“Hay enredos del alma que el cerebro descifra hasta ahí nomás”

“Hay enredos del alma que el  cerebro descifra hasta ahí nomás”

El miércoles 3 de Agosto de 1994, un periodista adolescente que hacía sus primeras armas en EL PUEBLO,  entrevistó al escritor Eduardo Galeano, en “su reino”,  el Café Brasilero, donde Galeano solía recibir amigos y conceder  entrevistas. La instancia y la personalidad de Galeano marcaron a José Gabriel Díaz Campanella, el joven que realizó la entrevista que  tituló con uno de los tantos conceptos que Galeano pronunció durante la misma “Hay enredos del alma que el cerebro descifra hasta ahí nomás” y hoy reeditamos para nuestros lectores.

Con el escritor Eduardo Galeano

Entrevista de José Gabriel Díaz

«Eduardo Galeano es hoy el escritor uruguayo más conocido mundialmente, considerado como uno de los principales creadores de América Latina. Muchas de sus obras están traducidas a más de veinte lenguas.  No sólo el francés, inglés o alemán, también el japonés, turco y al griego. Sus títulos más importantes son textos de estudio en las cátedras de literatura de universidades europeas y norteamericanas.
Nacido en Montevideo en 1940 se inició en el periodismo en el semanario “Marcha”. Fue director del diario “Época” y en 1973 exiliado en Buenos Aires, fundó y dirigió la revista “Crisis”. Vivió en España desde 1976 y regresó al Uruguay en 1985. En 1971 “Las Venas Abiertas de América Latina” le consagraron internacionalmente”.
Hoy, a más de veinte años de publicada la primera edición de “Las Venas Abiertas, revivimos junto al autor la aventura de escribir. Aventura que a lo largo de los años ha ido desafiando y enfrenta con energía creadora. Desde la situación actual de nuestra América Latina, pasando por el exilio entre el dolor y la creación.
Su visión crítica frente a la realidad cubana, de su aliento y desaliento. La historia y la contrahistoria, las palabras de Galeano se ríen, disfrutan y se indignan, juegan y se escapan. Pero siempre, siempre nos encuentran. Misteriosamente, abrazándonos, nos encuentran.
LA REALIDAD
COMO DESAFÍO
Cuando en 1971 se editaba la primera edición de “Las venas abiertas” Galeano que daba sus primeros pasos como escritor dijo no tener ninguna “expectativa de éxito con el libro”. Han pasado más de veinte años desde aquel momento y varias generaciones  de lectores que comprendieron y se acercaron, a través de un profundo pero a la vez no rebuscado análisis, a la historia del saqueo y los mecanismos actuales de explotación de unos países por otros. Las “Venas Abiertas” se tradujeron a más de veinte lenguas lo que no solo demuestra la sensibilidad y capacidad analítica de Galeano, sino también que la realidad de aquella América Latina no es muy diferente a la que hoy nos toca vivir. En definitiva lo que hace que las “Venas Abiertas” mantengan plena vigencia.
“Sigue habiendo un divorcio en América Latina entre el poder y la gente. El poder está al servicio de un sistema económico que es enemigo de la gente y de la naturaleza de la cual la gente forma parte. “Las venas abiertas”  intentó descubrir los mecanismos que hacen posible la explotación de  unos países por otros y reproducen en la escala internacional los mecanismos que dentro de cada país se ponen en práctica para humillar a la mayoría en nombre de una minoría usurpadora. El libro yo creo que tuvo suerte porque supo contar esa realidad con palabras accesibles que antes habían estado, esas informaciones, esos datos, encerrados en cofres eruditos, bajo siete llaves en el  lenguaje secreto que usan los economistas, politólogos y sociólogos”. Señaló Galeano al comienzo de la charla. El libro se limitó a contar cosas que ocurrían y a tratar de mostrar  que “la desdicha no está escrita en los astros que no es obra del destino. Que en definitiva estas tierras son hijas de la historia como todas las demás comarcas del mundo y que por lo tanto la realidad no es  un destino, es un desafío”. La realidad puede cambiar y es necesario que cambie porque “el mundo está armado de muy injusta manera y América Latina estuvo condenada a trabajar de sirvienta del mercado internacional desde que Europa le hizo el d udoso favor de descubrirla. Ya han pasado más de veinte años desde que escribí el libro, pero lo que dice ahí más o menos ha resistido el paso del tiempo”. Dijo que “todo esto sigue teniendo vigencia” y que en gran medida “lamentablemente las cosas en general han empeorado. Sin embargo “sigue siendo cierto que  hay una capacidad incesante de respuesta, una energía de cambio en la gente. A lo largo de estos veinte y pico de años han habido muchas tentativas de cambio”.
