“La Diaria es el segundo en ventas de los de Montevideo pero la publicidad oficial no guarda relación con eso”, dijo

Luego de 20 años como periodista del semanario Brecha, donde llegó a ser jefe de la sección Política, Marcelo Pereira, decidió dar un paso al costado y hacer un salto al vacío largando a un mercado ya escéptico sobre la vigencia del producto, un nuevo diario de circulación nacional. Pero para eso lo pensó diferente.
Para que se vendiera y tuviera llegada, el formato tenía que ser distinto al resto. Tenía que informar lo que no estaba en el podio de la agenda y convertirlo en la noticia de portada. Para eso sale La Diaria, que con un precio menor al resto de los periódicos decidió distribuirse únicamente en los hogares por suscripción.
Ya van casi 8 años y la idea funciona, según afirma su director, quien en una entrevista concedida a EL PUEBLO en la ciudad de Trinidad, en uno de los recreos que se hicieron necesarios durante la Primera Conferencia Nacional de Periodismo de Investigación, el fin de semana pasado, dio sus pareceres sobre éste y otros asuntos, y dijo que son el segundo diario más vendido de los que se editan en Montevideo.
¿Sigue vigente el proyecto de La Diaria?
Yo creo que sí, vamos a cumplir 8 años y si bien uno siempre tiene vigente un horizonte que va más allá, en buena medida el diario es lo que queríamos que fuera. Cuando arrancamos en el 2006 ya parecía disparatado sacar un nuevo diario en papel, porque la muerte de los diarios en papel ya estaba decretada. Y sin embargo, a nosotros nos parecía que había una demanda insatisfecha de gente que en determinados momentos importantes compra el diario cuando pasan determinadas cosas, pero no lo compra regularmente por una mezcla de motivos de costos, de contenidos y de estilos y como que estaban bastante parecidos los diarios que habían hasta ese momento, y creí que había espacio para otras cosas, porque había gente que quería leer otras cosas.
En realidad una de las ventajas que tiene la suscripción es que te permite conocer quienes son los que te están leyendo, algo que no pasa si estamos en los kioscos. Y nosotros encuestamos regularmente a los suscriptores porque así hacemos una muestra representativa y sabemos quiénes son, qué edad tienen, dónde viven, etc. Y debe haber unas tres cuartas partes de la gente que está suscrita que no compraban ningún diario. Entonces la idea no era sacarles lectores a otros sino captar el público que no compraba diarios por determinada situación. De repente tenemos gente que  por costumbre ya leía prensa, pero esa misma costumbre no se había reproducido en la gente más joven.  El público nuestro es parecido al que hace 20 o 30 años podía estar comprando diarios, pero que ahora no los estaba comprando.
¿Eso hizo el espíritu informativo del periódico?
Sí y te requiere tener otra agenda de información, otra forma de escribir, de hacer el mensaje, de prepararte para salir. Te impone lo diferente. La portada nuestra tiene una ventaja, nosotros no vendemos por la portada, porque no está a la vista en la calle para que la gente vea lo que salió. Ahí juegan otros factores que si tenemos una buena imagen, que si se nos ocurrió un buen título que haga juego con esa imagen, porque a veces podemos tener una pero no está la otra.
¿Y se sienten privilegiados en ese sentido con respecto a los otros medios que se la tienen que jugar con la noticia del día?
Es una ventaja, pero sobre todo una libertad, porque nos permite poner cosas en portada que a nosotros nos parece muy importante, pero que sabemos que en la agenda de ese día si estuviéramos saliendo a los kioscos, sería algo mucho más arriesgado. Hace un tiempo hubo un caso de unos niños con síndrome de Down que estaban realizando una experiencia radial en una plaza de Montevideo, para una radio comunitaria, y nosotros hicimos una nota y esa nota fue tapa, y no sé si alguna vez hubo alguien que puso en la tapa a niños con síndrome de Down. Para ellos fue importantísimo y para nosotros también porque fue como abrir la cancha.
¿La Diaria entró en un conflicto ideológico con su periodismo de izquierda cuando Mujica rechazó darle un canal digital?
Los que hacemos el diario somos gente de izquierda, pero no es una condición sine qua non, porque yo no sé, no les pregunto nada. Pero hay algo que uno sabe, vos no te metes en un diario cooperativo sino crees que hay otra posibilidad de trabajar con otras reglas. Eso ya te dice algo de la persona, si no, no te metes en ese asunto, no ha de ser por lo que pagamos. Y eso me da tranquilidad, después a quien votan es otro problema. Yo creo que el periodismo bien hecho siempre es progresista, con independencia de que el periodista vote lo que vote. Porque el periodismo bien hecho siempre ayuda a que la gente viva la democracia con más calidad, que participe más informada, que sepa qué está pasando, que lo entienda y cuando tenga que decidir qué hace lo haga mejor, eso siempre es progresista, después que el tipo vote a cualquier partido, o no vote.
Nosotros somos de izquierda, pero yo tuve la suerte de tener la experiencia principal que son los 20 años que trabajé en Brecha y ésta ahora de La Diaria, en medios que no tenían relación con sectores partidarios, y de gente que no entendía qué es ser individualmente de izquierda, quisiera decir que tenés que estar jugando o yendo explícitamente a conversar con los dirigentes de la izquierda para ver qué es lo que hay que hacer. Entonces hay indicadores de la realidad que te dicen que estamos haciendo otra cosa. La Diaria desde hace unos cuantos años es el segundo diario en ventas de los que se editan en Montevideo, la publicidad oficial no guarda ninguna relación con eso, hay gente que vende la mitad que nosotros y tienen bastante más publicidad y eso te indica sobre cómo estás jugando.
Y creo que conflicto tiene que haber, porque cuando no hay conflicto entre la política y el periodismo, cuando está todo armónicamente feliz. alguien se está embromando y seguramente es el público. Estuve en una conferencia internacional hace poco donde trataron varios casos de la situación de la prensa y se castigaba la situación de Argentina, Ecuador, Venezuela, y te decían “qué bien Uruguay porque no hay estos conflictos”. Y yo les dije “vamos a ver si eso está bien, porque cómo no va a haber conflicto entre el que quiere informar y al que no le conviene que eso se informe, no es sano eso”.
¿Considera importante que un medio de mirada nacional como La Diaria conozca las realidades del interior del país?
Claro que es muy importante, porque en realidad el país es como es, tiene concentrado en Montevideo una enorme cantidad de cosas, algunas que se podrían defender si tiene lógica que estén concentradas y otras que no tiene lógica ninguna pero que están concentradas igual. Para hacer un encuentro de periodistas vinimos hasta Trinidad, aunque la red de carreteras está hecha para que la gente vaya y venga de Montevideo. Mucha de la gente que vive en el interior se queja y a veces con razón, de que los diarios que se hacen en Montevideo no incluyen información sobre lo que pasa fuera de ahí. También es cierto que nadie puede superar la barrera que para hablar del lugar hay que saber de qué se trata. Y por más que mandemos al más crack de los periodistas al interior, por ahí la saca, pero por eso creo insustituible la prensa del interior, porque informa porque sabe y conoce la realidad local. Pero también creo que se complementa con la de Montevideo. Cómo logramos nosotros sino que cuando pasa algo en el interior debemos vincularnos con todos los periodistas que están ahí, justamente para obtener la mejor información. Y eso es importante, porque si no estamos contribuyendo a que la cosa no cambie, porque estamos acostumbrados a decir ‘el interior’ como si fuera una cosa sola. Yo creo que debemos forzar las cosas porque sino imponemos el pensamiento de que solamente lo que pasa en Montevideo es lo que vale y lo otro no.
Entrevista de Hugo Lemos

