A partir de marzo se realizarán videoconferencias de Pensamiento Computacional en el Aula

El comienzo de las vídeoconferencias sobre Pesamiento Computacional están previstas para la semana del 18 de marzo.

De Nivel Inicial 5 a 3º, se trabaja junto con los maestros de clase, y de 4º a 6º año, además, las clases son dictadas por docentes remotos a través de videoconferencia en el horario de 8.30 a 15.30 horas y tienen una duración de 45 minutos. En ambos casos, se brindan herramientas teóricas y propuestas concretas para incorporar el trabajo en el aula.
Es importante tomar esta decisión este año para que quede en reserva para el año entrante, así todos pueden comenzar en tiempo y forma.

PENSAMIENTO
COMPUTACIONAL EN LA ESCUELA

Actualmente, vivimos en una sociedad donde la tecnología está presente en todos los ámbitos, y hacemos uso diario. Desde que nos levantamos por la mañana y nos hacemos un zumo de naranja con el exprimidor hasta que nos vamos a dormir y programamos el despertador en nuestro dispositivo móvil.
Pero en la gran mayoría de casos somos agentes consumidores de tecnología, sólo hacemos uso, no acostumbramos a generar nuevos contenidos.
En una sociedad donde cada día la tecnología se abre más camino en todos los ámbitos, debemos plantearnos cómo podemos convertirse en agentes activos de la misma, y como maestros hacer que los nuestros alumnos también aprendan a serlo.
Los maestros y maestras, debemos ser capaces y capaces de formar a nuestros alumnos en el mundo de las tecnologías, no porque sean unos expertos en el tema, sino para que obtengan las habilidades y competencias tecnológicas básicas para poder desenvolverse en su día a día fácilmente.
De la misma forma que aprenden a leer o a contar, los niños deberían aprender a saber programar, representar secuencias de instrucciones y algoritmos.
El pensamiento computacional implica resolver problemas, diseñar sistemas y comprender el comportamiento humano, utilizando los conceptos fundamentales de la informática.
Con el pensamiento computacional, los niños y niñas aprenden a reformular un problema aparentemente difícil en un problema que puedan resolver, tal como lo haría un científico informático.
Cuando un niño va a la escuela por la mañana, mete en su mochila todo lo que necesitará ese día, haciendo un recuendo de qué necesitará y prepararlo previamente, ya que es consciente debido a su experiencia que esta necesidad es inminente. De forma similar, cuando un niño o niña pierde sus guantes le sugerimos que vuelva sobre sus pasos, haciendo que haga un algoritmo de búsqueda de soluciones.
Cualquier adulto también hace uso de estos métodos y otros diariamente al trabajar sobre rutinas.
Por ejemplo, cuando se elige una cola en el supermercado, se hace analizando -a menudo involuntariamente- el rendimiento de cada una de manera que, en función del número de personas y de las compras que llevan, se elige la que se considera más rápida.
Todos los ejemplos anteriores están enmarcados en el pensamiento computacional, ya que son procesos mediante los cuales se logra hacer frente a una gran diversidad de problemas haciendo uso de habilidades tales como el modelado de un problema y su descomposición, el procesamiento de datos, y la creación y generalización de algoritmos.
En estos procesos de resolución de problemas se suelen distinguir cuatro fases: descomposición de un problema complejo en otros más pequeños y manejables, reconocimiento de patrones en los problemas más pequeños para tratar de resolverlos de forma similar a otros resueltos anteriormente, abstracción de la información para omitir la irrelevante del problema y creación y empleo de algoritmos o pasos que permiten resolver el problema.
Así, el pensamiento computacional permite saber cuál es la complejidad de resolución de un problema y cuál es la mejor forma de resolverlo, ayudando a reformular un problema aparentemente difícil en un problema, del que sabemos la solución.De esta forma, el pensamiento computacional debe considerarse como una habilidad tan fundamental como la lectura, la escritura o la aritmética.
Es más, la progresión en la comprensión de sus conceptos es similar a la de las matemáticas: el aprendizaje de cada concepto se basa en la comprensión de lo anterior, siendo visible su progresión conforme el niño madura, por lo que su desarrollo se puede y se debe promover desde edades tempranas.