06/04/2019 – Por Nacho Toso Hoy, desde Mantova, Italia

Hace una semana visité Suiza, específicamente Lugano, una ciudad fronteriza a Varese, al norte de Italia. Con decir que vi 7 Ferraris en media hora, ya les da un pantallazo de cómo se vive allí y el nivel de vida que tienen. Es un “style life” que parece inalcanzable, para el que quiera alcanzarlo. Es un mecanismo automatizado de vivir para trabajar, para ganar, para tener y para “ser” alguien (con más cosas).
Tanto materialismo y consumismo me hace pensar cuánto hipotecamos a veces el tiempo de vivir “consciente” de la vida para y por nuestro propósito, por venderlo al bajo precio (literal) del sistema de consumo, y cruzar en esta vida siendo en función del propósito de vida de alguien más.
“Es mas cómodo llorar en una Ferrari que en una bicicleta” decía un amigo, y supongo que tiene razón. Entonces sigo cuestionándome este asunto, porque inevitablemente el dinero es necesario. Gran asunto con tantos puntos de vista como gente en el planeta. Nacho y Cesar Rivero, de Paysandú, que vive en Brescia Italia hace unos 30 años, músico también.
Mi punto de vista? Vivir lo más conscientemente incluso el tiempo que hipoteco en las cosas que no me agradan tanto, para tener aquello que contribuya a mi propósito. Todo esto tendiendo a lograr no hipotecar mas nada y vivir plenamente lo mas inmediatamente posible (porque no nací en cuna de oro) y porque el ahora lo quiero vivir conscientemente. Que dificil balancear el asunto!
No había puesto sobre la mesa antes lo de “dinero y música” y me gustó poner algunas líneas en esta cuarta columna. Antes, los invito a leer el blog de Gustavo Ripa (www.gustavoripa.com “Amor al arte – amor a la música”) que invita a reflexionar sobre la música a la gorra. Este blog disparó mi inquietud de retomar el asunto, de ponerlo aún mas firme en mis estructuras mentales de trabajo para con lo que hago. La importancia de valorizar nuestro trabajo –cualquiera sea- va mas de la mano de nuestra autoestima y autoconceptos que de nuestro trabajo en sí. Pagamos más por aquello que creemos es mejor, y no por lo que es mejor en si. Y divagando un poco, me entro a cuestionar si es mejor dedicarnos a vender mejor nuestro producto que a mejorar el producto en si. Todo es válido, necesario, y deben pensarse todos para mejorar en lo que hacemos. Pero en la música, cuál es el orden? He visto músicos increíbles que no saben venderse, y vendedores increíbles que no saben tocar. Vuelvo a mi postura sobre el asunto: ensayar y producir mucho primero (sin producto no hay nada) aprender a venderse bastante (si queremos vivir de lo quNachoe hacemos, no podemos zafar de esta materia) y por último, re-pensarse todo el tiempo (esto abarca a las dos anteriores).
Re-pensarse, salir de la famosa “zona de confort” continuamente, exponerse a todo, ir de frente hacia los miedos, hacia lo que nos encandila. Esto es sumamente necesario, abrir el “bocho” nos va sacando de la bolsa y poniéndonos en un lugar de privilegio, no sólo por nosotros mismos, sino entre nuestros pares. Yo sigo en esa búsqueda, es continua, pero que bien me siento dando pasos hacia adentro.
Me voy dando cuenta que la palabra “miedo” está en todas mis columnas – siempre desde la posición del enfrentamiento en pro del crecimiento- pero aparece, y me estoy haciendo muy amigo, integrándolo. Los invito a que lo integren, a que se abracen al miedo. Duele, nos saca lágrimas, nos frustra, nos enoja, pero si en el fondo sentimos la paz inamovible de quien va tras lo que su esencia pide, esas palabras van perdiendo peso como tales, adelante!
Este viaje acentúa cada palabra de ésta y las anteriores columnas, por lo tanto y resumiendo: amigarse con sus miedos y saber que son necesarios e importantes para crecer, salir de nuestras propias estructuras, recordar que tener o no dinero ni es excusa ni es un fin, que la música es universal y el universo es música si hacemos silencio, que la injusticia está a la orden del dia si no hay amor. Hasta aquí la cuarta columna, recuerden que son íntegramente opiniones personales y disparadoras para seguir generando cosas que nos nutran a todos. A compartir se ha dicho!