LA DICTADURA
PUDO PROHIBIR
EL AGUA PERO
NO LA SED
En el Uruguay de la dictadura, tiempos de tolerancia y oscuridad, los libros de Galeano  fueron prohibidos. Al gobierno militar le molestaba “tantos cuestionamientos” que atentaban contra la regla de permanecer mudos, ciegos y sordos ante los acontecimientos.
“Prohibieron todo, mis libros y los de mucha otra gente. Incluida una antología que escribí sobre fútbol y que publicó Arca por los 60 años. La dictadura prohibió todo lo que pudo. Prohibió el agua, lo que no se podía prohibir era la sed”, declaró.
EL EXILIO,
EL DOLOR
Y LA CREACIÓN
Porque no le “gusta estar preso”, Galeano se exilió en Buenos Aires en 1973 y porque no “le gusta que lo maten”, viajó a España en el 76. Como miles de uruguayos le tocó enfrentar una experiencia dolorosa, pero que a la vez funcionó como desafío, apostando a una respuesta creadora.
“El exilio mismo es muy doloroso, tiempo de penitencia difícil de sobrellevar. Una cosa es estar en el extranjero   y poder volver a tu país  si querés o podés  pagarte el pasaje y otra   otra diferente es la prohibición de volver. Yo creo que esa prohibición de volver te acosa de un modo difícil de explicar. Hay enredos del alma que el cerebro descifra hasta por ahí nomás. La mejor parte fue que eso funcionó como desafío. O sea que esa penitencia fue para mí un desafío y creo que muchos le hemos dado una respuesta creadora”. Explicó que en el exilio puede ser muy peligroso caer en la trampa de la nostalgia que “aunque es una bella señora, muchas veces te convida a preferir el pasado y te proporciona coartada para tener miedo. Esa era la trampa más frecuente el exilio. Mucha gente estuvo ciega y sorda de  las imágenes y los sonidos que la realidad le estaba dando en una situación de exilio. Dolorosa, con el alma a la intemperie se refugiaron en esa falsa memoria de un Uruguay que se iba pareciendo cada vez más al paraíso. Mucha gente terminó haciendo suya aquella frase “como el Uruguay no hay” a partir de los pánicos  que el exilio fue multiplicándoles adentro”. Ese país que inventaron  no era el país que los esperaba a la hora de regreso, “la verdad es que ellos habían cambiado y el país también”.
A su regreso, en 1985, Galeano agradecía el aire de libertad que sus pulmones respiraban y “lo único que yo quería era no traer la valija llena de lágrimas, porque sabía que de eso mismo el país estaba inundado y que no tenía sentido incorporar desdicha a la desdicha”.
VIVIR LA
VIDA, PERO
CON ASOMBRO
Cuando retomamos el tema de las “Venas abiertas”, su libro que denuncia y a la vez nos anuncia que la realidad puede ser otra, Galeano dijo ser un “pésimo profeta”. “Las lecturas del futuro me aburren mucho, yo creo que lo mejor que tiene la vida es su capacidad de asombro. Quiero vivirlo y vivirlo con asombro, que es la capacidad que el adulto va perdiendo a medida que va “madurando” o sea a medida “que va encogiendo su alma”.
La capacidad de asombro y la de indignación “tienen que ver con dos voluntades tradicionalmente divorciadas, la voluntad de justicia y la voluntad de belleza. A mí me gusta que anden juntas”.
Pero yo no podría decir -expresó- cuál es el mundo que está anunciado dentro del mundo que vemos porque a esta altura es peligroso usar las etiquetas. “Han sido desprestigiadas por el uso  y abuso que de ellas han hecho, la palabra socialismo por ejemplo.
Pero estoy seguro que el capitalismo no tiene destino porque es incapaz de dar de comer a más de veinte por ciento de la humanidad y porque condena a la soledad  al cien por ciento de los seres humanos”.
