A 10 años de su partida Emotivo recuerdo del Padre Emilio Ghidotti

A 10 años de su partida  Emotivo recuerdo  del Padre  Emilio Ghidotti

En un ambiente distendido, sencillo y respetuoso fue recordado ayer el Padre Emilio Ghidotti, al cumplirse el décimo aniversario de su fallecimiento. Mons Pablo Galimberti, Obispo de Salto, encabezó el grupo de personas que se reunió en el Obispado local para agradecer la vida de Mons. Ghidotti. recordando desde su llegada a Salto, hasta las principales actividades desplegadas en la diócesis y en particular su fidelidad a Cristo, que fue siempre centro de su vida.
Junto al Obispo Galimberti, estuvieron, el matrimonio del Dr. Luis Invernizzi y Sra. Margarita Sarasúa; los sacerdotes Fernando Pigurina, cura párroco de la Catedral Basílica San Juan Bautista, Gustavo Langone, Carlos Bajac. Padre José García y Guillermo Buzzo; el hermano Germán Camarero, Sarita Goyeneche y Sarah Ardaix, entre otros feligreses y amigos del Padre Emilio que dieron testimonio de lo vivido junto al sacerdote italiano.
“EL ITALIANITO CON SU GUITARRA”
El Dr. Invernizzi celebró “haber tenido la suerte de haber conocido a Mons. Ghidotti, cuando aún era seminarista, con Mons. Viola. Lo recordó como “el italianito con su guitarra cantando por todos lados siempre con su espíritu alegre”. Pero no sólo destacó su alegría porque después tenía una vocación tremenda por su sacerdocio pero especialmente su entrega por los enfermos y por la familia!, expresó Invernizzi.
En todos lados se lo veía que los hacía con alegría y con ganas a pesar que en los últimos años de vida iba con dolor, rengueando, pero llegaba al sanatorio y al hospital, con su bastón siempre, pero el espíritu siempre en alto y siempre optimista. Era un sacerdote comprometido con la palabra de Cristo y comprometido con sus hermanos….
EL RECUERDO DEL PADRE FERNANDO
La primera palabra que se ocurrió cuando pensaba ¿qué decir del Padre Emilio? Y lo primero que se me ocurrió fue !qué personaje!, porque realmente cuando yo llegué a Salto invitado por (Mons.) Nicolini a definir mi vocación, aquí estaba el Padre Emilio. Era una época difícil para la Iglesia, porque el Obispo (Mons. Mendiharat) no estaba aquí y el Padre Ghidotti y el Padre Bernardi habían decidido llevar adelante la diócesis, pelear por su identidad y por su obispo que estaba en el exilio. Un personaje que a primera vista era medio “atropellador” y uno decía ¿y este?. Porque además organizaba y desorganizaba todo a su manera. La curia cimbraba al ritmo del Padre Emilio, como todas las otras instancias en las que él estuvo, la parroquia, el Tribunal (Eclesiástico), la Vicaría General en su momento. En todas las gestiones que él hacía a nivel estatal, con un gobierno y con otro. La venida del Papa.
El Padre Pigurina lo recordó como “un hombre emprendedor, de muy buen carácter “generalmente” (subrayó), porque también tenía los momentos en que uno quería tirarle con algo, porque era bien italiano, de Bérgamo, yo estuve en su lugar de origen.
Él estaba orgulloso que era del mismo lugar, de la misma patria de la que era Juan XXIII y por eso le hizo una estatua en la capilla de la Virgen del Rosario, dedicada también a Juan XXIII. Había logrado también tener cierta disponibilidad económica por alguna herencia que había recibido y como dice el escribano Cesio en una nota difundida en ocasión de este aniversario. Esa disponibilidad la puso al servicio de los demás y así construyó acá y allá y cuando construía a veces lo hacía respetando reglamentos, pero también a veces lo mismo construía arriba de la vía del tren…Tenía ese impulso generador de cosas.
Un hombre de trabajo, una capacidad de trabajo extraordinario. Subrayó, añadió lo que dijo Luis (Invernizzi), su especial dedicación a la familia y a los enfermos. Posteriormente varios más de los presentes aportaron sus testimonios y en particular lo hizo Sarita Goyeneche, quien recordó que él le ordenaba siempre conseguir diversas cosas para la feligresía y “no se le podía decir que no…”.
Entre estos pedidos, recordó Sarita, quien ofició de secretaria del Padre Emilio durante muchos años, recordó que en una ocasión le pidió que consiguiera un bote y una red, para una ofrenda. “terminé en el Club de Pesca, hablando con un hombre desconocido, pero que se puso a la orden y trajo una gran red que Emilio desplegó en el templo en esa ocasión…”
Sarita manifestó que el Padre Emilio fue para ella un padre, un maestro, un hermano y recordando sus palabras señaló que Ghidotti siempre le decía “la solidaridad hay que plantarla en el corazón…”
Hubo asimismo testimonios de gente mas joven que recordó a Ghidotti con su espíritu y su solidaridad, como también el Hermano Camarero destacó el amor a la vida religiosa que manifestó siempre Ghidotti.
MONS. GALIMBERTI: OSTENTABA LA LIBERTAD DE LOS HIJOS DE DIOS
Tuvo palabras de recuerdo para el sacerdote que conoció en la conferencia episcopal, donde sus aportes eran reconocidos, destacó de su labor “creo que abrió la Iglesia a la comunidad. No tenía fronteras, no tenía. Rompió definitivamente el esquema de una iglesia encerrada en la sacristía. Era aquel pobre, el jefe de polícía, el intendente, salía permanentemente y salía a ver los pobres y llamaba permanentemente. Cuando le preguntaban ¿y Ud. Quién es?… Padre Emilio. Tenía esa convicción de quien era y qué era lo que hacía. No había barreras para él, tenía y ostentaba la libertad de los hijos de Dios. Uno admiraba esa seguridad de lo que hacía, dijo el Obispo.
La ceremonia de agradecimiento y recuerdo concluyó con la inauguración de una pequeña muestra sobre objetos y fotografías que tuvieron que ver con la vida del padre Emilio, habilitada en el Obispado de Salto se cerró difundiendo y se aportó algunos párrafos remitidos por su hermana, desde Italia..