«Aquarius»: un éxito de Sonia Braga para disfrutar en Turismo

Junto con la propuesta cinéfila “Mirando al Cielo” para esta semana de Turismo se proyectará a su vez “Aquarius”, un éxito rotundo de la legendaria actriz brasileña Sonia Braga. El filme estará a mercer del público también el próximo sábado, en el cine 4D del Spa Termal Daymán. Estrenado en la Competencia Oficial de la última edición de Cannes y premiado en festivales como los de Mar del Plata, Biarritz y Lima, este largometraje de ficción resulta una propuesta brillante que se ubicó entre lo mejor visto en 2016 y que arranca de notable manera la temporada 2017.
La mítica Sonia Braga construye una actuación prodigiosa para una película de fuertes connotaciones políticas, pero que nunca deja de lado el costado humano (e íntimo) de la historia.
El film narra la histora de Clara, una mujer de 65 años ya viuda y con un pasado como prestigiosa crítica musical.
Ella vive sola en un viejo edificio de los años 40 en la costanera de Recife llamado Aquarius con sus miles de discos de vinilo y sus recuerdos.
Pero una corporación inmobiliaria ha comprado el resto de los departamentos y le ofrece mucho dinero para que lo abandone para construir allí un moderno emprendimiento. Cuando ella se niega, iniciarán todo tipo de presiones y hostigamientos.
UN TOBOGÁN DE SENTIMIENTOS Y CONFLICTOS
La película es una suerte de ampliación y profundización de varios conflictos… se centra en lo íntimo con la llegada de la vejez, en lo familiar -otra obsesión brasileña- de fidelidad absoluta con su empleada doméstica y finalmente en lo social, con las diferencias de clase y los abusos y miserias de los poderosos.
Un dato no menor del film es que Clara ha luchado durante varias décadas contra el cáncer…incluso se ve que ha perdido una mama y ha decidido no ponerse una prótesis, pero cuando todo parece servido para el golpe bajo la cuestión ayuda para un impactante, sobrecogedor desenlace (la última parte se titula precisamente, “El cáncer de Clara”).
Los 140 minutos de Aquarius se justifican.
Hay muy pocos momentos superfluos o caprichosos.
La narración abarca muchos conflictos y personajes, pero nunca pierde el eje, el interés ni la cohesión.
La inteligencia del guionista/director y la ductilidad asombrosa de Sonia Braga, vulnerable y arrasadora a la vez, hacen de esta una de las mejores películas latinoamericanas de los últimos tiempos.