A 11 años del asesinato del Dr. Pablo Gaudín, un hecho que enlutó a Salto y conmocionó a todo el país

Cada vez con más frecuencia se habla de la necesaria mejora en la relación médico-paciente. Y es verdad que se han creado en los últimos años políticas tendientes a ese objetivo. Pero no puede soslayarse que uno de los hechos que dejó al desnudo esta carencia e impulsó a la mayoría de los médicos (sobre todo los organizados en asociaciones y gremiales) y a la sociedad en general a pensar y replantear estrategias en pos de esta mejora, fue el asesinato del Dr. Pablo Gaudín Camacho, quien hace 11 años atrás caía mortalmente herido tras ser baleado desde un balcón, en calle Larrañaga casi Artigas.
Fue un crimen que más allá de lo impactante y conmovedor que resultó, de alguna forma actuó como una suerte de disparador de un trabajo que propiciara la recuperación del deteriorado vínculo entre los profesionales de la salud y sus pacientes, porque sobran pruebas para sostener que a partir de él se desató a nivel de todo el país un profundo análisis en los ámbitos médicos. Es más, en aquel momento los médicos repetían: «que la muerte de Pablo no sea en vano», e incluso la ocasión fue propicia para lanzar una declaración a nivel nacional, en la que plasmaron sus aspiraciones de poder evitar que este tipo de hechos volvieran a suceder en el futuro.  Dr. Pablo Gaudín
Lo cierto es que este sábado 11 se cumplieron 11 años del crimen que dejó en evidencia la deformación cultural de muchos, o quizás de una sociedad como tal en su conjunto. El asesinato del médico (neurólogo) Pablo Gaudín Camacho ocurrió en la madrugada del domingo 11 de enero del 2009, a manos de un sujeto ahora fallecido tras algunos años de cárcel y luego prisión domiciliaria, que ya contaba con denuncias en su contra por agresión y amenazas, y que lo acusaba con gran saña de no haber actuado correctamente para evitar la muerte de su esposa.
Pero el sábado 10 de enero de 2009, Gaudín se encontraba reunido junto a familiares y amigos celebrando su cumpleaños número 52. Las amenazas proseguían vía celular con tal insistencia durante el festejo, que una vez finalizado, el doctor decidió ir hasta la casa del agresor para hablar con él y terminar el asunto. Hasta allá fue, calle Larrañaga casi Artigas, junto a dos familiares cercanos. Se bajó del auto y se acercó a la casa del sujeto. Golpeó la puerta , pero este apareció por el balcón (de metros más arriba), revólver en mano (calibre 38 de caño largo) y le efectuó un disparo que erró, y enseguida otro que lo hirió en el corazón. Eran las 6:00 de la mañana. A las 8:25 fallecía en el block quirúrgico del Sanatorio Uruguay.
Luego, el fuero médico de todo el país interrumpía sus actividades y en algunos casos sus vacaciones, para llegar a nuestra ciudad y mantener una serie de asambleas que desencadenarían la declaración a la que hacíamos referencia en líneas anteriores. J.P.