A su arribo al 65º Festival de Cannes Brad Pitt se lleva los nubarrones

El actor presenta ‘Killing them softly’, una de gangsters ambientada en el ascenso de Obama
Llega Brad Pitt a Cannes, y se abren las nubes y sale el sol. Tal vez porque las empresas que le patrocinan tienen mano con lo meteorológico, o porque las estrellas deslumbran por sí mismas. Lo cierto es que Pitt no ha visto ni una de las gotas de lluvia que, por ejemplo, arruinaron la alfombra roja de Amor, de Michael Haneke. Esta mañana, Pitt ha defendido junto a un adusto Ray Liotta y al director Andrew Dominik la película Killing them softly. Por desgracia, el thriller no ha estado a altura de las anteriores películas de Dominik: Chopper (que supuso el trampolín para el reconocimiento internacional de Eric Bana) y El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, en la que ya participó Pitt. Ahora, el actor encarna a un pistolero a sueldo, al que la mafia le encarga poner orden en las partidas de póquer en Nueva Orleans, en las que pequeños timadores se están llevando el dinero.
Aunque el libro en que se basa la película tiene ya 14 años, Dominik ha decidido trasladarlo a la actualidad y de paso meter múltiples mensajes dentro sobre la situación política y económica actual. Más aún, Killing them softly acaba con esta frase: “Estados Unidos no es una nación, es un negocio”, una reflexión que supone lo mejor del thriller. A Pitt le preguntaron si se podía sustituir EE UU por Hollywood y nación por cultura, y tras asentir aseguró que efectivamente vivimos la “eterna batalla entre cine y comercio”. Tuvo desde luego palabras para la política actual en su país: “Me encantaría hacer un documental sobre los partidos republicanos y demócratas, para entender cómo se convierten en lo que se convierten y cómo acaban por hacer cosas que están en contra de sus propios intereses”. Por cierto, Pitt dijo estar más a la izquierda del partido demócrata, pero que estaba en Chicago la noche del triunfo de Barack Obama. “Fue extraordinario. Se creó una gran esperanza”, justo lo contrario de lo que, cree, nos espera. “El futuro va a ser más oscuro”.
Pitt es también productor de la película
Pitt es también productor de la película –“porque Dede Gardner, mi socia en la empresa, y yo crecíamos mucho en este proyecto”- y tuvo palabras de halago para todos sus compañeros, incluidos dos ausentes: Richard Jenkins (“Es como Peter Sellers”), y James Gandolfini (“El nuevo Brando”). Para la brutalidad que aparece en la película, tenía muy clara la respuesta: “No sé si se puede rodar la violencia de una forma romántica. Dominik y yo defendemos que el cine debe de reflejar el mundo tal y como es”. Alguien le insinuó que si lo de ser padre no le retraía de estos papeles, y respondió: “Sería mucho peor para mí interpretar a un personaje racista, me perturbaría más que el de un asesino a sueldo. No entiendo el problema que hay con la violencia en estos momentos. El filme explica cómo sobrevivir en un mundo lleno de competencia. Dominik y yo buscábamos historias sobre nuestro tiempo y sobre quiénes somos”.
La frase final y la fauna humana mostrada en la pantalla se deben, según Dominik y Pitt, a que viven “en un país muy dividido, y por eso mostramos a personajes con opiniones extrañas”. Por cierto, Ray Liotta solo abrió la boca para confesar, tras un discurso de Dominik sobre el ego y el superego trasladado a la pantalla y de cómo el filme habla de sobrevivir en un mundo de competidores salvajes: “No tengo ni idea de qué hablan estos”. Aun así Dominik siguió son sus reflexiones (“La libertad en la vida está para que tomes tus propias decisiones”) y Pitt hablando de Estados Unidos: “Un país extraordinario, con muchas dimensiones, pero hay que proteger los ideales con cuidado. Antes de acabar, un momento de prensa rosa. Pitt dijo que su boda con Angelina Jolie no tiene “fecha cerrada”, pero que la habrá. La otra película del día era la comedia de Ken Loach The angels’ share
La otra película del día era la comedia de Ken Loach The angels’ share, un título que se refiere a la cantidad de whisky que desaparece de una barrica durante los años que está allí almacenado. Loach ha logrado risas contando, como siempre, una historia social, pero adornada con el robo de un whisky carísimo por parte de unos chicos que quieren salir de la marginación en Glasgow. “Hay muchas maneras de contar la misma historia. De nuevo me inspiro en el mundo que me rodea, pero le he dado una vuelta… sin olvidar que hay 75 millones de parados en Europa”. El verismo de la película, según Loach, le llevará a más público. Puede ser: es una comedia agradable que no ganará la Palma, pero que funciona perfectamente y deja un buen poso. Y al menos ha cambiado una vida, la del chaval protagonista, Paul Brannigan, porque en su siguiente película, Under the skin, trabajará con Scarlett Johansson. En definitiva, como asegura el cineasta, “hay situaciones divertidas que te hacen reír, como ocurre en la vida; en momentos profundos existe siempre una situación cómica”, aunque a él eso no le altere su rutina laboral. “El género no importa. El criterio es saber si es real, no si va a hacer reír”.
Fuera de concurso se ha mostrado al mediodía Tú y yo, de Bernardo Bertolucci. Como muchas otras películas en este certamen, es obvio que hay un maestro detrás de la cámara, y la relación entre dos hermanos de padre –un adolescente gruñón y una veinteañera que quiere superar el mono de las drogas– escondidos en un trastero durante una semana tiene sus momentos, aunque no acaba de cuajar.

