¿Es esta la atención médica que nos merecemos los salteños?

Un lector, de nuestro conocimiento,  nos remitió la carta que damos a conocer a continuación.
Les hago llegar esta carta, redactando un hecho que considero lamentable y penoso para los que vivimos ese momento y también para nuestra sociedad, dado que se trata de Salud y del servicio que nos ofrece nuestro Hospital y el compromiso de un médico que tiene que estar al servicio de la comunidad.
El día 31 de octubre a la hora 20.30 llevamos a un niño de 5 años al centro de asistencia, debido a que el niño se introdujo un objeto en la nariz (una piedra; hasta el momento no sabíamos que objeto era).
La doctora de guardia lo atendió, llevándolo al hospital para que un otorrino lo atendiera, a fin de extraerle lo que tenía en la nariz.
Llamaron al otorrino y para nuestro asombro el médico se negó a ir a la emergencia, manifestando que lo lleváramos al otro día de mañana hora 08 30 sin dar ninguna explicación lógica de por qué no quería asistir a un niño de solo cinco años.
Nos preguntamos: ¿Es esta la atención médica que nos merecemos los salteños? ¿Los médicos que trabajan en el hospital no están al servicio de la comunidad? (hacemos la salvedad de que no metemos a todos dentro de la misma bolsa, pero con ese doctor sí, hacemos hincapié).
Pero luego de la negativa respuesta del doctor al no querer concurrir a las 20.30 de la noche a atender a una familia y a un niño de cinco años, en nuestra desesperación volvimos a la asistencia particular a tratar de conseguir un otorrino particular, el cual trabaja con esa asistencia médica.
Se comunicaron con un otorrino vía telefónica explicándole la situación en la que nos encontrábamos, en el cual el médico manifestó que eso no era una consulta, sino sería una maniobra, que además no se encontraba en Salto. La maniobra tendría un costo de 3.000 (tres mil pesos uruguayos).
De manera inmediata le dijimos que teníamos ese dinero en el momento para que dicho médico realizara la “maniobra” y que le pagaríamos.
Para nuestro asombro el médico por arte de magia sí se encontraba en la ciudad y estaba dispuesto a ir, el cual demoró 10 minutos en concurrir a asistir al niño con la piedra dentro de la nariz.
La “maniobra” le tomó tres minutos en poder sacarle la piedra al niño, o sea mil pesos el minuto de trabajo.
A todo esto, la reflexión y perdón por estas palabras, la gran calentura, enojo e indignación que padecimos ese día y la desesperación al no tener una respuesta segura, una atención como deberíamos tener todos y una vez más queda claro que dependemos de si quieren ir o no los médicos del hospital o queda para mañana.
Y ni hablar del segundo médico, sin palabras… ¿Qué sería si en ese momento no tuviéramos tres mil pesos?
¿Hasta cuándo los salteños tendremos que soportar esto, cuánto tiempo tendremos que esperar o cuántas muertes tendremos que esperar para que realmente en los hechos tengamos lo que merecemos… no tenemos que pedir como un favor lo que es su obligación.
¿Qué haría una familia sin recursos económicos para pagar una consulta?
Como dijimos al principio, no metemos a todos los doctores, enfermeros y administrativos de la salud en la misma bolsa, porque sí estamos muy agradecidos a la doctora de cabecera que siempre se comprometió de manera profesional y humana y que en todo momento se preocupó por el bienestar del niño y siempre tratar de buscar una solución.
A esa persona le estamos muy agradecidos por haber desarrollado su buen trabajo.
C.I.: 3.735.132-9

Un lector, de nuestro conocimiento,  nos remitió la carta que damos a conocer a continuación.

Les hago llegar esta carta, redactando un hecho que considero lamentable y penoso para los que vivimos ese momento y también para nuestra sociedad, dado que se trata de Salud y del servicio que nos ofrece nuestro Hospital y el compromiso de un médico que tiene que estar al servicio de la comunidad.

El día 31 de octubre a la hora 20.30 llevamos a un niño de 5 años al centro de asistencia, debido a que el niño se introdujo un objeto en la nariz (una piedra; hasta el momento no sabíamos que objeto era).

La doctora de guardia lo atendió, llevándolo al hospital para que un otorrino lo atendiera, a fin de extraerle lo que tenía en la nariz.

Llamaron al otorrino y para nuestro asombro el médico se negó a ir a la emergencia, manifestando que lo lleváramos al otro día de mañana hora 08 30 sin dar ninguna explicación lógica de por qué no quería asistir a un niño de solo cinco años.

Nos preguntamos: ¿Es esta la atención médica que nos merecemos los salteños? ¿Los médicos que trabajan en el hospital no están al servicio de la comunidad? (hacemos la salvedad de que no metemos a todos dentro de la misma bolsa, pero con ese doctor sí, hacemos hincapié).

Pero luego de la negativa respuesta del doctor al no querer concurrir a las 20.30 de la noche a atender a una familia y a un niño de cinco años, en nuestra desesperación volvimos a la asistencia particular a tratar de conseguir un otorrino particular, el cual trabaja con esa asistencia médica.

Se comunicaron con un otorrino vía telefónica explicándole la situación en la que nos encontrábamos, en el cual el médico manifestó que eso no era una consulta, sino sería una maniobra, que además no se encontraba en Salto. La maniobra tendría un costo de 3.000 (tres mil pesos uruguayos).

De manera inmediata le dijimos que teníamos ese dinero en el momento para que dicho médico realizara la “maniobra” y que le pagaríamos.

Para nuestro asombro el médico por arte de magia sí se encontraba en la ciudad y estaba dispuesto a ir, el cual demoró 10 minutos en concurrir a asistir al niño con la piedra dentro de la nariz.

La “maniobra” le tomó tres minutos en poder sacarle la piedra al niño, o sea mil pesos el minuto de trabajo.

A todo esto, la reflexión y perdón por estas palabras, la gran calentura, enojo e indignación que padecimos ese día y la desesperación al no tener una respuesta segura, una atención como deberíamos tener todos y una vez más queda claro que dependemos de si quieren ir o no los médicos del hospital o queda para mañana.

Y ni hablar del segundo médico, sin palabras… ¿Qué sería si en ese momento no tuviéramos tres mil pesos?

¿Hasta cuándo los salteños tendremos que soportar esto, cuánto tiempo tendremos que esperar o cuántas muertes tendremos que esperar para que realmente en los hechos tengamos lo que merecemos… no tenemos que pedir como un favor lo que es su obligación.

¿Qué haría una familia sin recursos económicos para pagar una consulta?

Como dijimos al principio, no metemos a todos los doctores, enfermeros y administrativos de la salud en la misma bolsa, porque sí estamos muy agradecidos a la doctora de cabecera que siempre se comprometió de manera profesional y humana y que en todo momento se preocupó por el bienestar del niño y siempre tratar de buscar una solución.

A esa persona le estamos muy agradecidos por haber desarrollado su buen trabajo.

C.I.: 3.735.132-9