EL MIEDO A
RECORDAR
EL PEOR DE
LOS MEDIOS
En 1985 el pueblo uruguayo celebró la llegada de la democracia, dejando atrás un capítulo muy embromado de nuestra historia
Pero dejar atrás no significa olvidar. Ahora a pocos meses de las elecciones nacionales muchos de los discursos políticos aconsejan “miremos hacia adelante, no más rencores, no miremos hacia atrás”. Claro, del terror de las muertes , las desapariciones y las deudas es difícil olvidarse. Galeano insiste sobre la necesidad  “de tener  ojos en la nuca” para no tropezar con las mismas piedras. Refiriéndose a las democracias recién nacidas en América Latina utilizó el término de “Democradura”, es una palabra que yo inventé en esa época para definir una democracia que era “democasi”, o sea que no conseguía realizarse plenamente. Estaba muy atada por la dictadura militar que sobrevivía de manera invisible y a veces bastante visible. Yo creo que en ese sentido fue bueno el plebiscito que se hizo por los derechos humanos. Perdimos, pero conseguimos el 43 por ciento de los votos. Fue un gran dique que se levantó contra  la prepotencia militar y eso terminó fortaleciendo mucho a la sociedad civil”.
Agregó que las derrotas también alimentan y que la experiencia valía la pena porque “era un modo de que una parte de la población pudiera expresarse con coraje contra el peor de los miedos, que es el miedo de recordar. No se necesita ser Sigmund Freud para saber que no se puede esconder bajo la alfombra la basura de la memoria”.
¿PASADO
PISADO?
“En general te diría que en América Latina hay todavía tensiones  en las democracias recién nacidas o renacidas. Precisamente con relación a las palabras de Galeano, el 15 de julio pasado la agencia internacional AFP informaba desde Paraguay que “Allegados al exdictador paraguayo Alfredo Stroessner comenzaron a ocupar importantes cargos en la administración del actual presidente civil Juan Carlos Wasmosy . Por otra parte desde Santiago de Chile Agencia ANSA comunicó que “militares chilenos impidieron exhumar restos del desaparecido Sergio Pérez”. Recién llegado de Chile, Galeano manifestó que en ese país el presidente civil no puede destituir a los jefes militares ni policiales. Hay una avenida que se llama 11 de setiembre celebrando el día del golpe militar, lo que me parece bochornoso para la democracia. En cambio no hay ninguna avenida que se llame Salvador Allende,  lo que también me parece bochornoso. Es una democracia muy vigilada todavía por los militares”.
POR EL OJO
DE LA
CERRADURA
EL PASADO
VUELVE A
OCURRIR
Luego del recuerdo de “Las Venas Abiertas” que desembocó en un análisis global de la situación latinoamericana actual y que deja la firme convicción de la vigencia del libro, la charla se volvió por momentos mágica y removedora a la  vez como ocurre allí en la trilogía “Memorias del Fuego”. Desde la creación del universo, contada desde mitología indígena, recorriendo pequeños grandes momentos de la historia hasta nuestros días, “Memorias del Fuego” es un encuentro incesante con nosotros mismos.
“Trata de atrapar los múltiples instantes en que la realidad fue capaz de crear metáforas sobre si misma. Momentos chiquitos de la historia cotidiana que son grandes metáforas de la historia grande. Es el modo de mirar el universo por el o jo de la cerradura, como es mi manera de verlo”, aseguró el escritor. Para Galeano, “Memorias del Fuego” fue una experiencia de ampliación y profundización, ya no era solo la contrahistoria de la economía política, sino también una tentativa de abarcar la realidad en todas sus caras y sus misterios. Para que la realidad “pudiera ser olida, palpada, saboreada, disfrutada, padecida, gozada por el actor de hoy, como si el pasado volviera a ocurrir a través del mágico acto de la lectura.
Contar las cosas que ocurrieron de un modo que vuelva a ocurrir cuando se leen”
Esta trilogía “por un lado me permitió rescatar las voces que valen la pena, que estaban ocultas bajo  las muchas lápidas puestas por la historia oficial. Historia oficial  contada por y para vencedores, los machos, los ricos, los blancos y los militares”. Por otro lado agregó “me dio una tremenda alegría en cuanto lo que fue como una aventura de la creación”.
