Apuesta a “estar con uno mismo” bajo la mirada de la Escuela del Silencio, con el Fraile español Julián de Cos

Apuesta a “estar con uno mismo” bajo la mirada de la Escuela del Silencio, con el Fraile español Julián de Cos

La Escuela del Silencio existe en Uruguay desde hace varios años y fue traída desde España, que es donde se fundó por el Padre José Fernández Moratiel, integrante de la Orden de los Predicadores de los Domínicos. Nació en Maldonado, luego que una uruguaya trajera desde España “lo necesario” entregado por el propio Padre Moratiel para que la misma se fundara en nuestro país y luego se trasladó a Montevideo donde se integraron más personas para colaborar en el desarrollo de la misma.

En ese sentido, últimamente hemos podido traer a Fray Julián de Cos, sacerdote de la Universidad de San Sebastián de Salamanca, España. Quien ha hecho una investigación catalogada por los seguidores de la Escuela del Silencio, como “muy importante”, sobre la espiritualidad de su fundador.

Y además ha hecho una recopilación muy importante de toda la obra y de los documentos y de los libros que tenía el padre Moratiel. En ese aspecto, Julián de Cos, brindó ayer por la tarde una charla con los interesados que se acercaron hasta la Casa Diocesana, de todo esto, y de los últimos libros que se han escrito.

También en la Universidad Católica habrá esta mañana una conferencia abierta brindada por Julián de Cos, sobre cómo llegar a Dios a través del estudio. De Cos es doctorado en Teología por la Pontificia Universidad de San Esteban en Salamanca, y además su investigación se ha centrado en la historia de la espiritualidad, la experiencia mística, la relación con Dios por intermedio de la naturaleza y la espiritualidad dominicana.

Además el fraile Julián de Cos trabaja en Salamanca, es director de la Biblioteca de la Universidad de San Esteban, y a su vez es director de la revista Vida Sobrenatural.

LA ESPIRITUALIDAD

Para Fray Julián de Cos la espiritualidad “es la apertura que tiene el ser humano a la trascendencia, a lo que los cristianos llamamos a Dios, al que predicó Jesucristo. Obviamente que en otras religiones y otras espiritualidades esa trascendencia tendrá otros nombres. Pero para nosotros es Dios”.

Con respecto a la expectativa que tiene sobre el impacto que puedan tener sus palabras en la feligresía salteña durante las actividades que desarrollará en nuestro medio, Fray Julián de Cos indicó que “ciertamente cuando nosotros nos comunicamos con él, le abrimos nuestro corazón, Dios se une con nosotros en amor y nos transmite toda su paz, toda su tranquilidad y sobre todo, toda su felicidad y eso nos cambia totalmente la vida”.

El Fray español sostuvo que ha sido “testigo de que hay personas a las que les ha cambiado la vida, cuando haciendo la oración del silencio, o haciendo otro tipo de oraciones cristianas, han descubierto a Dios en su corazón, y de repente han hecho un click ahí que les ha cambiado la vida, y que han pasado a ser personas mucho más felices, y que les hacía mucho más felices a la gente que vivía con ellos”.

LOS PÁRROCOS TIENEN CADA VEZ MÁS TRABAJO

Por otro lado, se refirió a la importante cantidad de fieles que ha ido perdiendo con el paso del tiempo la Iglesia Católica. En ese aspecto, Julián de Cos dijo que “mucha feligresía se ha ido perdiendo y que deben dedicarse a los Sacramentos que es algo muy importante, y también a la Catequésis de los niños que es muy importante y desgraciadamente a veces no tienen tiempo de dedicar una mayor relación a sus fieles”.

Dijo que ante “esa carencia los feligreses empiezan a encontrar otros maestros, de otras religiones, de otras filosofías y de otras psicologías que dan respuesta a su búsqueda espiritual. Y la gente acaba dejando la Iglesia, porque hay algunos maestros que hacen cosas buenas y hay que reconocerlo. Pero al final la gente acaba dejándolos, porque ellos no hablan de Dios, y no se hace presente en la vida de estas personas que se van con estos otros maestros, lo que quiere decir que les falta lo principal. Porque tienen mucha técnica, mucho conocimiento, pero lo principal que es Dios no está, mientras lo que ofrecen la Iglesia Católica y la Escuela del Silencio es un encuentro real con Dios”.

Sostuvo que en el ajetreo diario en el que vivimos, hay “poco tiempo para estar con uno mismo, yo cuando veo a mi hermana que está casada, que tiene que atender a sus hijos y que tiene que trabajar,  pero se la ve a ella y a mucha gente que no tiene tiempo de nada. Y cuando tomamos el autobús para ir a trabajar la gente se pone los auriculares y hacen su vida, quizás sin tener tiempo de estar con uno mismo”.

