Boateng vs. Boateng

En Sudáfrica 2010, Kevin-Prince Boateng y Jerome Boateng se convirtieron en los primeros hermanos en enfrentarse en un Mundial. Quiso el destino que en Brasil 2014 volvieran a estar frente a frente. Hijos del mismo padre, uno defiende a la selección de Alemania y el otro a la de Ghana. Esta es su peculiar historia.

Jerome y Kevin-Price, jugadores de la selección alemana y la ghanesa respectivamente, comparten algo más que la misma profesión: tienen el mismo apellido, Boateng. Ambos nacieron en Berlín y son hermanos por parte de su padre, de origen ghanés. Los dos fueron de la mano en el comienzo de sus carreras: jugaron juntos en el equipo amateur del Hertha Berlín. Pero poco a poco, los Boateng empezaron a distanciarse. Ahora son algo más que adversarios dentro del campo, donde el destino los puso frente a frente en los dos últimos Mundiales: Jerome ganó 1-0 en Sudáfrica 2010 e igualaron 2-2 en Brasil 2014.
SUS DIFERENCIAS
Su relación atraviesa por un mal momento y hace varios años que casi no se hablan. Cada vez se acentúan más sus diferencias. Jerome, que juega en el Bayern Munich del fútbol alemán, es un ejemplo de persona que ha asimilado casi por completo su germanización. Aunque lleva tatuada en su brazo derecho la palabra “agyenim”, que significa “grande” en el idioma de su progenitor, y escucha música ghanesa, siempre tuvo claro que solo estaba dispuesto a jugar “en la selección alemana”. Asegura que se identifica por completo “con la mentalidad y cultura de Alemania”.
Sin embargo, Kevin-Price, que milita en el Schalke 04 de Alemania, se siente “orgulloso de ser africano” y por eso no ha dudado en incorporarse a la selección de Ghana a partir de la disputa del pasado Mundial de Sudáfrica 2010. El jugador ghanés, año y medio mayor que Jerome, también lleva varios tatuajes: en su brazo derecho se lee la frase “The world is yours” (El mundo es tuyo).
JEROME, EL RESPONSABLE
Su padre, Prince Boateng, resalta que es difícil encontrar en Kevin alguna de las características típicas que se les suponen a los alemanes. Por el contrario, a su otro hijo, Jerome, le ve como un joven germano en toda regla y lo califica de “puntual y responsable”. La relación familiar entre Prince y Kevin tampoco pasa por su mejor momento. Papá Boateng, que se enteró por la prensa de la incorporación de su hijo mayor a la selección ghanesa, reconoce que ha perdido contacto con él y que no contesta los mensajes que le envía. “El chico necesitaba ayuda, pero no ha dejado que le den una mano”, afirma resignado el progenitor. El jugador ghanés se ha hecho célebre por sus excentricidades: un día se compró tres autos, 160 pares de zapatos, 200 gorras y 20 chaquetas de cuero.
La madre de Jerome, Martina Boateng, también califica de complicado el carácter de Kevin: “Es muy gracioso y le encanta hacer reír a los demás. Su problema es que tiene la boca muy grande y no es disciplinado”. Martina reconoce que siempre temió que su hijo se dejara influir por su hermano, algo que finalmente no ocurrió.
VIDAS DIFERENTES
El ambiente en el que crecieron ambos hermanos en Berlín tampoco tiene nada que ver. El mayor se crió en Wedding, uno de los barrios más problemáticos de la capital, donde “uno solo puede ser traficante, gánster o futbolista”, según la propia visión de Kevin. Por el contrario, el pequeño vivió en una zona adinerada del oeste, Charlottenburg. El jugador de Ghana refleja su carácter dentro de la cancha. A pesar de ser un buen futbolista, le cuesta poco perder la cabeza. Hace un par de temporadas cometió una terrorífica falta en perjuicio de un rival, a quien le tuvieron que dar siete puntos de sutura. Por si fuera poco, el africano fue responsable de la lesión que apartó al alemán Michael Ballack del Mundial de Sudáfrica, y eso le costó que se creara una cuenta en la red social Facebook llamada “82.000.000 (número total de habitantes de Alemania) contra Boateng”.

