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Y era cabeza de turco nomás

Cuando escribimos en este espacio que el caso del peón rural Hugo Leites se le había ido de las manos al PIT CNT, recibimos fuertes críticas de parte de un grupo de personas que integran una organización social afín a la central obrera.
En esa oportunidad, dijimos que el movimiento sindical y algunos actores políticos estaban usando de “cabeza de turco” al pobre trabajador rural que había sido parte de un enfrentamiento entre trabajadores que terminó mal y que le jugó una mala pasada.
Entonces señalamos que el PIT CNT y alguna dirigencia política no estaban defendiendo la causa de Hugo Leites como paradigma de la defensa de la ley de 8 horas para el trabajador rural, que fue una conquista de los trabajadores del sector en el marco de un gobierno de izquierda.
Y que en realidad lo que estaba ocurriendo, era que estaban utilizando al peón rural como cabeza de turco de la defensa de los intereses creados por un sector político, que lo único que quería era sacarse la foto para decir que ellos habían conseguido en el parlamento y con un presidente de ese sector, una ley tan benigna para el trabajador rural.
Hasta un escrache hicieron en la casa del propietario del establecimiento donde ocurrió el caso, quien al final ni siquiera tuvo una sanción en la justicia penal por este hecho, cuando fue denunciado por un delito de amenazas. Pero el sujeto recibió su escrache en el que hablaron todos, desde los dirigentes sindicales afines a la causa del sector político que impulsó la ley de 8 horas para el trabajador rural, hasta un grupo de estudiantes denominados “Movimiento Estudiantil” que en realidad no sin un gremio específico, sino que son un grupo de estudiantes, todos con determinada afinidad ideológica que se juntan por lo general, vaya coincidencia, con la diputada Mutti en diversas manifestaciones.
Son los mismos que hicieron el reclamo el día que vino la ministra María Julia Muñoz a Salto para que sacaran del cargo a Diana Lucero, y que la diputada Mutti llevó a la secretaria de Estado del brazo hasta el lugar de la manifestación para que los viera y atendiera el reclamo.
Y los mismos que reclamaron frente al consulado argentino para que apareciera Santiago Maldonado, el joven que protestaba con los indígenas argentinos para que no les quitaran las tierras y había desaparecido. Hasta que finalmente, apareció, lamentablemente fallecido, porque al huir cuando vino la Policía a reprimir a los manifestantes, cayó al río y se ahogó. Pero no por todo lo que dijeron los mismos que reclamaban.
En definitiva, mientras todos reclamaban en las calles por Hugo Leites, se sacaban fotos con él, lo llevaron al parlamento, le llevaron la prensa a su casa, lo pasearon como un trofeo y le dijeron que lo iban a defender hasta las últimas consecuencias, ahora no saben cómo encarar el asunto.
Leites no tiene trabajo, no consigue consolidar su reclamo laboral, el único responsable de lo que le sucedió para la justicia penal fue el otro trabajador como él, que se diferencia de Leites por ser el capataz de la estancia, a quien procesaron por lesiones personales.
Y la justicia entendió en definitiva que el caso, se trató de una reyerta entre peones rurales por una discusión basada en desavenencias personales.
Aunque Leites siga diciendo que la misma se originó en el reclamo legítimo por el respeto a las ocho horas de trabajo, el otro involucrado dijo lo contrario y al final todo quedó en versiones.
El tema es ver quién se hace ahora cargo de la criatura. Porque para el PIT CNT el hecho quedó laudado en la justicia penal y le sirvió a los dirigentes de la central para reivindicar un derecho que es una de las mayores conquistas sociales que han tenido los más desamparados, que son sin dudas, los peones rurales.
Pero por otro lado, el trabajador fue sobreexpuesto y dejado ver como una persona problemática para las patronales, porque detrás suyo tiene a un pueblo que defiende “su dignidad” y eso es “peligroso” para quienes puedan contratarlo porque entienden que si el tipo mañana reclama algo tendrá detrás suyo no solo a un abogado y al PIT CNT, sino también a Crysol, al Movimiento Estudiantil, a la prensa y a la diputada Mutti que estarán forcejeando para que su reclamo tenga asidero.
Ese tipo de cosas, que no deberían ocurrir nunca en una sociedad como la nuestra, donde debería apelarse al sentido común, son las que terminan generando rispideces.
Nadie en su sano juicio puede ver en Hugo Leites no otra cosa que un trabajador que reclamó solamente sus derechos.
Pero la forma en la que fueron formulados sus reclamos y el apoyo masivo que tuvieron sus manifestaciones, al punto de hasta llegar a ser tergiversadas, desencadenaron todo lo demás.
Sobre todo que el pobre Leites hoy no tenga trabajo, esté atravesando una situación que debería ser considerada por todo aquel que pueda darle empleo y sobre todo, por todos aquellos que en ese momento salieron a la calle a gritar su nombre, pero que hoy cada vez que se levantan ni se acuerdan de que alguna vez hablaron con él y encima le prometieron cosas que no pudieron cumplirle.
Por eso, justo hoy no pueden decirle Feliz Día del Trabajador Rural.

HUGO LEMOS