“Me encantaría devolver a la gente, lo que esta en su momento, me brindó”

Olga Cerecetto (Comunicadora social)

Si tuviéramos que definir a nuestra entrevistada de hoy, sería sumamente difícil.
Simplemente diríamos que nos contagia su buena onda, su simpatía, su entereza, y sobre todo, su esmero por hacer sentir bien, a todo ser que la rodea.
Deseamos, se deleiten con esta entrevista realizada a la señora Olga Cerecetto, porque nuestra única misión, es trasmitirles a ustedes esa calidez humana, inigualable, de una persona humilde y solidaria, muy querida y admirada por nuestra sociedad.
Nos recibió expectante, sumamente amable, y con un carácter tan cordial, que es lo que la caracteriza:
¿Sientes que te ha enriquecido toda tu participación en los medios de comunicación?
Si, muchísimo, lo he hecho durante mucho tiempo, y con muchísimas satisfacciones.
Tengo muchos y muy buenos recuerdos de mi entorno, dedicándome a esa profesión.
Luego de ir transitando ese camino, me trasladé a Montevideo, para que nuestras hijas terminaran su carrera, y se reciben las dos.  Ángela de abogada y  Daniela de sicóloga.
Mientras ellas estudiaban, yo también lo hice, en una facultad privada recibiéndome de Analista de Recursos Humanos, mientras trabajaba en el shopping de Punta Carretas, como funcionaria de allí.
Cuando decido volver a Salto, surge la posibilidad de la tienda en la que estoy actualmente trabajando, hace tres años.
¿Cómo está compuesta tu familia?
Por mi hija mayor, Ángela, el esposo, Federico Fletcher Ruiz, contador, una re linda persona, y que quiero muchísimo además. Estuvo mucho con nosotras en los momentos difíciles. Son los papás de mi nieta de cinco meses,  Candelaria, ¡hermosa,  con los ojos del abuelo!
Y mi hija menor es Daniela, casada desde hace dos años con Eduardo Walli Supparo, también Contador, y quien me hace reír mucho.
Aunque por razones laborales no vivimos todos juntos,  estamos en forma continua, comunicándonos y muy unidos.
Soy una persona que me jacto de tener una familia maravillosa.
¿Cuál es tu actividad actualmente?
Soy encargada de tienda Indian en el shopping de Salto, que surge por medio de una vacante, y a través de un curriculum que envían mis hijas.
Luego de unas cuantas entrevistas, tuve la oportunidad de comenzar a trabajar, hace ya cuatro años.
Al principio pensé que nunca antes estuve en un rubro de tienda, y no sabía nada de venta de ropa. Lo mío era la comunicación. Siempre estuve comunicándome con la gente a través de una radio o la televisión. Así que me costó un poco.
Hoy por hoy, me acostumbré y amo lo que hago.
¿Esa forma de trabajo, fue cambiando positivamente?
Si, actualmente viajo mucho, recorro Tacuarembó, Mercedes, Paysandú, Salto y estoy fascinada con mi trabajo. Me ha permitido conocer y poder comunicarme con mucha gente.
¿De una u otra forma sigues vinculada a los medios?
Sí. Soy una persona que ha cosechado muchos amigos, y estoy en contacto siempre de una forma u otra.
Lo que he sembrado durante muchos años, hoy lo tengo conquistado, a través de todo ese tiempo. Y sé que no es fácil, porque no podemos a veces conseguir siempre lo que queremos.
¿Cuáles han sido tus mayores dificultades?
He tenido muchísima suerte en la parte laboral.
Soy una privilegiada, porque  por el hecho de trabajar en la radio, y en la televisión se me dio la oportunidad de trabajar en meteorología. De poder viajar a la Antártida, y de conocer un medio diferente al mío.
Ideas y clases sociales que yo desconocía,  que no estaba acostumbrada, conocer gente diferente. Y eso se conquista a través de un medio de comunicación, por ese motivo lo defiendo tanto.
Imagínate, de compartir  una cena con un grupo de personas que viene de una sociedad muy alta, a encontrarme sentada en la vereda saboreando un frankfurters con alguien que limpia unos zapatos o quien está cuidando mi moto.
Y creo que hay que felicitar a la clase humilde. Yo soy muy pobre, provengo de una familia muy humilde y hoy sigo siendo, tan humilde, con los bolsillos bien vacios.
Pero lo que si llevo conmigo, es una paz espiritual indescriptible, y la he conseguido con todo lo que la gente me ha dado y me ha ayudado.
A empezar a conocerme y  a ver las diferencias en muchos aspectos.
¿Cuáles fueron tus prioridades?
Creo que todo. Hoy por hoy, me doy cuenta, después de haber tenido carencias, de pronto tener un poco más y que la vida te sorprenda nuevamente con carencias, que la parte  material no tiene valor.
Todos queremos tener un poco más, y no nos damos cuenta que es preferible conformarnos con menos y obtener tranquilad.
Con que hemos actuado como  buenas personas y sido honrados.
¿Un proyecto y un sueño?
Que todos los años pueda reunirme con mis hijas sin tener distancias.
Que pueda tener un lugar físico, donde diga “acá recibo a mis hijas y nos reunimos todos. Este es mi lugar”.
¿Queda una signatura pendiente?
Sí. Poder devolver a la gente, lo que la gente en su momento me brindó.
Porque uno va creciendo,  madurando y progresando, deseoso también de sentirse retribuido, solamente con que te mencionen, que lo que lo que haya mencionado en ocasiones especiales les sirva a la gente de alguna manera. Como un aporte.
¿Envías un saludo a la mujer de Salto?
Me gustaría enviarle un mensaje de unión. Unirnos más. Que no haya diferencias entre nosotras. Luchemos por nuestra libertad en todo sentido. No permitamos nunca la violencia y la verbal mucho menos, que es contagiosa. Logremos la capacidad de que nos quieran y nosotras también querer.
¡Un especial saludo a cada una de las mujeres en su día!

