ACJ planifica su Colonia de Verano y en breve habilitará techamiento de piscina

ACJ planifica su Colonia de Verano y en  breve habilitará techamiento de piscina
Carlos Calisto Director de la Asociación Cristiana de Jóvenes con relación al programa previsto para el verano señalo que  se ha generado mucha expectativa ya que se está llevando a cabo la obra de techado y cerramiento parcial de la piscina  que se concretó mediante un convenio con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, usufructuando de las partidas dispuestas por dicho organismo estatal.
“Estamos preocupados porque las fechas se cumplan y que alrededor del 15 de diciembre podamos tener la piscina lista, una parte techada lo que permitiría que la ACJ quede con dos piscinas; una bajo techo y cerrada, con la expectativa de en una segunda etapa proceder a climatizarla para tener una piscina que funcione todo el año.” – detalló Calisto.
COLONIA DE VERANO
La actividad en piscinas se centra en la denominada Colonia de Verano que incluye la piscina como uno de los componentes de trabajo pero además tiene otros espacios que se llaman “estaciones”, que son las de talleres creativos, recreación, deportes, propuestas de salidas, paseos y campamentos de forma  que los chicos de entre los cinco y los catorce años vienen de lunes a viernes de 14.00 a 19.00 horas y tienen incluida una merienda saludable que se viene promoviendo desde hace cuatro años.
Además está vigente una propuesta para niños de 3 y 4 años que se llama la “Chiquicolonia” que funcionará también de lunes a viernes de 15.00 a 18.00 horas o de 14.00 a 17.00; el horario se evaluará en base al interés de los padres.
“Sabemos que muchos padres en el verano siguen trabajando y necesitan que sus hijos  se ocupen en alguna actividad al culminar el período lectivo.
Una vez que se comience la temporada de colonia  – luego de saber  cuándo culminará la obra de la piscina – se comenzará con las actividades estivales; se prevé el inicio aproximadamente para el 22 ó 23 de diciembre.
La ACJ seguirá funcionando en el turno matutino, encargándose y ocupándose de los programas sociales.
La institución ha gestionado programas para 60 niños en situación de calle que va a seguir funcionando en el turno matutino en el verano.
LOS PROGRAMAS DE
FORTALECIMIENTO
FAMILIAR DE LA ACJ
Los programas que la ACJ gestiona – que en realidad lo hace desde hace 16 años – responde a niños en situación de calle que empezó el primer año mediante un convenio con UNICEF y al año siguiente la  ACJ firmó convenio con INAU, programa que se denomina “Un espacio para crecer” y el Caif “Río Uruguay” que funciona en el centro del barrio Saladero que nació también mediante convenio con INAU.
De esa misma forma se lleva adelante el centro Caif del Horacio Quiroga y el club de niños del barrio La Tablada que se ha transformado en un centro de interés y referente barrial.
La ACJ es la asociación civil responsable del funcionamiento; cada uno tiene equipos de trabajo y se maneja en función de los lineamientos que los convenios.
APOYO A LOS
CENTROS CAIF
“Como asociación civil cumple un rol de atender en el caso de la primera infancia a un sector de altísimo nivel de vulnerabilidad pues está demostrado científicamente que los niños en sus tres primeros años de vida adquiere prácticamente todas sus nociones y capacidades; luego se desarrolla una suerte de asociación de las piezas que no fueron dadas en esos tres primeros años.
Es vital para la sociedad atender ese rango etáreo de la población entre 0 y 3 años.
En Salto existe más de una veintena de centros Caif y la ACJ atiende a dos de ellos, haciendo frente a una gran responsabilidad, “ya que se atiende a la base constitutiva del ser humano y por otro lado en cualquiera de los ámbitos en que se desarrollan los programas, como en el Caif Horacio Quiroga se trabaja con un contexto de población de cerca de 2.000 personas que viven en situaciones extremas con grandes dificultades y precariedades.
Los niños no escapan a esa problemática ni tampoco las familias.
La función del Caif es fortalecer a éstos y su núcleo familiar.
“Es un tema que hay que apuntar porque si solamente hacemos énfasis en el niño le estaríamos cargando una mochila muy pesada cuando en realidad el niño de por sí no es responsable desde ningún punto de vista” – explicó Calisto.
No es la misma la situación socioeconómica del entorno del Caif Río Uruguay que presenta mejores condiciones, no obstante se atiende a un sector muy frágil.
En el caso de La Tablada se atiende a un sector en edad escolar que aparte de presentar dificultades es víctima de una estigmatización social importante – más allá que la realidad demuestre lo contrario.
Calisto sostuvo que el club ha hecho una muy importante labor de difusión y promoción con los escolares y también de la familia, “teniendo en cuenta que el entorno hay que fortalecerlo y cuidarlo”.
El jerarca de la ACJ entiende que “los programas sociales son como una suerte de pata que la institución no tenía y que nos permite profundizar y ampliar las características cristianas, el mensaje y compromiso cristianos que tiene una institución como la nuestra”.
Desde ese lugar la transmisión de valores y la puesta en práctica de un mundo donde la justicia, la equidad y solidaridad tengan real asidero, también el Estado juega un rol fundamental”.
Dichos programas se aplican porque las asociaciones civiles reciben prácticamente todo para llevar adelante los programas.
Se entiende que por tener una institución organizada, se cuenta con elementos comparativamente superiores a los que pueden tener algunas asociaciones civiles que  – si bien tienen la mejor buena voluntad – carecen de una infraestructura mínima como para gestionar ese tipo de emprendimientos “pero lo hacen con muy buena voluntad y muchísimo amor
Estamos avanzando… realmente falta mucho; a veces nos asombramos que en el siglo XXI y en una sociedad como la nuestra tengamos las situaciones de carencia  que viven algunas familias exhiben.
Muchas viven bajo un techo de nylon, rodeadas de paredes de cartón y madera, en una pieza de dos por dos.
No tienen baño y hacen sus necesidades en un tacho y las vuelcan en la cañada más cercana”.
Cristianamente todos tenemos la obligación de tratar de que esas cosas no pasen porque atender esos sectores de la población implica asistir a una sociedad que a futuro tiene necesariamente que mejorar.