LAS PALABRAS
SE LAS
ARREGLAN
PARA VOLAR
Una gran contradicción en América Latina es que uno escribe sobre todo para la gente que no te puede leer, porque no tiene dinero para comprar los libros. Sin embargo Galeano reconoció que “las palabras tienen asombrosa manera de circular”. Como lo  dice el título de su último libro “Palabras andantes”. De una forma u otra sus palabras se desprenden del papel y andan entre nosotros.
“Hoy recibí una carta desde Méjico, de un periodista mejicano que me entrevistó hace poquito una carta muy cariñosa.  Me cuenta que se había tomado un ómnibus para ir a trabajar, el no tiene auto, y que había subido un coplero, un cantante popular que suben a los ómnibus, echan unas coplitas y después  pasan el sombrero. Este cantante cantaba una versión que había hecho de “los nadies” que es un texto del “Libro de los Abrazos”, que no está en verso, yo no escribo en verso.
El texto se refiere a “Los Nadies” y con eso andaba pasando el sombrero. Por eso las palabras  se las arreglan para volar, se escapan mucho del libro. Incluso a veces,  a uno se queda un rato mirando fijo un libro que quiere, hasta las ve salirse y todo. Uno ve como ellas atraviesan la tapa y se van al aire”
LA AVENTURA
DE ESTAR VIVO
En la aventura de escribir  para un modelo de sociedad que promueve valores individualistas, donde  “es más libre el dinero que la gente y la gente está al servicio de las cosas”, el desaliento no es ajeno a Galeano.
“Me desaliento todos los días. Yo creo que la prueba de que un hombre tiene aliento es que tiene desaliento. Si no tiene desaliento no tiene aliento”, dijo que “es una  prueba de que estás vivo”. “El que no se desalienta es el hombre de madera, que los dioses mayas crearon por error. En la aventura de estar vivo uno tiene que caerse para poder levantarse y eso es lo que le da gustito a la vida”, comentó.
CUBA:
DESDE LA
COINCIDENCIA
Y LA DISCREPANCIA
Como defensor incansable de los derechos de autodeterminación de los pueblos, Galeano siempre se ha mostrado y se muestra m uy solidario con el pueblo cubano. En 19 64 cuando la revolución estaba casi recién nacida, Galeano entrevistó a quien era en ese momento Ministro de indusstria de la isla, Ernesto «Che» Guevara. En el diálogo, el “Che” explicaba entre otras cosas que a Cuba “no se le ataca por despecho del imperialismo, sino por la significación que tiene” y más adelante señalaba que “el aislamiento puede provocar muchas cosas… pero distorsiones en la marcha de la revolución, no”.
A partir de estas declaraciones y teniendo en cuenta la serie de transformaciones que hoy enfrentan los cubanos, transformaciones que implican apertura económica, despenalización del dólar, inversión extranjera y otros significativos cambios de su estructura, le preguntamos a Galeano su punto de vista, como conocedor de aquella realidad.
“Creo que Cuba sufre dos bloqueos muy graves y que le están resultando  muy difícil salirse de los dos. Uno es el bloqueo externo, que condena a la revolución a un estado de sitio desde hace más de 30 años, por el delito de querer crear una sociedad más justa y solidaria. Cuba fue castigada con ese bloqueo”. “El otro problema es el del bloqueo interno, que es el de la burocracia. Las estructuras burocráticas del po der que asfixian la energía creadora del pueblo cubano”. Enfatizó, “soy muy solidario con Cuba y defiendo a muerte el derecho de autodeterminación de los cubanos y el de cualquier otro pueblo”. Cuba ha sido y sigue siendo “el país más solidario del mundo, solo que ahora no tiene la posibilidad práctica de ejercer esa solidaridad, condenada como está a la soledad y a la pobreza”.
Toda esta situación no le impide tener una visión crítica de la realidad cubana. “Yo creo que se puede apoyar a Cuba desde la coincidencia y también desde la discrepancia”.
Mucha gente confundió a Cuba con el paraíso y mucha de esa gente es la que ahora la confunde con el infierno.
Es fácil, es fácil  negar las aventuras terrenas”.