Si tuviéramos que definir a nuestra entrevistada de hoy, sería sumamente difícil.

Simplemente diríamos que nos contagia su buena onda, su simpatía, su entereza, y sobre todo, su esmero por hacer sentir bien, a todo ser que la rodea.

Deseamos, se deleiten con esta entrevista realizada a la señora Olga Cerecetto, porque nuestra única misión, es trasmitirles a ustedes esa calidez humana, inigualable, de una persona humilde y solidaria, muy querida y admirada por nuestra sociedad.

Nos recibió expectante, sumamente amable, y con un carácter tan cordial, que es lo que la caracteriza:

¿Sientes que te ha enriquecido toda tu participación en los medios de comunicación?

Si, muchísimo, lo he hecho durante mucho tiempo, y con muchísimas satisfacciones.Olga Cerecetto

Tengo muchos y muy buenos recuerdos de mi entorno, dedicándome a esa profesión.

Luego de ir transitando ese camino, me trasladé a Montevideo, para que nuestras hijas terminaran su carrera, y se reciben las dos.  Ángela de abogada y  Daniela de sicóloga.

Mientras ellas estudiaban, yo también lo hice, en una facultad privada recibiéndome de Analista de Recursos Humanos, mientras trabajaba en el shopping de Punta Carretas, como funcionaria de allí.

Cuando decido volver a Salto, surge la posibilidad de la tienda en la que estoy actualmente trabajando, hace tres años.

¿Cómo está compuesta tu familia?

Por mi hija mayor, Ángela, el esposo, Federico Fletcher Ruiz, contador, una re linda persona, y que quiero muchísimo además. Estuvo mucho con nosotras en los momentos difíciles. Son los papás de mi nieta de cinco meses,  Candelaria, ¡hermosa,  con los ojos del abuelo!

Y mi hija menor es Daniela, casada desde hace dos años con Eduardo Walli Supparo, también Contador, y quien me hace reír mucho.

