Adriana Martínez de de Brum: “El grupo humano es el gran patrimonio de este medio de comunicación”

Adriana Martínez de de Brum: “El grupo humano es el gran patrimonio de este medio de comunicación”
El clásico tango de Gardel dice que “veinte años no es nada”… pero siempre hay excepciones, máximo si se trata de un camino recorrido en trabajo, apuesta continua y todas las energías puestas en un emprendimiento que exige la mayor honestidad y responsabilidad como lo requiere un medio escrito de comunicación.
Veinte años cargados de vivencias, momentos únicos, hechos trascendentes, instancias dolorosas y célebres han pasado desde que un hombre llamado Walter Martínez, tuvo la visión de creer en una empresa que hoy ha logrado sus objetivos y anhela aprender de la experiencia.
Vulneramos por unos instantes el perfil bajo que la caracteriza a nuestra Directora, Adriana Martínez, descubriendo a una mujer que ha logrado mantenerse en su lugar, en base al trabajo y a la sed de aprender cada vez más.
“El grupo humano  es el gran valor de un medio” – sostiene, enfatizando que debe haber un buen relacionamiento entre la dirección y el equipo de trabajo.
Intenta recordar aquella primera editorial que la lleva al principio donde contaba con su formación como Maestra (profesión que ejercía en aquel momento), el empuje, el entusiasmo y las ganas de ponerse con responsabilidad una compleja  función al hombro.
“Cuando comenzamos hace veinte años, el diario había estado cerrado por seis meses.
Se hizo luego un estudio de mercado bastante importante y cuando reabrió, se transformó en un diario moderno, diferente al que en ese momento se hacía – reveló.
Su padre le propuso estar al frente de la administración… “La idea me atrajo, pues si bien no tenía noción de lo que era un diario por dentro, siempre fui muy lectora”.
A los tres meses de esta nueva etapa, renunciaron el mismo día el secretario de redacción y el director ejecutivo, que eran las caras visibles del nuevo emprendimiento.
Entonces pasó a ocupar la secretaría de redacción Alberto Rodríguez (que ya tenía varios años de experiencia en la función en la etapa anterior) y Adriana pasó a ser la parte jerárquica de la administración, quedando en la dirección Walter Martínez.
Hasta hoy, está convencida de que todos los días los seres humanos estamos aprendiendo algo nuevo.
Diez personas son las que comenzaron este camino desde el principio y aún permanecen  Adriana Martínez, Julio De Brum, Gloria Márquez, Alberto Rodríguez, Julio Fernández, Wilson “Toto” Álvez, Ana Cardozo, Sergio Santurio, Eleazar “Chito” Silva y Miguel Quintana (corresponsal de Bella Unión).
Ese mismo año se incorporaron Gladys Vlaeminck , Elizabeth Arzaguet, y Walter Benítez, compañeros que hoy siguen trabajando.
“SI BIEN EL DIARIO HOY ESTÁ AFIANZADO, NUNCA TERMINA DE PROYECTARSE Y SE
VISLUMBRAN NUEVAS METAS”
Usted habla de un desafío y aprendizaje constantes ¿Cómo fue ganándose el lugar demostrando sus habilidades para mantener viva la empresa?
-  “Considero que ese fue el gran desafío, porque si bien fue un lugar que me designaron, los espacios después hay que saberlos mantener.
No fueron pocos los obstáculos para que siguiera en pie en el lugar que estoy.
Inclusive hasta hoy sigo sintiendo que se me pone a prueba.
Todos los días tenemos que rendir un examen de aptitud.
Cada uno de los que hacemos el diario EL PUEBLO lo hemos puesto en el lugar que desde hace dos décadas queríamos
Pero ello no se dio de inmediato… fue un proceso muy largo que aún continúa”.
- ¿Qué valoración hace en cuanto a la respuesta del lector?
– “Siempre digo que no es solamente una persona sola que hace el diario, sino todos.
Hemos tenido  grandes colaboradores como Néstor Flores,  que han dedicado su vida a este trabajo.
Es fundamental la aprobación de los lectores y de los empresarios.
Este es un medio que se financia con la publicidad, en un alto porcentaje mediante las empresas de Salto, y las empresas privadas.
La publicidad oficial a nivel nacional significa una lucha que la hemos tenido desde el comienzo.
Llega en un porcentaje muy pequeño al interior del país”.
“DURANTE MUCHO TIEMPO
EL EMPRESARIO SALTEÑO
FUE EL QUE MANTUVO LA
CONFIANZA EN ESTE MEDIO”
-¿Cómo se imagina el diario dos décadas más adelante?
– “Creo que esta labor particularmente implica una de las profesiones que cuánto más pasa el tiempo, más importante se vuelve la persona en cuanto a su trabajo… es indudable que se va ganando experiencia.
Un día viene una persona con un problema tremendo, que no lo podemos soslayar, por más que nos dicen que los conflictos no debemos incorporarlos.
Esa persona cuenta que se le incendió una casa o que perdió un hijo… al rato llega otra que nos está invitando a un evento donde todo es alegría, lo que nos hace vivir constantemente emociones y situaciones notablemente opuestas.
Deben existir pocas profesiones que nos dan esa oportunidad de conocer esos contrastes que nos dan una experiencia como pocas.
Dentro de veinte años creo que me puedo llegar a ver en la redacción, cuarenta años en esto… (sonríe) y tampoco voy a tener tanta edad, pero solo Dios sabrá porque soy conciente que nada es para siempre y puede haber otras  personas que dirijan los destinos del diario.
Es un trabajo que implica una entrega absoluta… son los 365 días del año las 24 horas en estado de alerta.
Si uno proyecta este modus vivendi hacia los hijos, no creo que ellos deseen seguir esa ruta.
Se trata de vivir para esto.
Un medio tiene una responsabilidad muy grande y hay cosas que no se pueden descuidar ni delegar en un cien por ciento”.
- ¿Este camino le ha templado la personalidad?
– “Puede ser… uno toma conocimiento de muchas realidades… la parte buena y la no tan buena de la gente.
Se van viendo tanto las bondades del ser humano como también sus miserias.
Ello también resulta doloroso.
Se advierte que hay valores que no se practican, que se dejaron en el tiempo.
El mundo en general toma de la vida la conveniencia propia, sin importar si lastima o no a otros”.
. ¿Piensa que es posible que ciertas realidades se puedan revertir?
– “Tenemos que pensar que sí, si no seríamos muy pesimistas.
Creo que vale que el medio tenga una determinada posición inamovible.
Como por ejemplo el no permitir que se utilicen vocablos vulgares y soeces.
En ocasiones cuando reproducimos mensajes que nos llegan, se nos reprocha porque no subimos todos.
Como medio debemos insistir en el cuidado del lenguaje
Existe un problema de valores… la gente no se compromete”.
Adriana cita aquella parábola bíblica en donde un padre encomienda a sus dos hijos una tarea y uno dice que no puede y el otro dice que sí, lo hará.
Empero si cumple aquel que se mostraba rebelde y reticente.
La sociedad ha entrado en ese “sí fácil”…. se ve esta actitud frente a los siniestros de tránsito.
Las palabras claves para Adriana Martínez – que no deben faltar en un medio – que aspire al prestigio y a la permanencia – es el “equipo humano”, que sintetiza el gran patrimonio de un diario.

