A un policía se le incendió la casa cuando estaba trabajando en Navidad y perdió todas sus pertenencias

Seguramente Víctor Hugo Flores nunca pensó lo que le iba a tocar esta Navidad. Tiene 43 años de edad y hace más de una década que trabaja como Policía. Cuando salió de su casa para ir a trabajar a Pueblo Quintana, una localidad ubicada a 180 kilómetros de la ciudad, donde cumple funciones en la Seccional 12ª, cerró bien las puertas, dejando todas sus pertenencias adentro y se fue.
En el interior de la modesta vivienda que alquilaba en el barrio Macció, la que está al fondo de otra con materiales de construcción más fuertes pero igual de humilde, estaba toda su vida. Una serie de electrodomésticos y muebles que había comprado hacía poco tiempo, con un préstamo a pagar en 6 años, al que accedió en el Banco de la República, por su calidad de funcionario policial.
Pero allí también tenía toda su ropa, a excepción del uniforme policial con el que fue a trabajar ese día y el que estuvo usando al menos hasta ayer, porque no tenía otra ropa para ponerse.
También perdió sus documentos, una moto Winner de 125 cc., que también había comprado con el mismo crédito, la que tenía el tanque de nafta lleno, y un resto de 5 mil y pocos pesos que le habían quedado del pago del aguinaldo, los que tenía “apretados” para las celebraciones de fin de año.
Para ser el día de Navidad y con todo lo que suponen los festejos durante la madrugada anterior, la jornada laboral venía tranquila. Hasta que sonó su teléfono celular y se terminó la paz.
NO QUEDÓ NADA
“Era mediodía por ahí y me llamaron por teléfono para avisarme, era la dueña de la casa, que me alquilaba la finca precaria que tenía en el fondo para avisarme lo que había pasado. Se quemó todo, me dijo. Se te incendió la casa. Yo estaba en la Seccional de Pueblo Quintana, con mis compañeros de trabajo y ahí me tuve que venir enseguida. Ellos me trajeron en el móvil, me permitieron venirme y cuando llegué ya no quedaba más nada”, comentó Flores a EL PUEBLO.
Su casa estaba ubicada en la calle Oficial 1º 1160 del barrio Macció. Dijo que cuando llegó “hablé con la vecina y me dijo que habría gente en las inmediaciones que estaría haciendo fuego, quizás por los festejos navideños y como aparentemente lo hicieron muy cerca de mi casa, y como ésta era precaria, prendió fuego la chapa enseguida y se quemó todo muy rápidamente, hay que sumarle a esto que era mediodía, que la temperatura era muy elevada y que la finca era precaria”.
Adentro de la modesta vivienda, estaban todas las pertenencias que tenía. Flores vive solo, por lo tanto sus muebles, sus ropas, sus electrodomésticos, su vehículo y hasta su dinero, habían quedado bajo llave. “No me quedó nada, solamente el tanque de la moto que no explotó porque estaba cargada de combustible, pero bueno, miré todo a ver si podía rescatar algo, pero nada de nada. Aunque debo agradecer que si estaba yo adentro, me quemaba también, así que por suerte hay solo pérdidas materiales, era todo lo que tenía, pero eran cosas materiales”, se resigna.
“Todavía me quedan cinco años para pagar el préstamo que saqué en el (Banco) República para comprarme las cosas”, dice sonriendo y agrega un clásico “qué le vamos a hacer”. Y apuesta por superarse diciendo “hay que seguir adelante nomás”. Bregando incluso por la “concientización de la gente, a tomar recaudos a la hora de encender un fuego que puede terminar dañando a otro”.
AGRADECIMIENTO
Tras esto, dijo que se comunicó con las autoridades para darles a conocer su situación. “Quiero agradecer al Comando de la Jefatura porque enseguida se pusieron a las órdenes para tratar de solucionar mi situación, hablé con el comisario inspector Juan Pintado, quien inmediatamente manifestó su intención de ayudarme para superar este mal momento”, aclaró.
Asimismo subrayó que “todos mis compañeros de trabajo, así como un montón de funcionarios más que no conozco de mi propia institución, se comunicaron entre ellos, según me dijeron y están viendo cómo pueden ayudarme, y eso me emociona mucho, les voy a quedar eternamente agradecido”.
Además quiso destacar que “fui hasta la Intendencia y me atendió el mayor (retirado) Sergio Acuña, que enseguida, en diez minutos, me encontró una solución, porque si bien no recupero lo que perdí, estoy profundamente agradecido porque se movieron rápidamente para ayudarme”.
En ese aspecto, Flores se mostró “muy agradecido” con quienes quieren ayudarlo a superar este difícil momento. Quienes deseen ayudar pueden contactarlo al 098 249 270.