Luego de 20 años como periodista del semanario Brecha, donde llegó a ser jefe de la sección Política, Marcelo Pereira, decidió dar un paso al costado y hacer un salto al vacío largando a un mercado ya escéptico sobre la vigencia del producto, un nuevo diario de circulación nacional. Pero para eso lo pensó diferente.

Para que se vendiera y tuviera llegada, el formato tenía que ser distinto al resto. Tenía que informar lo que no estaba en el podio de la agenda y convertirlo en la noticia de portada. Para eso sale La Diaria, que con un precio menor al resto de los periódicos decidió distribuirse únicamente en los hogares por suscripción.

Ya van casi 8 años y la idea funciona, según afirma su director, quien en una entrevista concedida a EL PUEBLO en lapereira ciudad de Trinidad, en uno de los recreos que se hicieron necesarios durante la Primera Conferencia Nacional de Periodismo de Investigación, el fin de semana pasado, dio sus pareceres sobre éste y otros asuntos, y dijo que son el segundo diario más vendido de los que se editan en Montevideo.

¿Sigue vigente el proyecto de La Diaria?

Yo creo que sí, vamos a cumplir 8 años y si bien uno siempre tiene vigente un horizonte que va más allá, en buena medida el diario es lo que queríamos que fuera. Cuando arrancamos en el 2006 ya parecía disparatado sacar un nuevo diario en papel, porque la muerte de los diarios en papel ya estaba decretada. Y sin embargo, a nosotros nos parecía que había una demanda insatisfecha de gente que en determinados momentos importantes compra el diario cuando pasan determinadas cosas, pero no lo compra regularmente por una mezcla de motivos de costos, de contenidos y de estilos y como que estaban bastante parecidos los diarios que habían hasta ese momento, y creí que había espacio para otras cosas, porque había gente que quería leer otras cosas.

En realidad una de las ventajas que tiene la suscripción es que te permite conocer quienes son los que te están leyendo, algo que no pasa si estamos en los kioscos. Y nosotros encuestamos regularmente a los suscriptores porque así hacemos una muestra representativa y sabemos quiénes son, qué edad tienen, dónde viven, etc. Y debe haber unas tres cuartas partes de la gente que está suscrita que no compraban ningún diario. Entonces la idea no era sacarles lectores a otros sino captar el público que no compraba diarios por determinada situación. De repente tenemos gente que  por costumbre ya leía prensa, pero esa misma costumbre no se había reproducido en la gente más joven.  El público nuestro es parecido al que hace 20 o 30 años podía estar comprando diarios, pero que ahora no los estaba comprando.

