A propósito de Patrimonio…

Por la Arq. Ana Lucía Cocco

A nivel local nos impacta ver el deterioro de nuestro hermoso edificio del Palacio de Oficinas Públicas, obra del Arq. Veltroni, donde trabajara – entre otros tantos italianos de la época – mi abuelo Santiago Cocco, como oficial finalista (frentista, como se decía en la época).
Esperemos que la presente y tan discutida Rendición de Cuentas haya asignado al MTOP – propietario del edificio – recursos suficientes para la pronta recuperación del mismo.
UN APORTE
En esta perspectiva, es hora que también nos preguntemos: ¿Estamos haciendo todo lo posible para preservar nuestro patrimonio, el que vemos y el que aún no se ha descubierto?
ESTUDIOS DE IMPACTO ARQUEOLÓGICO
Varios arqueólogos han denunciado falta de políticas públicas efectivas para conservar el patrimonio en todo el territorio nacional.
Se sugiere incorporar a la nueva legislación Estudios de Impacto Arqueológico previos al comienzo de obras, que evite destruir o mitigue daños.
La inclusión de los hallazgos en nuevos Proyectos Arquitectónicos podría subsanar en el mediano plazo los inconvenientes provocados y alentar propuestas enriquecedoras también en lo económico.
Véase la historia del emprendimiento alpiedelamuralla.com (Montevideo) o El zanjón (www.elzanjon. com.ar) en Buenos Aires.
A nivel público – por ejemplo – el reciente hallazgo de un reservorio de agua previo a la construcción de la Ciudadela será incorporado a la obra del Anexo a la Torre Ejecutiva en la Ciudad Vieja de Montevideo.
PROTECCIÓN CONTRA INCENDIOS
Descubrir, inventariar y declarar el bien patrimonial, para luego conservar, consolidar, reconstruir y/o, rehabilitar sería una inversión absurda si no nos aseguráramos de que podremos perpetuar su existencia en el tiempo.
Nuestro patrimonio edilicio se beneficia de la ausencia de catátrofes naturales y de la nobleza y baja combustibilidad de los materiales y sistemas constructivos tradicionales, pero… ¿Estamos previendo la preservación física del bien material?
¿QUÉ SE INTENTA INTEGRAR AL ACERVO PATRIMONIAL? TENDENCIAS MUNDIALES EN LOS ENFOQUES DE LA PROTECCIÓN CONTRA INCENDIOS
Podemos identificar dos enfoques, el prescriptivo, más rígido y el prestacional, más flexible.
El Enfoque prescriptivo implica un enfoque de tipo reglamentarista, normativo, estableciendo reglas generales a aplicar basadas en pruebas de laboratorios (reacción y resistencia al fuego), cálculos y sentido común. Se aplica a un grupo extenso de edificaciones de manera homogénea, no resuelve problemas individuales, sino problemas genéricos sin ofrecer demasiadas alternativas. Es el enfoque adecuado para diseñar o proteger edificios comunes.
El Enfoque Prestacional implica un enfoque técnico. Expresa cómo debe comportarse un edificio, en base a objetivos generales a cumplir (protección de los ocupantes, protección de la propiedad, continuidad de las operaciones, impacto ambiental, etc). Permitiendo responder al objetivo de seguridad propuesto para cada edificio en forma particular.
Puede responder a nuevos sistemas constructivos, a conceptos de sustentabilidad que obliga a la utilización de nuevos materiales (muchas veces muy combustibles) y a cuestiones de economía, en casos en que la aplicación de la Norma sea incompatible con la resolución del problema. Requiere una definición de objetivos específicos cuantificables (pérdidas aceptables, pérdidas materiales, tiempo de paralización de las operaciones, riesgos aceptables, probabilidad de muerte, probabilidad de heridos, equivalencia). Utiliza pruebas de laboratorios específicas para el caso concreto, requiere la utilización de herramientas de cálculo y simulación complejas, la capacitación de los profesionales involucrados en el proceso, un mecanismo de acreditación/validación del diseño y la fiscalización adecuada.
Es un enfoque más ambicioso e integrador, resultando más complejo de implementar, pero es el adecuado para diseñar/proteger edificios especiales, patrimoniales, de gran afluencia de público o edificios de gran altura, por ejemplo.
EN URUGUAY
Nuestra Normativa, que en los últimos dos años ha sido objeto de revisiones que instrumentan una nueva forma de gestión y fiscalización, se encuadra básicamente en el enfoque prescriptivo. Incorpora un componente técnico, resumidos en los Instructivos Técnicos IT01 al 14, inspirados en la Normativa del Estado de San Pablo (Brasil), que propenden a la generalización de los conceptos de Equivalencia, es decir, al requerimiento del cumplimiento de normas técnicas de calidad. Ello flexibiliza la elección de los equipos y dispositivos de los sistemas a instalar, pero en general resulta una normativa rígida para aplicación en programas arquitectónicos complejos, contemporáneos o patrimoniales.