Seguramente Víctor Hugo Flores nunca pensó lo que le iba a tocar esta Navidad. Tiene 43 años de edad y hace más de una década que trabaja como Policía. Cuando salió de su casa para ir a trabajar a Pueblo Quintana, una localidad ubicada a 180 kilómetros de la ciudad, donde cumple funciones en la Seccional 12ª, cerró bien las puertas, dejando todas sus pertenencias adentro y se fue.

En el interior de la modesta vivienda que alquilaba en el barrio Macció, la que está al fondo de otra con materiales de construcción más fuertes pero igual de humilde, estaba toda su vida. Una serie de electrodomésticos y muebles que había comprado hacía poco tiempo, con un préstamo a pagar en 6 años, al que accedió en el Banco de la República, por su calidad de funcionario policial.

Pero allí también tenía toda su ropa, a excepción del uniforme policial con el que fue a trabajar ese día y el que estuvo usando al menos hasta ayer, porque no tenía otra ropa para ponerse.

También perdió sus documentos, una moto Winner de 125 cc., que también había comprado con el mismo crédito, la que tenía el tanque de nafta lleno, y un resto de 5 mil y pocos pesos que le habían quedado del pago del aguinaldo, los que tenía “apretados” para las celebraciones de fin de año.

Para ser el día de Navidad y con todo lo que suponen los festejos durante la madrugada anterior, la jornada laboral venía tranquila. Hasta que sonó su teléfono celular y se terminó la paz.

NO QUEDÓ NADA

“Era mediodía por ahí y me llamaron por teléfono para avisarme, era la dueña de la casa, que me alquilaba la finca precaria que tenía en el fondo para avisarme lo que había pasado. Se quemó todo, me dijo. Se te incendió la casa. Yo estaba en la Seccional de Pueblo Quintana, con mis compañeros de trabajo y ahí me tuve que venir enseguida. Ellos me trajeron en el móvil, me permitieron venirme y cuando llegué ya no quedaba más nada”, comentó Flores a EL PUEBLO.

Su casa estaba ubicada en la calle Oficial 1º 1160 del barrio Macció. Dijo que cuando llegó “hablé con la vecina y me dijo que habría gente en las inmediaciones que estaría haciendo fuego, quizás por los festejos navideños y como aparentemente lo hicieron muy cerca de mi casa, y como ésta era precaria, prendió fuego la chapa enseguida y se quemó todo muy rápidamente, hay que sumarle a esto que era mediodía, que la temperatura era muy elevada y que la finca era precaria”.

Adentro de la modesta vivienda, estaban todas las pertenencias que tenía. Flores vive solo, por lo tanto sus muebles, sus ropas, sus electrodomésticos, su vehículo y hasta su dinero, habían quedado bajo llave. “No me quedó nada, solamente el tanque de la moto que no explotó porque estaba cargada de combustible, pero bueno, miré todo a ver si podía rescatar algo, pero nada de nada. Aunque debo agradecer que si estaba yo adentro, me quemaba también, así que por suerte hay solo pérdidas materiales, era todo lo que tenía, pero eran cosas materiales”, se resigna.

“Todavía me quedan cinco años para pagar el préstamo que saqué en el (Banco) República para comprarme las cosas”, dice sonriendo y agrega un clásico “qué le vamos a hacer”. Y apuesta por superarse diciendo “hay que seguir adelante nomás”. Bregando incluso por la “concientización de la gente, a tomar recaudos a la hora de encender un fuego que puede terminar dañando a otro”.

AGRADECIMIENTO

Tras esto, dijo que se comunicó con las autoridades para darles a conocer su situación. “Quiero agradecer al Comando de la Jefatura porque enseguida se pusieron a las órdenes para tratar de solucionar mi situación, hablé con el comisario inspector Juan Pintado, quien inmediatamente manifestó su intención de ayudarme para superar este mal momento”, aclaró.

Asimismo subrayó que “todos mis compañeros de trabajo, así como un montón de funcionarios más que no conozco de mi propia institución, se comunicaron entre ellos, según me dijeron y están viendo cómo pueden ayudarme, y eso me emociona mucho, les voy a quedar eternamente agradecido”.

Además quiso destacar que “fui hasta la Intendencia y me atendió el mayor (retirado) Sergio Acuña, que enseguida, en diez minutos, me encontró una solución, porque si bien no recupero lo que perdí, estoy profundamente agradecido porque se movieron rápidamente para ayudarme”.

En ese aspecto, Flores se mostró “muy agradecido” con quienes quieren ayudarlo a superar este difícil momento. Quienes deseen ayudar pueden contactarlo al 098 249 270.