5 de febrero se celebró el Día Mundial de la Lectura en Voz alta

Día Mundial de la Lectura en Voz Alta, con la finalidad de promover acciones encaminadas a mostrar al mundo que leer y escribir debe ser un derecho de todos.
Se convoca además para celebrar el poder de las palabras, especialmente aquellas palabras que son compartidas de persona a persona y crean una comunidad de lectores que defienden el derecho de todo niño a una educación segura y al acceso a los libros y la tecnología.
El compromiso es bien sencillo: leer a otras personas algún texto.
No importa cuál ni dónde se haga: una habitación, el lugar de trabajo, un aula, una biblioteca, la calle, un café, una librería…
Lo relevante es hacerlo y, a ser posible, dejar testimonio gráfico.
Hay algo más que podría hacerse: dar a conocer esa iniciativa en las redes sociales e invitar a otros a realizar el simple acto de abrir un libro y compartir unas palabras con otros a través de la voz.
Abrir un libro, leer algunas palabras en voz alta, mirar a los ojos de quien nos escucha, sonreír, tal vez besar.
El Día Mundial de la Lectura en Voz Alta es un llamado internacional a favor del derecho a leer y escribir que tienen todos los seres humanos. leerenvozalta001
Estadísticas recopiladas por organizaciones internacionales señalan que uno 800 millones de seres humanos no saben o no pueden leer ni escribir.
En ese día, la voz de miles de niños, jóvenes y adultos de todas partes del mundo se unen para imprimirle fuerza oral a la palabra escrita en textos clásicos y cotidianos de todos los idiomas.
Surge así una oración comunitaria de lectores irradiando sonidos al universo de la consciencia humana abogando por los derechos humanos y al acceso a la educación de todos los niños del planeta.
Leer en voz alta a los niños es esencial para ayudarles a convertirse en lectores.
Y es un error suponer que este tipo de lectura sólo es necesario en las primeras etapas, el período que la gente tiende a llamar «de aprender a leer».
De hecho, tiene tal valor –aprender a leer es un proceso tan de largo plazo que el pedazo que llamamos «aprender»–, que leer en voz alta es necesario durante todos los años de escuela.
El XX fue un siglo muy prolífico para la literatura, ofreciéndonos algunos de los autores más brillantes y talentosos que jamás hayan vivido.
La centuria pasada nos deparó también cambios en el paradigma de publicaciones, gracias a una mayor flexibilidad editorial y una menor censura.
Las casas editoras se adaptaban así a un público cada vez más cosmopolita y abierto.