BRIAN EPSTEIN: EL PRINCIPE DEL REINADO BEATLE

Una nota exclusiva de JUANJO ALBERTI, desde Montevideo

A 51 AÑOS DE SU DESAPARICIÓN

En la tienda de venta de discos -entre otros- de la familia Epstein se colocaban muchas placas de los artistas de moda. Allí, ante ese requerimiento, se comenzaron a reclamar material de Los Silver Beatles, una banda oriunda de Liverpool que estaba haciendo una tournée por Alemania, tocando en cafetines de Hamburgo. Dos fans de los genios de Liverpool, dando lectura a la portada de Daily Mirror, en el momento del fallecimiento de Brian. 5 - copiaSin pérdida de tiempo, en representación de los Epstein, Brian partió rumbo al lugar para comprobar en persona cómo era el sonido en vivo de ese conjunto tan solicitado. A los pocos días, los encontró y apreciando su show, dijo al instante: «Son buenos de verdad». Así fue que se hizo representante oficial de lo que sería en un futuro una de las bandas más gloriosas de la historia de la música toda: The Beatles. Él los pulió, Les dio brillo, los hizo grabar en EMI, filmar películas con Richard Lester, triunfar en el Reino Unido, USA y más tarde en el mundo entero. Se llamó Brian Epstein, personal manager del famoso cuarteto y además de Gerry & The Pacemakers, Billy J. Kramer, The Dakotas, y Cilla Black. Considerado -al igual que George Martin- «el quinto beatle», o «el príncipe del reinado Beatle», un día como el de hoy, 27 de agosto, pero de 1967, fallecía repentinamente a los 32 años, por exceso de barbitúricos, mezclado con alcohol. Posteriormente al hecho, John Lennon comentaría: «Cuando Brian murió, supe que ahí se acababa todo. Me di cuenta de lo que habíamos tenido…»

TITIRITERO BEAT DE LA FAMA

Brian Samuel Epstein, nació en el seno de una familia judía, en Liverpool, el 19 de septiembre de 1934. Sus padres poseían una casa de venta de muebles y artículos musicales de buenas ventas en su ciudad. Mientras tanto Brian había iniciado estudios en la Royal Academy of Dramatic Art, en Londres, donde fue compañero de la actriz Susannah York, y del actor Peter O’Toole, pero al abandonarlos después del tercer curso, su padre lo puso a cargo del departamento musical de su local recientemente inaugurado North East Music Stores, de Great Charlotte. Exactamente el 3 de agosto de 1961, Epstein comenzó colaborando con crónicas para la revista «Mersey Beat». Un año antes, Paul McCartney, John Lennon y George Harrison, ya habían realizado su primer ciclo de actuaciones por suelo germano y muy cerca estaba el encuentro de los músicos con el propio Brian.
Fue así que luego de apreciarlos en directo, muy entusiasmado se reunió y les ofreció ser su manager. Inmediatamente, los muchachos aceptaron, quedando determinado que Epstein sería el «titiritero» beat, encargado de llevarlos a la fama.

DE GRABADORA EN GRABADORA

El asunto no resultó facil para Brian Epstein, fue de compañía en compañía para hacerlos grabar. A principios de 1962, Los Beatles viajaron a Londres para realizar una sesión en la Decca. La hicieron, pero todo resultó negativo, ya que los productores decidieron contratar a Brian Poole & The Tremeloes, un quinteto de excelente unión de voces. Tras ser rechazados por todas y cada una de las principales discográficas de Inglaterra, Epstein finalmente consiguió que la banda firmara por el pequeño sello Parlophone de EMI. Epstein acudió a la tienda local HMV para pasar una cinta demo de los Beatles a vinilo. A un técnico de HMV, Jim Foy, le agradó la grabación y envió a Brian con George Martin, productor en Parlophone. Martin accedió a conocer la agrupación y planificó un registro. Todos los Beatles pasaron la prueba, excepto el baterista Pete Best, al que Martin decidió sustituir en las grabaciones por un músico de estudio. John Lennon, Paul McCartney y George Harrison pidieron a Epstein que despidiera inmediatamente a Pete, y Ringo Starr tomó su lugar en la formación. A partir de ese momento, el célebre cuarteto comenzó a crecer en popularidad de una manera estrepitosa.

DESPUÉS DE BRIAN

Luego de la muerte de Epstein, las cosas cambiaron a simple vista, y los asuntos de negocios de la banda empezaron a desmoronarse.
Los cuatro músicos tuvieron que implicarse en los negocios, por los que apenas habían mostrado demasiado interés.
La desaparición del representante fue oficialmente dictaminada como accidental. También existieron algunos rumores infundados que afirmaban que Epstein se habría suicidado, pero los más allegados a él han enfatizado que no era del tipo de persona capaz de cometer un acto así. Mientras que Los Beatles fueron incluidos en el Salón de la Fama del Rock en 1988, el hombre que se tiene como uno de los mayores responsables de su éxito inicial no formó parte del Salón hasta 2014, 47 años después de su fallecimiento. Tampoco fue propuesto para la medalla de la Orden del Imperio Británico, que Los Beatles sí recibieron en 1965. El cómico Martin Lewis se erigió como el principal defensor de la memoria de Epstein, creando la web oficial, en la que se incluía una solicitud electrónica para conseguirle un lugar en el Salón de la Fama, asunto que, finalmente, se consiguió.
Se pensó en rodar una película sobre su biografía y su paso por The Beatles, que aparecería en 2014, algo que no ocurrió finalmente.
Más allá de la nostalgia.







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