Aunque por razones laborales no vivimos todos juntos,  estamos en forma continua, comunicándonos y muy unidos.

Soy una persona que me jacto de tener una familia maravillosa.

¿Cuál es tu actividad actualmente?

Soy encargada de tienda Indian en el shopping de Salto, que surge por medio de una vacante, y a través de un curriculum que envían mis hijas.

Luego de unas cuantas entrevistas, tuve la oportunidad de comenzar a trabajar, hace ya cuatro años.

Al principio pensé que nunca antes estuve en un rubro de tienda, y no sabía nada de venta de ropa. Lo mío era la comunicación. Siempre estuve comunicándome con la gente a través de una radio o la televisión. Así que me costó un poco.

Hoy por hoy, me acostumbré y amo lo que hago.

¿Esa forma de trabajo, fue cambiando positivamente?

Si, actualmente viajo mucho, recorro Tacuarembó, Mercedes, Paysandú, Salto y estoy fascinada con mi trabajo. Me ha permitido conocer y poder comunicarme con mucha gente.

¿De una u otra forma sigues vinculada a los medios?

Sí. Soy una persona que ha cosechado muchos amigos, y estoy en contacto siempre de una forma u otra.

Lo que he sembrado durante muchos años, hoy lo tengo conquistado, a través de todo ese tiempo. Y sé que no es fácil, porque no podemos a veces conseguir siempre lo que queremos.

¿Cuáles han sido tus mayores dificultades?

He tenido muchísima suerte en la parte laboral.

Soy una privilegiada, porque  por el hecho de trabajar en la radio, y en la televisión se me dio la oportunidad de trabajar en meteorología. De poder viajar a la Antártida, y de conocer un medio diferente al mío.

Ideas y clases sociales que yo desconocía,  que no estaba acostumbrada, conocer gente diferente. Y eso se conquista a través de un medio de comunicación, por ese motivo lo defiendo tanto.

Imagínate, de compartir  una cena con un grupo de personas que viene de una sociedad muy alta, a encontrarme sentada en la vereda saboreando un frankfurters con alguien que limpia unos zapatos o quien está cuidando mi moto.

Y creo que hay que felicitar a la clase humilde. Yo soy muy pobre, provengo de una familia muy humilde y hoy sigo siendo, tan humilde, con los bolsillos bien vacios.

Pero lo que si llevo conmigo, es una paz espiritual indescriptible, y la he conseguido con todo lo que la gente me ha dado y me ha ayudado.

A empezar a conocerme y  a ver las diferencias en muchos aspectos.

¿Cuáles fueron tus prioridades?

Creo que todo. Hoy por hoy, me doy cuenta, después de haber tenido carencias, de pronto tener un poco más y que la vida te sorprenda nuevamente con carencias, que la parte  material no tiene valor.

Todos queremos tener un poco más, y no nos damos cuenta que es preferible conformarnos con menos y obtener tranquilad.

Con que hemos actuado como  buenas personas y sido honrados.

¿Un proyecto y un sueño?

Que todos los años pueda reunirme con mis hijas sin tener distancias.

Que pueda tener un lugar físico, donde diga “acá recibo a mis hijas y nos reunimos todos. Este es mi lugar”.

¿Queda una signatura pendiente?

Sí. Poder devolver a la gente, lo que la gente en su momento me brindó.

Porque uno va creciendo,  madurando y progresando, deseoso también de sentirse retribuido, solamente con que te mencionen, que lo que lo que haya mencionado en ocasiones especiales les sirva a la gente de alguna manera. Como un aporte.

¿Envías un saludo a la mujer de Salto?

Me gustaría enviarle un mensaje de unión. Unirnos más. Que no haya diferencias entre nosotras. Luchemos por nuestra libertad en todo sentido. No permitamos nunca la violencia y la verbal mucho menos, que es contagiosa. Logremos la capacidad de que nos quieran y nosotras también querer.

¡Un especial saludo a cada una de las mujeres en su día!







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