A 20 años EL PUEBLO sigue contando con la confianza de la gente

El clásico tango de Gardel dice que “veinte años no es nada”… pero siempre hay excepciones, máximo si se trata de un camino recorrido en trabajo, apuesta continua y todas las energías puestas en un emprendimiento que exige la mayor honestidad y responsabilidad como lo requiere un medio escrito de comunicación.

Veinte años cargados de vivencias, momentos únicos, hechos trascendentes, instancias dolorosas y célebres han pasado desde que un hombre llamado Walter Martínez, tuvo la visión de creer en una empresa que hoy ha logrado sus objetivos y anhela aprender de la experiencia.

Vulneramos por unos instantes el perfil bajo que la caracteriza a nuestra Directora, Adriana Martínez, descubriendo a una mujer que ha logrado mantenerse en su lugar, en base al trabajo y a la sed de aprender cada vez más.

“El grupo humano  es el gran valor de un medio” – sostiene, enfatizando que debe haber un buen relacionamiento entre la dirección y el equipo de trabajo.

Intenta recordar aquella primera editorial que la lleva al principio donde contaba con su formación como Maestra (profesión que ejercía en aquel momento), el empuje, el entusiasmo y las ganas de ponerse con responsabilidad una compleja  función al hombro.

“Cuando comenzamos hace veinte años, el diario había estado cerrado por seis meses.

Se hizo luego un estudio de mercado bastante importante y cuando reabrió, se transformó en un diario moderno, diferente al que en ese momento se hacía – reveló.

Su padre le propuso estar al frente de la administración… “La idea me atrajo, pues si bien no tenía noción de lo que era un diario por dentro, siempre fui muy lectora”.

A los tres meses de esta nueva etapa, renunciaron el mismo día el secretario de redacción y el director ejecutivo, que eran las caras visibles del nuevo emprendimiento.

Entonces pasó a ocupar la secretaría de redacción Alberto Rodríguez (que ya tenía varios años de experiencia en la función en la etapa anterior) y Adriana pasó a ser la parte jerárquica de la administración, quedando en la dirección Walter Martínez.

Hasta hoy, está convencida de que todos los días los seres humanos estamos aprendiendo algo nuevo.