Julián de Cos remató diciendo que “todo eso es una pena, porque estando con nosotros mismos se está fenomenal, y para estar con nosotros mismos hay que hacer silencios”.

a Escuela del Silencio existe en Uruguay desde hace varios años y fue traída desde España, que es donde se fundó por el Padre José Fernández Moratiel, integrante de la Orden de los Predicadores de los Domínicos. Nació en Maldonado, luego que una uruguaya trajera desde España “lo necesario” entregado por el propio Padre Moratiel para que la misma se fundara en nuestro país y luego se trasladó a Montevideo donde se integraron más personas para colaborar en el desarrollo de la misma.
En ese sentido, últimamente hemos podido traer a Fray Julián de Cos, sacerdote de la Universidad de San Sebastián de Salamanca, España. Quien ha hecho una investigación catalogada por los seguidores de la Escuela del Silencio, como “muy importante”, sobre la espiritualidad de su fundador.
Y además ha hecho una recopilación muy importante de toda la obra y de los documentos y de los libros que tenía el padre Moratiel. En ese aspecto, Julián de Cos, brindó ayer por la tarde una charla con los interesados que se acercaron hasta la Casa Diocesana, de todo esto, y de los últimos libros que se han escrito.
También en la Universidad Católica habrá esta mañana una conferencia abierta brindada por Julián de Cos, sobre cómo llegar a Dios a través del estudio. De Cos es doctorado en Teología por la Pontificia Universidad de San Esteban en Salamanca, y además su investigación se ha centrado en la historia de la espiritualidad, la experiencia mística, la relación con Dios por intermedio de la naturaleza y la espiritualidad dominicana.
Además el fraile Julián de Cos trabaja en Salamanca, es director de la Biblioteca de la Universidad de San Esteban, y a su vez es director de la revista Vida Sobrenatural.
LA
ESPIRITUALIDAD
Para Fray Julián de Cos la espiritualidad “es la apertura que tiene el ser humano a la trascendencia, a lo que los cristianos llamamos a Dios, al que predicó Jesucristo. Obviamente que en otras religiones y otras espiritualidades esa trascendencia tendrá otros nombres. Pero para nosotros es Dios”.
Con respecto a la expectativa que tiene sobre el impacto que puedan tener sus palabras en la feligresía salteña durante las actividades que desarrollará en nuestro medio, Fray Julián de Cos indicó que “ciertamente cuando nosotros nos comunicamos con él, le abrimos nuestro corazón, Dios se une con nosotros en amor y nos transmite toda su paz, toda su tranquilidad y sobre todo, toda su felicidad y eso nos cambia totalmente la vida”.
El Fray español sostuvo que ha sido “testigo de que hay personas a las que les ha cambiado la vida, cuando haciendo la oración del silencio, o haciendo otro tipo de oraciones cristianas, han descubierto a Dios en su corazón, y de repente han hecho un click ahí que les ha cambiado la vida, y que han pasado a ser personas mucho más felices, y que les hacía mucho más felices a la gente que vivía con ellos”.
LOS PÁRROCOS TIENEN
CADA VEZ MÁS TRABAJO
Por otro lado, se refirió a la importante cantidad de fieles que ha ido perdiendo con el paso del tiempo la Iglesia Católica. En ese aspecto, Julián de Cos dijo que “mucha feligresía se ha ido perdiendo y que deben dedicarse a los Sacramentos que es algo muy importante, y también a la Catequésis de los niños que es muy importante y desgraciadamente a veces no tienen tiempo de dedicar una mayor relación a sus fieles”.
Dijo que ante “esa carencia los feligreses empiezan a encontrar otros maestros, de otras religiones, de otras filosofías y de otras psicologías que dan respuesta a su búsqueda espiritual. Y la gente acaba dejando la Iglesia, porque hay algunos maestros que hacen cosas buenas y hay que reconocerlo. Pero al final la gente acaba dejándolos, porque ellos no hablan de Dios, y no se hace presente en la vida de estas personas que se van con estos otros maestros, lo que quiere decir que les falta lo principal. Porque tienen mucha técnica, mucho conocimiento, pero lo principal que es Dios no está, mientras lo que ofrecen la Iglesia Católica y la Escuela del Silencio es un encuentro real con Dios”.
Sostuvo que en el ajetreo diario en el que vivimos, hay “poco tiempo para estar con uno mismo, yo cuando veo a mi hermana que está casada, que tiene que atender a sus hijos y que tiene que trabajar,  pero se la ve a ella y a mucha gente que no tiene tiempo de nada. Y cuando tomamos el autobús para ir a trabajar la gente se pone los auriculares y hacen su vida, quizás sin tener tiempo de estar con uno mismo”.
Julián de Cos remató diciendo que “todo eso es una pena, porque estando con nosotros mismos se está fenomenal, y para estar con nosotros mismos hay que hacer silencios”.
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