A tres años del hecho, la investigación se revió desde cero pero su familia todos los días espera un “milagro”

A tres años del hecho, la investigación se revió desde  cero pero su familia todos los días espera un “milagro”

Personas ausentes: caso José Ignacio Susaeta – Desde Montevideo, por Wenceslao Landarín

“Pienso que todos estamos esperando un milagro”. Esa fue la frase que respondió a la consulta que EL PUEBLO le realizó a Juan Susaeta, padre de José Ignacio, ausente desde hace ya tres años. “Hoy estamos prendidos a que surja algo que nos dé pistas del paradero de José”, fue el complemento de un nuevo diálogo que mantuvo este medio con el padre de un joven del que no hay rastros, en el que profundizamos algunos aspectos y repasamos otros luego de nacho (1)entrevistarlo hace ya un año.
LA INVESTIGACIÓN SE REVIÓ
Respecto de la investigación del caso Susaeta explicó “que este año 2017 el caso se revió, se investigaron otras cosas y recibimos información y llamadas diciendo que habían visto a personas parecidas a José Ignacio. Fuimos a ver a esas personas, las ubicamos y lamentablemente no eran él. Hay que reconocer que la gente de Ausentes actuó rápido, bien y dentro de las posibilidades que da este país, están haciendo lo mejor posible”.
El caso de José Ignacio Susaeta lo investiga la sección Registro y Búsqueda de Personas Ausentes, del Departamento de Investigación de Delitos Especiales (DIDE), que pertenece a la División Crimen Organizado, dependiente de la Dirección General de Lucha Contra el Crimen Organizado e Interpol. Su padre destacó que el personal de dicha sección tiene “una muy buena voluntad, existe un seguimiento del caso, por lo cual si tenemos algunas pista enseguida se la planteamos y se sigue reviendo todo esperando que pueda surgir alguna novedad”. Relató que “se tiene un ida y vuelta. Hablamos de todos los temas y se han preocupado de buena manera del caso. Pero no da, porque son muchas las denuncias de personas ausentes cada año, y me parece que es poca la gente (los policías) que están encargados de estos temas”.
LA ESPERANZA DE QUE ESTÉ BIEN
La manera que tiene la familia de José Ignacio de sobrellevar su ausencia “es la esperanza de saber de él y de que esté bien a su manera. No sabemos sinceramente qué es lo que ha sucedido, pero lo que nos mantiene es la esperanza de poder saber que está bien. Nada más”. No resulta fácil retomar las actividades habituales “porque está constantemente en el pensamiento de todos y estamos pendientes de esa llamada que nos pueda dar esa noticia de José. Solo hay que seguir y deseando una respuesta a todo esto y nada más”.
“ES MUY PROBABLE QUE ESTÉ EN EL EXTERIOR”
Sobre las hipótesis que se manejan sobre el caso Juan dijo que “la que más se ha agotado es la posibilidad del suicidio, porque nadie se suicida y se esconde al mismo tiempo. También se va agotando la posibilidad del homicidio, porque por lo general con el tiempo aparece un cuerpo”. Considera que se está en un momento crítico: “sobre los tres años es cuando suele surgir alguna información, comparando con otros casos”. Es muy probable, dice el padre, “que se haya vinculado a alguien y que estuviera fuera del país. En Uruguay somos muy pocos, alguien lo tendría que haber visto, pero me parece que no hay mucha información e investigación sobre eso. En este tiempo ha desaparecido una gran cantidad de gente a los que se los ha tragado la tierra. Capaz que está por ese lado que se podría hincar el diente. Pero ese es un tema que la gente común no tiene acceso y uno depende pura y exclusivamente de lo que hagan los investigadores. Si hay redes de trata o tráfico de personas uno nunca sabe”.
AFERRARSE A LO QUE SIENTE EL CORAZÓN
“Uno se aferra a lo que siente el corazón que a veces te marca qué es lo correcto y qué es lo que no. Yo tengo mucha fe en José Ignacio y sea la situación que haya pasado, a mi hijo le tengo fe como persona de bien”. Con esas palabras nacho (3)cierra el diálogo Juan Susaeta, un hombre fuerte, pero que no oculta ese dolor, que cada día de su cumpleaños, le recuerda la noche que su hijo desapareció.
Cómo colaborar
Nacido el 1º de octubre de 1991 José Ignacio Susaeta Rodriíguez tenía 23 años cuando desapareció el viernes 23 de enero de 2015. Ese día es el cumpleaños de su padre, Juan, y fue con el que intercambió algunas palabras al cruzarse en el frente de su casa. José Ignacio salía y le dijo al padre que iba a llevar una cuadernola a la casa de un compañero de estudios para luego pasar a buscar a Sthepanie, su novia, y regresar al festejo familiar. Conducía su auto, el que había comprado junto a su hermana y con alguna ayuda de su padre, unos años atrás, un Chevrolet Spark de color negro.
Es alto, mide aproximadamente 1,85 mts; delgado, de cutis blanco, ojos marrones y cabello lacio y castaño oscuro. No posee tatuajes y tiene una pequeña cicatriz en la nariz y otra visible por una operación en la pelvis. Desde agosto de 2015 funciona un teléfono anónimo y gratuito para recibir información sobre el paradero de José Ignacio, el 0800 9946. Dicho número es tramitado por los padres de “Nacho” y está habilitado las 24 horas. Igualmente están disponibles los celulares de sus padres: 099632477 y 099204546. También está disponible la línea 0800 5000, del Ministerio del Interior y el 152 4639.
La información sobre la desaparición de José Ignacio Susaeta Rodríguez se puede obtener en el sitio web: http://www.buscamos-a-ignacio-susaeta.com.uy/. También tiene página en la red social Facebook: Buscamos a José Ignacio Susaeta.
Tanto en el sitio web como en la cuenta de Facebook la familia de José Ignacio difunde, relata y comenta aspectos del joven desaparecido.Están publicadas cartas elaboradas tanto por la madre, el padre, su hermana y su novia. También se agrega un mapa con el lugar donde fue ubicado el vehículo que conducía, dos días luego de su desaparición.







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