«Eduardo Galeano es hoy el escritor uruguayo más conocido mundialmente, considerado como uno de los principales creadores de América Latina. Muchas de sus obras están traducidas a más de veinte lenguas.  No sólo el francés, inglés o alemán, también el japonés, turco y al griego. Sus títulos más importantes son textos de estudio en las cátedras de literatura de universidades europeas y norteamericanas.

Nacido en Montevideo en 1940 se inició en el periodismo en el semanario “Marcha”. Fue director del diario “Época” y en 1973 exiliado en Buenos Aires, fundó y dirigió la revista “Crisis”. Vivió en España desde 1976 y regresó al Uruguay en 1985. En 1971 “Las Venas Abiertas de América Latina” le consagraron internacionalmente”.

Hoy, a más de veinte años de publicada la primera edición de “Las Venas Abiertas, revivimos junto al autor la aventura de escribir. Aventura que a lo largo de los años ha ido desafiando y enfrenta con energía creadora. Desde la situación actual de nuestra América Latina, pasando por el exilio entre el dolor y la creación.

Su visión crítica frente a la realidad cubana, de su aliento y desaliento. La historia y la contrahistoria, las palabras de Galeano se ríen, disfrutan y se indignan, juegan y se escapan. Pero siempre, siempre nos encuentran. Misteriosamente, abrazándonos, nos encuentran.

LA REALIDAD COMO DESAFÍO

Cuando en 1971 se editaba la primera edición de “Las venas abiertas” Galeano que daba sus primeros pasos como escritor dijo no tener ninguna “expectativa de éxito con el libro”. Han pasado más de veinte años desde aquel momento y varias generaciones  de lectores que comprendieron y se acercaron, a través de un profundo pero a la vez no rebuscado análisis, a la historia del saqueo y los mecanismos actuales de explotación de unos países por otros. Las “Venas Abiertas” se tradujeron a más de veinte lenguas lo que no solo demuestra la sensibilidad y capacidad analítica de Galeano, sino también que la realidad de aquella América Latina no es muy diferente a la que hoy nos toca vivir. En definitiva lo que hace que las “Venas Abiertas” mantengan plena vigencia.

“Sigue habiendo un divorcio en América Latina entre el poder y la gente. El poder está al servicio de un sistema económico que es enemigo de la gente y de la naturaleza de la cual la gente forma parte. “Las venas abiertas”  intentó descubrir los mecanismos que hacen posible la explotación de  unos países por otros y reproducen en la escala internacional los mecanismos que dentro de cada país se ponen en práctica para humillar a la mayoría en nombre de una minoría usurpadora. El libro yo creo que tuvo suerte porque supo contar esa realidad con palabras accesibles que antes habían estado, esas informaciones, esos datos, encerrados en cofres eruditos, bajo siete llaves en el  lenguaje secreto que usan los economistas, politólogos y sociólogos”. Señaló Galeano al comienzo de la charla. El libro se limitó a contar cosas que ocurrían y a tratar de mostrar  que “la desdicha no está escrita en los astros que no es obra del destino. Que en definitiva estas tierras son hijas de la historia como todas las demás comarcas del mundo y que por lo tanto la realidad no es  un destino, es un desafío”. La realidad puede cambiar y es necesario que cambie porque “el mundo está armado de muy injusta manera y América Latina estuvo condenada a trabajar de sirvienta del mercado internacional desde que Europa le hizo el d udoso favor de descubrirla. Ya han pasado más de veinte años desde que escribí el libro, pero lo que dice ahí más o menos ha resistido el paso del tiempo”. Dijo que “todo esto sigue teniendo vigencia” y que en gran medida “lamentablemente las cosas en general han empeorado. Sin embargo “sigue siendo cierto que  hay una capacidad incesante de respuesta, una energía de cambio en la gente. A lo largo de estos veinte y pico de años han habido muchas tentativas de cambio”.

