Enfermarse en este país cuesta caro, encima ese costo no está previsto dentro de la canasta básica

En este país comer cuesta caro, pero enfermarse, ¿cuesta más? Por lo general sí, ya que si bien los precios de los tickets están regulados por decreto y solamente pueden aumentar un porcentaje anual, de los mismos, pero impactan sin dudas en el resto del costo de vida.
En ese aspecto, el hecho de enfermarse puede llegar a ser un gasto extra de brutal impacto para la economía medicamentosdoméstica, de la cual hay que destinar un porcentaje no deseado ni querido, pero sí bien importante.
Como estamos atravesando por una época donde las enfermedades respiratorias y similares afectan a una de cada diez familias y en ese sentido, se genera un contexto donde se dice que “todo el mundo” está afectado porque hay “un virus”, lo que no se dice es que ese virus causa una gripe galopante y genera días de cama, problemas respiratorios, lo que supone gastos monetarios que se vuelven importantes.
Por eso, en nuestra sección semanal Detrás de los Números daremos a conocer cuánto cuesta enfermarse de una simple gripe, y cómo puede llegar a impactar esto en la economía de cada casa.
MUCHA TOS
Si bien la canasta básica familiar terminó el mes de abril en la módica suma de 60.027 pesos mensuales, según los datos estadísticos que realiza el gobierno a través del Instituto Nacional de Estadísticas, la misma ya impacta en forma negativa en un ingreso priomedio por familia de unos 38.025 pesos el mismo mes, esto es teniendo en cuenta los montos nominales, sin descontar impuetos legales, ni mucho menos el Fonasa.
Es decir, que de esos 38 mil pesos promedio, lo que queda en una casa para hacerle frente al mes es alrededor de 29 y 31 mil pesos aproximadamente de los cuales puede estar descontado ya el porcentaje del 3, 4,5, 6 u 8 por ciento de su salario nominal por concepto de Fonasa. Sin embargo, los costos de vida superan totalmente la realidad y la manutención de una familia es mucho más alta.
El mismo instituto del estado que realiza estas mediciones, comprobó que una familia promedio, esto es una integrada por el matrimonio y dos hijos adolescentes, el gasto de alimentación mensual que tienen los jefes de familia es el más alto y se lleva prácticamente el 52 por ciento de los ingresos promedios de esa familia.
Le siguen los servicios y ahí hacemos un combo, con luz, agua, teléfono, celulares y televisión por cable o similares, con entre el 20 y el y el 25 por ciento de los ingresos totales de la familia y luego el resto se divide entre el pago de la educación, salud, vivienda, vestimenta y otros.
Por lo tanto, si usted paga un jardín, colegio o liceo privado para su hijo, si su hijo quiere ir a un club, o estudiar música, deportes o algún arte como danza o pintura, si su familia quiere salir a cenar afuera un fin de semana al mes, o si la misma quiere actualizar al menos parte de su vestuario, con todo lo que ya ha gastado no le alcanza para enfermarse.
A esto restémosle la intención de tener un vehículo y moverlo, mucho menos pagar impuestos como patente, contribución inmobiliaria y/o de otra índole. Esto es lo que pintan los números promedio que maneja el estado. Dice que una familia tipo para poder vivir medianamente precisa por lo menos 60 mil pesos líquidos mensuales, después muestra que el promedio, es decir la mayoría, no todo el mundo, gana poco más de la mitad de la canasta básica familiar, pero no explica cómo tiene que hacer una familia para paliar los gastos si uno de sus integrantes se enferma.
Para empezar, con el salario la mayoría de los dependientes, abonan la cuota mutual en proporción al sueldo que reciben, es decir quienes ganan más, pagan más y quienes ganan menos, abonan menos. En el caso de los empresarios, el costo de la sociedad comercial o del tipo de empresa del que son titulares tienen sistemas incluidos con o sin cuota mutual, dejando a conveniencia del titular el pago de la misma.
En ese aspecto, aunque no nos enfermemos, patrones o empleados, ya estamos pagando para poder tener derecho a ser atendidos en el caso de padecer algún tipo de enfermedad. Ese tipo de cosas son las que nos ponen los pelos de punta pero nos la bancamos, porque por lo general no pisamos ese lugar.
Pero en el momento en el que comenzamos a poner un pie en la mutualista por sentirnos padecientes de algún tipo de afección de salud, ya nos molestamos con el costo de respirar en el interior de la estructura edilicia del lugar.
Tenemos un costo por atendernos en la emergencia de unos 125 pesos promedio y de 135 pesos por cada medicamento. Ya los tickets para análisis son un poco más caros y rondan los 159 pesos cada uno, los que pueden volverse necesarios si precisamos ahondar un poco más en nuestro cuerpo enfermo, lo que nos hace sentir menos dichosos que de costumbre.
Con ese malestar que comenzó al empezar el día al ver las facturas que teníamos para pagar y por todo lo que faltaba para que terminara el mes y pudiéramos empezar de nuevo, terminamos pagando mucho más caro porque entre emergencias, tickets y análisis nos gastamos al menos mil pesos que teníamos destinados al 52 por ciento de la economía doméstica.
En ese sentido, es buena cosa ver cómo destinar en los gastos del mes, la cuota que puede ser necesaria para pagar la atención médica que todos, invariablemente precisamos.

Los Números:

52% en gastos de alimentación
25% en gastos de servicios
125 pesos atención emergencia
135 pesos por medicamento
159 pesos gastos de análisis







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