No existe un instructivo técnico específico para aplicación de medidas en edificios patrimoniales. El estudio detallado de cada caso particular, con la colaboración del asesoramiento del Departamento Técnico de la Dirección Nacional de Bomberos (DNB) agudiza nuestra imaginación como técnicos para suplir carencias o indefiniciones normativas. Se hacen esfuerzos conjuntos desde las comisiones técnicas integradas por diferentes actores públicos y privados para la revisión permanente y actualización de la normativa. En ese aspecto, estamos en la senda correcta.
Los reciclajes, particularmente las inversiones realizadas por bancos nacionales e internacionales para sus sedes, han demostrado ser una forma efectiva de preservación de patrimonio arquitectónico, con la ventaja adicional de haber incorporado nuevos sistemas de seguridad con normativas internacionales más exigentes. Así, el edificio sede del BID (2004) ex Hotel Colón (1844), incorporó la previsión un sistema hidráulico de “columna seca” mucho antes que rigieran las nuevas normativas de 2013, demostrando que es posible compatibilizar los nuevos usos y exigencias con el patrimonio edilicio original.
Un desafío aparte es la inclusión de la normativa en la currícula de estudios a nivel de Educación Técnica (Prevencionistas) y Terciaria (carreras de Arquitectura e Ingeniería de la Facultad de la República). Ello exige la articulación entre varias Instituciones Públicas, ya que legalmente los únicos instructores habilitados a brindar capacitación en su área específica provienen del personal técnico de la DNB. Actualmente, el único sitio autorizado para realizar estudios completos al respecto es el Instituto Uruguayo de Normas Técnicas (UNIT), que permite obtener el diploma SPYPCI (Proyectista en Prevención y Protección Contra Incendios) luego de cursar ocho módulos con sus correspondientes exámenes, con un costo del orden de los dos mil dólares americanos. Si bien este diploma no es requisito para ser un Técnico Habilitado ante la DNB, es el único que garantiza una comprensión exhaustiva de la normativa de aplicación nacional y los procesos de Gestión de los Proyectos.
Salto. Patrimonio perdido.
Como ejemplo de pérdida de Patrimonio como resultado de un incendio, podemos mencionar en 1910 las bodegas y viñedos de Don Pascual Harriague, las cuales nunca se recuperaron. En 1988 sufrimos la pérdida total del popularmente conocido “Altar del Papa”, donde oficiara el Papa Juan Pablo II la Misa en ocasión de su visita a nuestra ciudad.
La construcción del proyecto concebido por los profesionales salteños Alfredo y Gustavo Peirano, fue expresión genuina del trabajo colectivo con participación del Ejército Nacional con asiento en Paso de los Toros aportando la estructura de la plataforma, de la Planta ANCAP El Espinillar de Salto quien proveyó los rolos de eucalipto para la estructura del techo, los mazos de paja y cañas para el quinchado que llegaron desde Tacuarembó, y el Altar propiamente dicho que fue realizado en madera en la Escuela Taller de Quebracho, Paysandú.
Patrimonio ganado. Sin embargo, no pocas veces debemos agradecerle a la acción del fuego descontrolado la ampliación de nuestro Patrimonio edilicio. La Parroquia Ntra. Sra del Carmen actual (1855) debe su actual existencia, después de varias reformas, al siniestro que consumió completamente la humilde parroquia original en diciembre de 1846.
UNA REFLEXIÓN FINAL
Progresivamente hemos incorporado a las edificaciones materiales altamente ignífugos (vinílicos, alfombras, espumas de poliuretanos, de poliestirenos, derivados de la madera, etc) y sofisticadas instalaciones de acondicionamientos eléctricos, de iluminación, de climatización y de automatización. Las instalaciones urbanas de iluminación, transporte y la canalización de combustibles (gas natural) han generado cargas de fuego y riesgos potenciales inexistentes en el pasado.
Sin pretender ser exhaustiva, la siguiente enumeración de locales comerciales, conocidos por todos, ejemplifica los últimos 7 años de siniestros de incendios de nuestra ciudad, afortunadamente sin pérdidas de vidas humanas: panadería Edilru, pérdida totales (2009), Tienda y Bazar “El Obrero” (2009); Supermercado “El Trébol”, pérdidas totales (2010). Hipermercado TATA, pérdidas totales (2013). Packing Caputto (2013), Taller gomería Salto Nuevo, pérdidas totales (2014). Club Ferro Carril (2014).
Y en lo que va del 2015, BIRRA. Discoteca Costanera Norte (enero), Local del CeRP (junio), Frutería Martín Ferrando, pérdidas totales (agosto).
Este no es el Patrimonio que aparece publicado en revistas especializadas, pero sí son años de trabajo, patrimonio de familias, empresarios y trabajadores.
¿No es hora que empecemos a concientizarnos, informarnos y tomar las precauciones del caso?