¿Eso hizo el espíritu informativo del periódico?

Sí y te requiere tener otra agenda de información, otra forma de escribir, de hacer el mensaje, de prepararte para salir. Te impone lo diferente. La portada nuestra tiene una ventaja, nosotros no vendemos por la portada, porque no está a la vista en la calle para que la gente vea lo que salió. Ahí juegan otros factores que si tenemos una buena imagen, que si se nos ocurrió un buen título que haga juego con esa imagen, porque a veces podemos tener una pero no está la otra.

¿Y se sienten privilegiados en ese sentido con respecto a los otros medios que se la tienen que jugar con la noticia del día?

Es una ventaja, pero sobre todo una libertad, porque nos permite poner cosas en portada que a nosotros nos parece muy importante, pero que sabemos que en la agenda de ese día si estuviéramos saliendo a los kioscos, sería algo mucho más arriesgado. Hace un tiempo hubo un caso de unos niños con síndrome de Down que estaban realizando una experiencia radial en una plaza de Montevideo, para una radio comunitaria, y nosotros hicimos una nota y esa nota fue tapa, y no sé si alguna vez hubo alguien que puso en la tapa a niños con síndrome de Down. Para ellos fue importantísimo y para nosotros también porque fue como abrir la cancha.

¿La Diaria entró en un conflicto ideológico con su periodismo de izquierda cuando Mujica rechazó darle un canal digital?

Los que hacemos el diario somos gente de izquierda, pero no es una condición sine qua non, porque yo no sé, no les pregunto nada. Pero hay algo que uno sabe, vos no te metes en un diario cooperativo sino crees que hay otra posibilidad de trabajar con otras reglas. Eso ya te dice algo de la persona, si no, no te metes en ese asunto, no ha de ser por lo que pagamos. Y eso me da tranquilidad, después a quien votan es otro problema. Yo creo que el periodismo bien hecho siempre es progresista, con independencia de que el periodista vote lo que vote. Porque el periodismo bien hecho siempre ayuda a que la gente viva la democracia con más calidad, que participe más informada, que sepa qué está pasando, que lo entienda y cuando tenga que decidir qué hace lo haga mejor, eso siempre es progresista, después que el tipo vote a cualquier partido, o no vote.

Nosotros somos de izquierda, pero yo tuve la suerte de tener la experiencia principal que son los 20 años que trabajé en Brecha y ésta ahora de La Diaria, en medios que no tenían relación con sectores partidarios, y de gente que no entendía qué es ser individualmente de izquierda, quisiera decir que tenés que estar jugando o yendo explícitamente a conversar con los dirigentes de la izquierda para ver qué es lo que hay que hacer. Entonces hay indicadores de la realidad que te dicen que estamos haciendo otra cosa. La Diaria desde hace unos cuantos años es el segundo diario en ventas de los que se editan en Montevideo, la publicidad oficial no guarda ninguna relación con eso, hay gente que vende la mitad que nosotros y tienen bastante más publicidad y eso te indica sobre cómo estás jugando.

Y creo que conflicto tiene que haber, porque cuando no hay conflicto entre la política y el periodismo, cuando está todo armónicamente feliz. alguien se está embromando y seguramente es el público. Estuve en una conferencia internacional hace poco donde trataron varios casos de la situación de la prensa y se castigaba la situación de Argentina, Ecuador, Venezuela, y te decían “qué bien Uruguay porque no hay estos conflictos”. Y yo les dije “vamos a ver si eso está bien, porque cómo no va a haber conflicto entre el que quiere informar y al que no le conviene que eso se informe, no es sano eso”.

¿Considera importante que un medio de mirada nacional como La Diaria conozca las realidades del interior del país?

Claro que es muy importante, porque en realidad el país es como es, tiene concentrado en Montevideo una enorme cantidad de cosas, algunas que se podrían defender si tiene lógica que estén concentradas y otras que no tiene lógica ninguna pero que están concentradas igual. Para hacer un encuentro de periodistas vinimos hasta Trinidad, aunque la red de carreteras está hecha para que la gente vaya y venga de Montevideo. Mucha de la gente que vive en el interior se queja y a veces con razón, de que los diarios que se hacen en Montevideo no incluyen información sobre lo que pasa fuera de ahí. También es cierto que nadie puede superar la barrera que para hablar del lugar hay que saber de qué se trata. Y por más que mandemos al más crack de los periodistas al interior, por ahí la saca, pero por eso creo insustituible la prensa del interior, porque informa porque sabe y conoce la realidad local. Pero también creo que se complementa con la de Montevideo. Cómo logramos nosotros sino que cuando pasa algo en el interior debemos vincularnos con todos los periodistas que están ahí, justamente para obtener la mejor información. Y eso es importante, porque si no estamos contribuyendo a que la cosa no cambie, porque estamos acostumbrados a decir ‘el interior’ como si fuera una cosa sola. Yo creo que debemos forzar las cosas porque sino imponemos el pensamiento de que solamente lo que pasa en Montevideo es lo que vale y lo otro no.

Entrevista de Hugo Lemos