Jerome y Kevin-Price, jugadores de la selección alemana y la ghanesa respectivamente, comparten algo más que la misma profesión: tienen el mismo apellido, Boateng. Ambos nacieron en Berlín y son hermanos por parte de su padre, de origen ghanés. Los dos fueron de la mano en el comienzo de sus carreras: jugaron juntos en el equipo amateur del Hertha Berlín. Pero poco a poco, los Boateng empezaron a distanciarse. Ahora son algo más que adversarios dentro del campo, donde el destino los puso frente a frente en los dos últimos Mundiales: Jerome ganó 1-0 en Sudáfrica 2010 e igualaron 2-2 en Brasil 2014.

SUS DIFERENCIAS

Su relación atraviesa por un mal momento y hace varios años que casi no se hablan. Cada vez se acentúan más sus diferencias. Jerome, que juega en el Bayern Munich del fútbol alemán, es un ejemplo de persona que ha asimilado casi por completo su germanización. Aunque lleva tatuada en su brazo derecho la palabra “agyenim”, que significa “grande” en el idioma de su progenitor, y escucha música ghanesa, siempre tuvo claro que solo estaba dispuesto a jugar “en la selección alemana”. Asegura que se identifica por completo “con la mentalidad y cultura de Alemania”.

Sin embargo, Kevin-Price, que milita en el Schalke 04 de Alemania, se siente “orgulloso de ser africano” y por eso no ha dudado en incorporarse a la selección de Ghana a partir de la disputa del pasado Mundial de Sudáfrica 2010. El jugador ghanés, año y medio mayor que Jerome, también lleva varios tatuajes: en su brazo derecho se lee la frase “The world is yours” (El mundo es tuyo).

JEROME, EL RESPONSABLE

Su padre, Prince Boateng, resalta que es difícil encontrar en Kevin alguna de las características típicas que se les suponen a los alemanes. Por el contrario, a su otro hijo, Jerome, le ve como un joven germano en toda regla y lo califica de “puntual y responsable”. La relación familiar entre Prince y Kevin tampoco pasa por su mejor momento. Papá Boateng, que se enteró por la prensa de la incorporación de su hijo mayor a la selección ghanesa, reconoce que ha perdido contacto con él y que no contesta los mensajes que le envía. “El chico necesitaba ayuda, pero no ha dejado que le den una mano”, afirma resignado el progenitor. El jugador ghanés se ha hecho célebre por sus excentricidades: un día se compró tres autos, 160 pares de zapatos, 200 gorras y 20 chaquetas de cuero.

La madre de Jerome, Martina Boateng, también califica de complicado el carácter de Kevin: “Es muy gracioso y le encanta hacer reír a los demás. Su problema es que tiene la boca muy grande y no es disciplinado”. Martina reconoce que siempre temió que su hijo se dejara influir por su hermano, algo que finalmente no ocurrió.

VIDAS DIFERENTES

El ambiente en el que crecieron ambos hermanos en Berlín tampoco tiene nada que ver. El mayor se crió en Wedding, uno de los barrios más problemáticos de la capital, donde “uno solo puede ser traficante, gánster o futbolista”, según la propia visión de Kevin. Por el contrario, el pequeño vivió en una zona adinerada del oeste, Charlottenburg. El jugador de Ghana refleja su carácter dentro de la cancha. A pesar de ser un buen futbolista, le cuesta poco perder la cabeza. Hace un par de temporadas cometió una terrorífica falta en perjuicio de un rival, a quien le tuvieron que dar siete puntos de sutura. Por si fuera poco, el africano fue responsable de la lesión que apartó al alemán Michael Ballack del Mundial de Sudáfrica, y eso le costó que se creara una cuenta en la red social Facebook llamada “82.000.000 (número total de habitantes de Alemania) contra Boateng”.







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