Carlos Calisto Director de la Asociación Cristiana de Jóvenes con relación al programa previsto para el verano señalo que  se ha generado mucha expectativa ya que se está llevando a cabo la obra de techado y cerramiento parcial de la piscina  que se concretó mediante un convenio con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, usufructuando de las partidas dispuestas por dicho organismo estatal.

“Estamos preocupados porque las fechas se cumplan y que alrededor del 15 de diciembre podamos tener la piscina lista, una parte techada lo que permitiría que la ACJ quede con dos piscinas; una bajo techo y cerrada, con la expectativa de en una segunda etapa proceder a climatizarla para tener una piscina que funcione todo el año.” – detalló Calisto.

COLONIA DE VERANO

La actividad en piscinas se centra en la denominada Colonia de Verano que incluye la piscina como uno de los componentes de trabajo pero además tiene otros espacios que se llaman “estaciones”, que son las de talleres creativos, recreación, deportes, propuestas de salidas, paseos y campamentos de forma  que los chicos de entre los cinco y los catorce años vienen de lunes a viernes de 14.00 a 19.00 horas y tienen incluida una merienda saludable que se viene promoviendo desde hace cuatro años.

Además está vigente una propuesta para niños de 3 y 4 años que se llama la “Chiquicolonia” que funcionará también de lunes a viernes de 15.00 a 18.00 horas o de 14.00 a 17.00; el horario se evaluará en base al interés de los padres.

“Sabemos que muchos padres en el verano siguen trabajando y necesitan que sus hijos  se ocupen en alguna actividad al culminar el período lectivo.

Una vez que se comience la temporada de colonia  – luego de saber  cuándo culminará la obra de la piscina – se comenzará con las actividades estivales; se prevé el inicio aproximadamente para el 22 ó 23 de diciembre.

La ACJ seguirá funcionando en el turno matutino, encargándose y ocupándose de los programas sociales.

La institución ha gestionado programas para 60 niños en situación de calle que va a seguir funcionando en el turno matutino en el verano.