LA DICTADURA PUDO PROHIBIR EL AGUA PERO NO LA SED

En el Uruguay de la dictadura, tiempos de tolerancia y oscuridad, los libros de Galeano  fueron prohibidos. Al gobierno militar le molestaba “tantos cuestionamientos” que atentaban contra la regla de permanecer mudos, ciegos y sordos ante los acontecimientos.

“Prohibieron todo, mis libros y los de mucha otra gente. Incluida una antología que escribí sobre fútbol y que publicó Arca por los

<p>Galeano junto a Pepa Lumpen su perrita (Foto Amílcar Perschetti)</p>

Galeano junto a Pepa Lumpen su perrita (Foto Amílcar Perschetti)

60 años. La dictadura prohibió todo lo que pudo. Prohibió el agua, lo que no se podía prohibir era la sed”, declaró.

EL EXILIO, EL DOLOR Y LA CREACIÓN

Porque no le “gusta estar preso”, Galeano se exilió en Buenos Aires en 1973 y porque no “le gusta que lo maten”, viajó a España en el 76. Como miles de uruguayos le tocó enfrentar una experiencia dolorosa, pero que a la vez funcionó como desafío, apostando a una respuesta creadora.

“El exilio mismo es muy doloroso, tiempo de penitencia difícil de sobrellevar. Una cosa es estar en el extranjero   y poder volver a tu país  si querés o podés  pagarte el pasaje y otra   otra diferente es la prohibición de volver. Yo creo que esa prohibición de volver te acosa de un modo difícil de explicar. Hay enredos del alma que el cerebro descifra hasta por ahí nomás. La mejor parte fue que eso funcionó como desafío. O sea que esa penitencia fue para mí un desafío y creo que muchos le hemos dado una respuesta creadora”. Explicó que en el exilio puede ser muy peligroso caer en la trampa de la nostalgia que “aunque es una bella señora, muchas veces te convida a preferir el pasado y te proporciona coartada para tener miedo. Esa era la trampa más frecuente el exilio. Mucha gente estuvo ciega y sorda de  las imágenes y los sonidos que la realidad le estaba dando en una situación de exilio. Dolorosa, con el alma a la intemperie se refugiaron en esa falsa memoria de un Uruguay que se iba pareciendo cada vez más al paraíso. Mucha gente terminó haciendo suya aquella frase “como el Uruguay no hay” a partir de los pánicos  que el exilio fue multiplicándoles adentro”. Ese país que inventaron  no era el país que los esperaba a la hora de regreso, “la verdad es que ellos habían cambiado y el país también”.

A su regreso, en 1985, Galeano agradecía el aire de libertad que sus pulmones respiraban y “lo único que yo quería era no traer la valija llena de lágrimas, porque sabía que de eso mismo el país estaba inundado y que no tenía sentido incorporar desdicha a la desdicha”.

VIVIR LA VIDA, PERO CON ASOMBRO

Cuando retomamos el tema de las “Venas abiertas”, su libro que denuncia y a la vez nos anuncia que la realidad puede ser otra, Galeano dijo ser un “pésimo profeta”. “Las lecturas del futuro me aburren mucho, yo creo que lo mejor que tiene la vida es su capacidad de asombro. Quiero vivirlo y vivirlo con asombro, que es la capacidad que el adulto va perdiendo a medida que va “madurando” o sea a medida “que va encogiendo su alma”.

La capacidad de asombro y la de indignación “tienen que ver con dos voluntades tradicionalmente divorciadas, la voluntad de justicia y la voluntad de belleza. A mí me gusta que anden juntas”.

Pero yo no podría decir -expresó- cuál es el mundo que está anunciado dentro del mundo que vemos porque a esta altura es peligroso usar las etiquetas. “Han sido desprestigiadas por el uso  y abuso que de ellas han hecho, la palabra socialismo por ejemplo.

Pero estoy seguro que el capitalismo no tiene destino porque es incapaz de dar de comer a más de veinte por ciento de la humanidad y porque condena a la soledad  al cien por ciento de los seres humanos”.

