendo las puertas en forma magistral a un nuevo comienzo, que por lo que han dicho los productores de la saga, es lo que andaban buscando. Podemos ver en «Skyfall» a un Bond más cercano al Connery y Brosnan que ya conocimos pero con la particular rúbrica de Craig.
En esta ocasión, se trata de una nueva película de Bond, pero algo especial, digna del 50 aniversario que cumplió la saga cinematográfica el mes pasado.
Dos  buenas películas de acción se pueden ver indistintamente en una nueva semana de exhibición en las salas del Cine Salto Shopping, donde resurge luego de cuatro años quien es el ícono del espionaje cinematográfico, James Bond, seguido por una nueva raza de espías (en este caso personificado por Liam Neeson y su «Búsqueda Implacable 2″) donde la acción y las escenas violentas levantan la temperatura de la gran pantalla por sobre el susurro de lo que debería ser un espía propiamente, como ha sido el clásico estilo de John Le Carré y su proverbial «Topo» («Tinker, tailor, soldier, spy»), por citar un ejemplo conocido. skyfall
En este tipo de películas, la acción tiene relevancia por sobre la trama, cosa que además no sorprende al tratarse de una película de 007, pero que sin embargo siempre es grato encontrar algo de sustento en el argumento de todo film y que este no sea más que otra excusa para la acción.
Con «Skyfall» vuelve el espía más famoso de la historia, quien sigue estando al servicio secreto de su majestad luego de su incursión por «Quantum of Solace» (2008), donde Daniel Craig ha logrado crear a un nuevo prototipo de Bond, como supo hacer en su momento el propio Sean Connery, Roger Moore o a quien sucedió en la franquicia, Pierce Brosnan, cada cual con su impronta personal.
Lo cierto es que el propio Craig ha puesto algo de optimismo en quienes han seguido ávidamente la saga de Bond, pues ya se sabe que ha sido contratado para interpretar al menos dos veces más al personaje y ya también se supo que ha sido contratado quien será el encargado de escribir las dos siguientes películas, John Logan.
Lo novedoso de esta nueva entrega de Bond, más allá de las impresionantes escenas de acción y persecución a las que nos tiene acostumbrados, pasa por la profundización en la historia y psiquis de 007, desde el temprano fallecimiento de sus padres, siendo criado por una especie de mayordomo en un gran y frío caserío escocés en medio de la nada, por lo que se comienza a entender la forma fría y distante que tiene Bond al relacionarse con la gente, al menos en la creación del personaje que ha venido desarrollando Craig en las dos anteriores películas de Bond.
También el guión deja ver cierto aire protector y maternal de M, personaje brillantemente interpretado por última vez por la gran Judi Dench, luego de su séptima participación. También se le permite a Bond comenzar a mostrar esa clásica y conocida ironía británica en algunos comentarios que realiza durante la película, lo que se entrega en cuenta gotas, haciendo realmente disfrutable esas escenas donde se nota que Craig disfruta interpretando a este Bond tan oscuro como los anteriores, pero con ese toque novedoso de humanidad. Además aparece en esta película su clásica presentación de «Bond… James Bond», cuando conoce a la chica que terminará entregándolo al villano de la película, interpretado por el gran actor español Javier Bardem.
Hemos leído excesivos elogios a la interpretación de Bardem, como transformándose en el más grande villano de todas las películas de Bond. Que no se exagere. Villanos buenos han existido en todas las películas de 007, y el que así haya sido han permitido elevar las expectativas al esfuerzo demostrado por Bond en cada película para poder salir victorioso ante cada contienda, pero decir que supera al Joseph Wiseman del Dr. No, o al villano creado por Robert Shaw («Desde Rusia con amor»), o al Goldfinger de Gert Frobe, o más acá en el tiempo al Scaramanga del vampírico Christopher Lee («El hombre de la pistola de oro») o al Mandíbulas de Richard Kiel («La espía que me amó» y en «Moonraker»)… y podríamos seguir, nos parece que es decir mucho. Bardem cumple con las expectativas, pero se encuentra en el molde de supervillanos que Bond enfrenta y vence. Punto.
Por último, sorprenden los minutos finales de la película abriendo las puertas en forma magistral a un nuevo comienzo, que por lo que han dicho los productores de la saga, es lo que andaban buscando. Podemos ver en «Skyfall» a un Bond más cercano al Connery y Brosnan que ya conocimos pero con la particular rúbrica de Craig.
En esta ocasión, se trata de una nueva película de Bond, pero algo especial, digna del 50 aniversario que cumplió la saga cinematográfica el mes pasado.