LOS PROGRAMAS DE FORTALECIMIENTO FAMILIAR DE LA ACJ

Los programas que la ACJ gestiona – que en realidad lo hace desde hace 16 años – responde a niños en situación de calle que empezó el primer año mediante un convenio con UNICEF y al año siguiente la  ACJ firmó convenio con INAU, programa que se denomina “Un espacio para crecer” y el Caif “Río Uruguay” que funciona en el centro del barrio Saladero que nació también mediante convenio con INAU.

De esa misma forma se lleva adelante el centro Caif del Horacio Quiroga y el club de niños del barrio La Tablada que se ha transformado en un centro de interés y referente barrial.

La ACJ es la asociación civil responsable del funcionamiento; cada uno tiene equipos de trabajo y se maneja en función de los lineamientos que los convenios.

APOYO A LOS CENTROS CAIF

“Como asociación civil cumple un rol de atender en el caso de la primera infancia a un sector de altísimo nivel de vulnerabilidad pues está demostrado científicamente que los niños en sus tres primeros años de vida adquiere prácticamente todas sus nociones y capacidades; luego se desarrolla una suerte de asociación de las piezas que no fueron dadas en esos tres primeros años.

Es vital para la sociedad atender ese rango etáreo de la población entre 0 y 3 años.

En Salto existe más de una veintena de centros Caif y la ACJ atiende a dos de ellos, haciendo frente a una gran responsabilidad, “ya que se atiende a la base constitutiva del ser humano y por otro lado en cualquiera de los ámbitos en que se desarrollan los programas, como en el Caif Horacio Quiroga se trabaja con un contexto de población de cerca de 2.000 personas que viven en situaciones extremas con grandes dificultades y precariedades.

Los niños no escapan a esa problemática ni tampoco las familias.

La función del Caif es fortalecer a éstos y su núcleo familiar.

“Es un tema que hay que apuntar porque si solamente hacemos énfasis en el niño le estaríamos cargando una mochila muy pesada cuando en realidad el niño de por sí no es responsable desde ningún punto de vista” – explicó Calisto.

No es la misma la situación socioeconómica del entorno del Caif Río Uruguay que presenta mejores condiciones, no obstante se atiende a un sector muy frágil.

En el caso de La Tablada se atiende a un sector en edad escolar que aparte de presentar dificultades es víctima de una estigmatización social importante – más allá que la realidad demuestre lo contrario.

Calisto sostuvo que el club ha hecho una muy importante labor de difusión y promoción con los escolares y también de la familia, “teniendo en cuenta que el entorno hay que fortalecerlo y cuidarlo”.

El jerarca de la ACJ entiende que “los programas sociales son como una suerte de pata que la institución no tenía y que nos permite profundizar y ampliar las características cristianas, el mensaje y compromiso cristianos que tiene una institución como la nuestra”.

Desde ese lugar la transmisión de valores y la puesta en práctica de un mundo donde la justicia, la equidad y solidaridad tengan real asidero, también el Estado juega un rol fundamental”.

Dichos programas se aplican porque las asociaciones civiles reciben prácticamente todo para llevar adelante los programas.

Se entiende que por tener una institución organizada, se cuenta con elementos comparativamente superiores a los que pueden tener algunas asociaciones civiles que  – si bien tienen la mejor buena voluntad – carecen de una infraestructura mínima como para gestionar ese tipo de emprendimientos “pero lo hacen con muy buena voluntad y muchísimo amor

Estamos avanzando… realmente falta mucho; a veces nos asombramos que en el siglo XXI y en una sociedad como la nuestra tengamos las situaciones de carencia  que viven algunas familias exhiben.

Muchas viven bajo un techo de nylon, rodeadas de paredes de cartón y madera, en una pieza de dos por dos.

No tienen baño y hacen sus necesidades en un tacho y las vuelcan en la cañada más cercana”.

Cristianamente todos tenemos la obligación de tratar de que esas cosas no pasen porque atender esos sectores de la población implica asistir a una sociedad que a futuro tiene necesariamente que mejorar.