EL MIEDO A RECORDAR EL PEOR DE LOS MEDIOS

En 1985 el pueblo uruguayo celebró la llegada de la democracia, dejando atrás un capítulo muy embromado de nuestra historia

Pero dejar atrás no significa olvidar. Ahora a pocos meses de las elecciones nacionales muchos de los discursos políticos aconsejan “miremos hacia adelante, no más rencores, no miremos hacia atrás”. Claro, del terror de las muertes , las desapariciones y las deudas es difícil olvidarse. Galeano insiste sobre la necesidad  “de tener  ojos en la nuca” para no tropezar con las mismas piedras. Refiriéndose a las democracias recién nacidas en América Latina utilizó el término de “Democradura”, es una palabra que yo inventé en esa época para definir una democracia que era “democasi”, o sea que no conseguía realizarse plenamente. Estaba muy atada por la dictadura militar que sobrevivía de manera invisible y a veces bastante visible. Yo creo que en ese sentido fue bueno el plebiscito que se hizo por los derechos humanos. Perdimos, pero conseguimos el 43 por ciento de los votos. Fue un gran dique que se levantó contra  la prepotencia militar y eso terminó fortaleciendo mucho a la sociedad civil”.

Agregó que las derrotas también alimentan y que la experiencia valía la pena porque “era un modo de que una parte de la población pudiera expresarse con coraje contra el peor de los miedos, que es el miedo de recordar. No se necesita ser Sigmund Freud para saber que no se puede esconder bajo la alfombra la basura de la memoria”.

¿PASADO PISADO?

“En general te diría que en América Latina hay todavía tensiones  en las democracias recién nacidas o renacidas. Precisamente con relación a las palabras de Galeano, el 15 de julio pasado la agencia internacional AFP informaba desde Paraguay que “Allegados al exdictador paraguayo Alfredo Stroessner comenzaron a ocupar importantes cargos en la administración del actual presidente civil Juan Carlos Wasmosy . Por otra parte desde Santiago de Chile Agencia ANSA comunicó que “militares chilenos impidieron exhumar restos del desaparecido Sergio Pérez”. Recién llegado de Chile, Galeano manifestó que en ese país el presidente civil no puede destituir a los jefes militares ni policiales. Hay una avenida que se llama 11 de setiembre celebrando el día del golpe militar, lo que me parece bochornoso para la democracia. En cambio no hay ninguna avenida que se llame Salvador Allende,  lo que también me parece bochornoso. Es una democracia muy vigilada todavía por los militares”.

POR EL OJO DE LA CERRADURA EL PASADO VUELVE A OCURRIR

Luego del recuerdo de “Las Venas Abiertas” que desembocó en un análisis global de la situación latinoamericana actual y que deja la firme convicción de la vigencia del libro, la charla se volvió por momentos mágica y removedora a la  vez como ocurre allí en la trilogía “Memorias del Fuego”. Desde la creación del universo, contada desde mitología indígena, recorriendo pequeños grandes momentos de la historia hasta nuestros días, “Memorias del Fuego” es un encuentro incesante con nosotros mismos.

“Trata de atrapar los múltiples instantes en que la realidad fue capaz de crear metáforas sobre si misma. Momentos chiquitos de la historia cotidiana que son grandes metáforas de la historia grande. Es el modo de mirar el universo por el o jo de la cerradura, como es mi manera de verlo”, aseguró el escritor. Para Galeano, “Memorias del Fuego” fue una experiencia de ampliación y profundización, ya no era solo la contrahistoria de la economía política, sino también una tentativa de abarcar la realidad en todas sus caras y sus misterios. Para que la realidad “pudiera ser olida, palpada, saboreada, disfrutada, padecida, gozada por el actor de hoy, como si el pasado volviera a ocurrir a través del mágico acto de la lectura.

Contar las cosas que ocurrieron de un modo que vuelva a ocurrir cuando se leen”

Esta trilogía “por un lado me permitió rescatar las voces que valen la pena, que estaban ocultas bajo  las muchas lápidas puestas por la historia oficial. Historia oficial  contada por y para vencedores, los machos, los ricos, los blancos y los militares”. Por otro lado agregó “me dio una tremenda alegría en cuanto lo que fue como una aventura de la creación”.