El actor presenta ‘Killing them softly’, una de gangsters ambientada en el ascenso de Obama

Llega Brad Pitt a Cannes, y se abren las nubes y sale el sol. Tal vez porque las empresas que le patrocinan tienen mano con loBrad Pitt1 meteorológico, o porque las estrellas deslumbran por sí mismas. Lo cierto es que Pitt no ha visto ni una de las gotas de lluvia que, por ejemplo, arruinaron la alfombra roja de Amor, de Michael Haneke. Esta mañana, Pitt ha defendido junto a un adusto Ray Liotta y al director Andrew Dominik la película Killing them softly. Por desgracia, el thriller no ha estado a altura de las anteriores películas de Dominik: Chopper (que supuso el trampolín para el reconocimiento internacional de Eric Bana) y El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, en la que ya participó Pitt. Ahora, el actor encarna a un pistolero a sueldo, al que la mafia le encarga poner orden en las partidas de póquer en Nueva Orleans, en las que pequeños timadores se están llevando el dinero.

Aunque el libro en que se basa la película tiene ya 14 años, Dominik ha decidido trasladarlo a la actualidad y de paso meter múltiples mensajes dentro sobre la situación política y económica actual. Más aún, Killing them softly acaba con esta frase: “Estados Unidos no es una nación, es un negocio”, una reflexión que supone lo mejor del thriller. A Pitt le preguntaron si se podía sustituir EE UU por Hollywood y nación por cultura, y tras asentir aseguró que efectivamente vivimos la “eterna batalla entre cine y comercio”. Tuvo desde luego palabras para la política actual en su país: “Me encantaría hacer un documental sobre los partidos republicanos y demócratas, para entender cómo se convierten en lo que se convierten y cómo acaban por hacer cosas que están en contra de sus propios intereses”. Por cierto, Pitt dijo estar más a la izquierda del partido demócrata, pero que estaba en Chicago la noche del triunfo de Barack Obama. “Fue extraordinario. Se creó una gran esperanza”, justo lo contrario de lo que, cree, nos espera. “El futuro va a ser más oscuro”.

Pitt es también productor de la película

Pitt es también productor de la película –“porque Dede Gardner, mi socia en la empresa, y yo crecíamos mucho en este proyecto”- y tuvo palabras de halago para todos sus compañeros, incluidos dos ausentes: Richard Jenkins (“Es como Peter Sellers”), y James Gandolfini (“El nuevo Brando”). Para la brutalidad que aparece en la película, tenía muy clara la respuesta: “No sé si se puede rodar la violencia de una forma romántica. Dominik y yo defendemos que el cine debe de reflejar el mundo tal y como es”. Alguien le insinuó que si lo de ser padre no le retraía de estos papeles, y respondió: “Sería mucho peor para mí interpretar a un personaje racista, me perturbaría más que el de un asesino a sueldo. No entiendo el problema que hay con la violencia en estos momentos. El filme explica cómo sobrevivir en un mundo lleno de competencia. Dominik y yo buscábamos historias sobre nuestro tiempo y sobre quiénes somos”.

La frase final y la fauna humana mostrada en la pantalla se deben, según Dominik y Pitt, a que viven “en un país muy dividido, y por eso mostramos a personajes con opiniones extrañas”. Por cierto, Ray Liotta solo abrió la boca para confesar, tras un discurso de Dominik sobre el ego y el superego trasladado a la pantalla y de cómo el filme habla de sobrevivir en un mundo de competidores salvajes: “No tengo ni idea de qué hablan estos”. Aun así Dominik siguió son sus reflexiones (“La libertad en la vida está para que tomes tus propias decisiones”) y Pitt hablando de Estados Unidos: “Un país extraordinario, con muchas dimensiones, pero hay que proteger los ideales con cuidado. Antes de acabar, un momento de prensa rosa. Pitt dijo que su boda con Angelina Jolie no tiene “fecha cerrada”, pero que la habrá. La otra película del día era la comedia de Ken Loach The angels’ share

La otra película del día era la comedia de Ken Loach The angels’ share, un título que se refiere a la cantidad de whisky que desaparece de una barrica durante los años que está allí almacenado. Loach ha logrado risas contando, como siempre, una historia social, pero adornada con el robo de un whisky carísimo por parte de unos chicos que quieren salir de la marginación en Glasgow. “Hay muchas maneras de contar la misma historia. De nuevo me inspiro en el mundo que me rodea, pero le he dado una vuelta… sin olvidar que hay 75 millones de parados en Europa”. El verismo de la película, según Loach, le llevará a más público. Puede ser: es una comedia agradable que no ganará la Palma, pero que funciona perfectamente y deja un buen poso. Y al menos ha cambiado una vida, la del chaval protagonista, Paul Brannigan, porque en su siguiente película, Under the skin, trabajará con Scarlett Johansson. En definitiva, como asegura el cineasta, “hay situaciones divertidas que te hacen reír, como ocurre en la vida; en momentos profundos existe siempre una situación cómica”, aunque a él eso no le altere su rutina laboral. “El género no importa. El criterio es saber si es real, no si va a hacer reír”.

Fuera de concurso se ha mostrado al mediodía Tú y yo, de Bernardo Bertolucci. Como muchas otras películas en este certamen, es obvio que hay un maestro detrás de la cámara, y la relación entre dos hermanos de padre –un adolescente gruñón y una veinteañera que quiere superar el mono de las drogas– escondidos en un trastero durante una semana tiene sus momentos, aunque no acaba de cuajar.