Diez personas son las que comenzaron este camino desde el principio y aún permanecen  Adriana Martínez, Julio De Brum, Gloria Márquez, Alberto Rodríguez, Julio Fernández, Wilson “Toto” Álvez, Ana Cardozo, Sergio Santurio, Eleazar “Chito” Silva y Miguel Quintana (corresponsal de Bella Unión).

Ese mismo año se incorporaron Gladys Vlaeminck , Elizabeth Arzaguet, y Walter Benítez, compañeros que hoy siguen trabajando.

“SI BIEN EL DIARIO HOY ESTÁ AFIANZADO, NUNCA TERMINA DE PROYECTARSE Y SE

VISLUMBRAN NUEVAS METAS”

Usted habla de un desafío y aprendizaje constantes ¿Cómo fue ganándose el lugar demostrando sus habilidades para mantener viva la empresa?

–  “Considero que ese fue el gran desafío, porque si bien fue un lugar que me designaron, los espacios después hay que saberlos mantener.

No fueron pocos los obstáculos para que siguiera en pie en el lugar que estoy.

Inclusive hasta hoy sigo sintiendo que se me pone a prueba.

Todos los días tenemos que rendir un examen de aptitud.

Cada uno de los que hacemos el diario EL PUEBLO lo hemos puesto en el lugar que desde hace dos décadas queríamos

Pero ello no se dio de inmediato… fue un proceso muy largo que aún continúa”.

– ¿Qué valoración hace en cuanto a la respuesta del lector?

– “Siempre digo que no es solamente una persona sola que hace el diario, sino todos.

Hemos tenido  grandes colaboradores como Néstor Flores,  que han dedicado su vida a este trabajo.

Es fundamental la aprobación de los lectores y de los empresarios.

Este es un medio que se financia con la publicidad, en un alto porcentaje mediante las empresas de Salto, y las empresas privadas.

La publicidad oficial a nivel nacional significa una lucha que la hemos tenido desde el comienzo.

Llega en un porcentaje muy pequeño al interior del país”.

“DURANTE MUCHO TIEMPO

EL EMPRESARIO SALTEÑO

FUE EL QUE MANTUVO LA

CONFIANZA EN ESTE MEDIO”

-¿Cómo se imagina el diario dos décadas más adelante?

– “Creo que esta labor particularmente implica una de las profesiones que cuánto más pasa el tiempo, más importante se vuelve la persona en cuanto a su trabajo… es indudable que se va ganando experiencia.

Un día viene una persona con un problema tremendo, que no lo podemos soslayar, por más que nos dicen que los conflictos no debemos incorporarlos.

Esa persona cuenta que se le incendió una casa o que perdió un hijo… al rato llega otra que nos está invitando a un evento donde todo es alegría, lo que nos hace vivir constantemente emociones y situaciones notablemente opuestas.

Deben existir pocas profesiones que nos dan esa oportunidad de conocer esos contrastes que nos dan una experiencia como pocas.

Dentro de veinte años creo que me puedo llegar a ver en la redacción, cuarenta años en esto… (sonríe) y tampoco voy a tener tanta edad, pero solo Dios sabrá porque soy conciente que nada es para siempre y puede haber otras  personas que dirijan los destinos del diario.

Es un trabajo que implica una entrega absoluta… son los 365 días del año las 24 horas en estado de alerta.

Si uno proyecta este modus vivendi hacia los hijos, no creo que ellos deseen seguir esa ruta.

Se trata de vivir para esto.

Un medio tiene una responsabilidad muy grande y hay cosas que no se pueden descuidar ni delegar en un cien por ciento”.

– ¿Este camino le ha templado la personalidad?

– “Puede ser… uno toma conocimiento de muchas realidades… la parte buena y la no tan buena de la gente.

Se van viendo tanto las bondades del ser humano como también sus miserias.

Ello también resulta doloroso.

Se advierte que hay valores que no se practican, que se dejaron en el tiempo.

El mundo en general toma de la vida la conveniencia propia, sin importar si lastima o no a otros”.

. ¿Piensa que es posible que ciertas realidades se puedan revertir?

– “Tenemos que pensar que sí, si no seríamos muy pesimistas.

Creo que vale que el medio tenga una determinada posición inamovible.

Como por ejemplo el no permitir que se utilicen vocablos vulgares y soeces.

En ocasiones cuando reproducimos mensajes que nos llegan, se nos reprocha porque no subimos todos.

Como medio debemos insistir en el cuidado del lenguaje

Existe un problema de valores… la gente no se compromete”.

Adriana cita aquella parábola bíblica en donde un padre encomienda a sus dos hijos una tarea y uno dice que no puede y el otro dice que sí, lo hará.

Empero si cumple aquel que se mostraba rebelde y reticente.

La sociedad ha entrado en ese “sí fácil”…. se ve esta actitud frente a los siniestros de tránsito.

Las palabras claves para Adriana Martínez – que no deben faltar en un medio – que aspire al prestigio y a la permanencia – es el “equipo humano”, que sintetiza el gran patrimonio de un diario.