LAS PALABRAS SE LAS ARREGLAN PARA VOLAR

Una gran contradicción en América Latina es que uno escribe sobre todo para la gente que no te puede leer, porque no tiene dinero para comprar los libros. Sin embargo Galeano reconoció que “las palabras tienen asombrosa manera de circular”. Como lo  dice el título de su último libro “Palabras andantes”. De una forma u otra sus palabras se desprenden del papel y andan entre nosotros.

“Hoy recibí una carta desde Méjico, de un periodista mejicano que me entrevistó hace poquito una carta muy cariñosa.  Me cuenta que se había tomado un ómnibus para ir a trabajar, el no tiene auto, y que había subido un coplero, un cantante popular que suben a los ómnibus, echan unas coplitas y después  pasan el sombrero. Este cantante cantaba una versión que había hecho de “los nadies” que es un texto del “Libro de los Abrazos”, que no está en verso, yo no escribo en verso.

El texto se refiere a “Los Nadies” y con eso andaba pasando el sombrero. Por eso las palabras  se las arreglan para volar, se escapan mucho del libro. Incluso a veces,  a uno se queda un rato mirando fijo un libro que quiere, hasta las ve salirse y todo. Uno ve como ellas atraviesan la tapa y se van al aire”

LA AVENTURA DE ESTAR VIVO

En la aventura de escribir  para un modelo de sociedad que promueve valores individualistas, donde  “es más libre el dinero que la gente y la gente está al servicio de las cosas”, el desaliento no es ajeno a Galeano.

“Me desaliento todos los días. Yo creo que la prueba de que un hombre tiene aliento es que tiene desaliento. Si no tiene desaliento no tiene aliento”, dijo que “es una  prueba de que estás vivo”. “El que no se desalienta es el hombre de madera, que los dioses mayas crearon por error. En la aventura de estar vivo uno tiene que caerse para poder levantarse y eso es lo que le da gustito a la vida”, comentó.

CUBA: DESDE LA COINCIDENCIA Y LA DISCREPANCIA

Como defensor incansable de los derechos de autodeterminación de los pueblos, Galeano siempre se ha mostrado y se muestra m uy solidario con el pueblo cubano. En 19 64 cuando la revolución estaba casi recién nacida, Galeano entrevistó a quien era en ese momento Ministro de indusstria de la isla, Ernesto «Che» Guevara. En el diálogo, el “Che” explicaba entre otras cosas que a Cuba “no se le ataca por despecho del imperialismo, sino por la significación que tiene” y más adelante señalaba que “el aislamiento puede provocar muchas cosas… pero distorsiones en la marcha de la revolución, no”.

A partir de estas declaraciones y teniendo en cuenta la serie de transformaciones que hoy enfrentan los cubanos, transformaciones que implican apertura económica, despenalización del dólar, inversión extranjera y otros significativos cambios de su estructura, le preguntamos a Galeano su punto de vista, como conocedor de aquella realidad.

“Creo que Cuba sufre dos bloqueos muy graves y que le están resultando  muy difícil salirse de los dos. Uno es el bloqueo externo, que condena a la revolución a un estado de sitio desde hace más de 30 años, por el delito de querer crear una sociedad más justa y solidaria. Cuba fue castigada con ese bloqueo”. “El otro problema es el del bloqueo interno, que es el de la burocracia. Las estructuras burocráticas del po der que asfixian la energía creadora del pueblo cubano”. Enfatizó, “soy muy solidario con Cuba y defiendo a muerte el derecho de autodeterminación de los cubanos y el de cualquier otro pueblo”. Cuba ha sido y sigue siendo “el país más solidario del mundo, solo que ahora no tiene la posibilidad práctica de ejercer esa solidaridad, condenada como está a la soledad y a la pobreza”.

Toda esta situación no le impide tener una visión crítica de la realidad cubana. “Yo creo que se puede apoyar a Cuba desde la coincidencia y también desde la discrepancia”.

Mucha gente confundió a Cuba con el paraíso y mucha de esa gente es la que ahora la confunde con el infierno.

Es fácil, es fácil  negar las aventuras terrenas”.