Bicentenario: una oportunidad para “profundizar nuestra identificación” con Artigas”, afirma Prof. Diego Fernández

Somos “herederos y deudores” de su pensamiento

Para Diego Fernández “es pertinente” celebrar el Bicentenario porque en 1811 ocurrieron hechos que evidencian la existencia de un fuerte sentimiento de orientalidad. La conmemoración debería entenderse como una oportunidad “para profundizar nuestra identificación” con el pensamiento artigusita. El docente de historia opina que “somos herederos y deudores” del pensamiento de Artigas y sostiene que debemos hacer que esas ideas “se cumplan al pie de la letra”. Fernández, que opinó que la conformación del Uruguay como país independiente es “invento inglés”, cree que la identidad del ser uruguayo está en construcción.

La pertinencia de la celebración

El Prof. Diego Fernández sostiene que “es pertinente” que el pueblo uruguayo se embarque en la celebración del Bicentenario porque “el ser nación significa tener elementos que nos identifiquen” y la conmemoración del inicio del proceso independentista puede representar “un elemento identificatorio de nuestro ser nacional”. El docente entiende que “los acontecimientos que ocurrieron en 1811” como “El Grito de Asencio y la incorporación de  Artigas al movimiento revolucionario,  son mojones de un proceso” que merece ser recordado.

Fernández manifiesta su convicción de que “la historia se construye a partir de procesos concatenados” y no a partir de hechos puntuales. Grafica su posición señalando que “no nos acostamos hoy  en la época colonial y nos levantamos en la época independentista.  Es todo un proceso. No hay un hecho que determine un cambio histórico”.

“Herederos y deudores del pensamiento artiguista”

Cree que la rememoración de la gesta que se inicia en 1811 debe ser una oportunidad para redescubrir el pensamiento artiguista que aunque surgió “hace más de 200 años atrás tiene una vigencia incalculable”.  Artigas, que actuó siempre en base a sus convicciones y principios y sin ningún otra motivación que el deseo de libertar a su tierra de poderes extraños para unirla a sus provincias hermanas, fue el conductor “de un proceso revolucionario genuino y muy peculiar dentro de la revolución hispanoamericana,  porque la idea era hacer una revolución política pero también social y en el campo económico”. Los habitantes de este país debemos “profundizar nuestra identificación” con las ideas del “Protector de los Pueblos Libres” que expresó con meridiana claridad máximas que deben orientar nuestras acciones. Fernández opina que los uruguayos “somos herederos y deudores” de “ese Artigas que no era ningún súper héroe, que era un hombre como todos nosotros pero que supo encarar la responsabilidad de un proceso histórico”. Nuestra “principal deuda” consistiría en hacer “que el pensamiento artiguista se cumpla al pie de la letra”.

La independencia oriental: “invento de los ingleses”

El director del Liceo Nº 3 sostiene que “el destino de la Provincia Oriental” según la concepción artiguista era radicalmente diferente al que finalmente se consolidó. “El destino de la Provincia Oriental era ser parte de una Confederación Rioplatense  cuya capital estuviese fuera de Buenos Aires para evitar el centralismo”. Fernández sentencia que “Artigas nunca pensó en Estado independiente sino en una organización federal”.  Definió “la independencia oriental como invento de los ingleses” que a través de la Convención Preliminar de Paz de 1828 “crearon un Estado tapón entre los dos grandes”. Tal creación, al tiempo que actuaría como freno a las pretensiones expansionistas de Brasil y Argentina, permitiría que el río Uruguay  tuviese la condición de río internacional a través del cual los ingleses podrán navegar hacia el corazón del subcontinente para continuar desarrollando su actividad comercial.

¿Uruguayos? ¿Orientales?

Fernández sostiene que la nacionalidad oriental existió antes de que se concretara la conformación del Estado al que se denominó República Oriental del Uruguay. “Primero fuimos orientales lisos y llanos. El concepto de orientalidad nace en el momento de la revolución. Un ejemplo muy claro es el éxodo. Los orientales tenían una identidad y unas características muy precisas que los llevan a tomar una determinación tan fuerte como la de marchar, obligando a Artigas a que los protegiera y los condujera”. Valora tal acción como “una decisión soberana y propia de un símbolo de identidad que nos identifica como orientales desde el comienzo”. Sin embargo, consolidada la creación de un país independiente, comienza a gestarse desde el propio Estado la construcción de la identidad uruguaya. “La conformación del ser uruguayo es un proceso que viene mucho después” de la existencia y manifestación de la orientalidad “y que todavía no está terminado”. Para Fernández aún “necesitamos encontrar algunas orientaciones como colectivo que  nos digan porque cosas se caracterizan los uruguayos”. El docente opina que el proceso de edificación de ese sentimiento no debe desconocer los cimientos  “más antiguos, más profundos y más medular que es el concepto de orientalidad”.







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