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Al Dorso “Las diez últimas de la última” Con la Profesora Gabriela Josefa Rochon Echeverz.

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“Criarme en el entorno de la docencia fue para mí una experiencia única”
Como ella misma lo afirma… su vida ha transcurrido hasta ahora en medio de la docencia y el conocimiento, puesto que su madre es directora en el Colegio Inmaculada. Gabriela Josefa Rochón Echeverz (39) es docente de Idioma Español y ha estado activamente vinculada a los programas de promoción de lectura.
Concurrió desde los 3 años hasta 4to año de Secundaria al Colegio y Liceo Inmaculada Concepción.
Posteriormente cursó 5to y 6to en el Liceo N°5 Arq. Armando I. Barbieri. “Una vez Bachiller inicié la carrera de docente de Idioma Español en el I.F.D. de Salto. Ello implicó tener que viajar durante los cuatro años que duró la carrera, a la ciudad de Montevideo, ya que debía dar los exámenes de las materias específicas en el I.P.A. Sólo cursaba en Salto las materias del tronco común.
”Del Colegio recuerdo desde el primer día, a cada compañero, a las maestras, a las directoras, Tota y Mita, las kermeses y los festivales que se hacíamos tanto en el teatro como en el Colegio. Un primer recuerdo de jardín fue que nos aburríamos de tener que hacer tanto dibujito y le dijimos a nuestra maestra que si no nos enseñaba a leer y a escribir no íbamos a ir más.
Ella habló con la directora quien le dijo que si lo pedíamos que nos enseñara y a fin de año evaluaban la situación. Llegado el momento, nos tuvieron que pasar de clase, aunque varios teníamos 3 años, estábamos adelantados para estar otro año en jardín. En Preparatorio volvían a evaluar si rendíamos o no. Para sorpresa de muchos, nunca repetimos y fuimos avanzando año a año sin problemas. Varios terminamos cumpliendo nuestros 15 en los últimos 4 meses de 4to año.
En el Liceo N°5 recuerdo la llegada de los exámenes obligatorios, exceptuando los números e idiomas, todas las demás materias tenían examen así fueras con 12. A fin de año el enorme salón, que hoy ocupan la Sala de Profesores, la Biblioteca y Salón de Audiovisuales se llenaba de estudiantes. Entre examen y examen no teníamos muchos días, de manera que si no estudiabas durante el año había pocas posibilidades de aprobar, porque solo daba el tiempo para un repaso. Fue el caso del examen de Historia de 6to. Con mi amiga estudiamos leyendo y comentando los títulos de los temas, ¡iba desde el primer charrúa hasta el último presidente! ¡Y lo salvamos!
Ya en I.F.D., luego de estar acostumbrada a rendir exámenes, se sumó la novedad que ahora parte de los exámenes debía darlos en Montevideo y libres, es decir, debía estudiar todo un programa, toda la bibliografía e ir sin notas a desarrollar dos de los tres temas que nos proponían. Recuerdos…infinidad… pero lo que me quedó marcado fue la fecha y la odisea que pasamos para recibimos con un colega amigo, un 29 de febrero del 2000. A él le quedaban 4 materias libres y a mí 5. Empezamos preparando dos, una la estudiábamos en la mañana, otra de tarde, en “horario de oficina” diría él. Como queríamos recibirnos terminamos preparando y dando todas. Fue en febrero de 2000, en dos semanas dimos todos esos exámenes libres. Yo pedí mesa especial y di dos correlativos el mismo día a la misma hora, ese 29 entré a las 8 de la mañana y salí a las 14 de la prueba escrita. Hasta el día de hoy cada 28, 29 o 1 de marzo nos reunimos para festejar” – relató.