«Cantar con Valeria Lynch, fue único”

Stella es la voz cantante del grupo “Éxodo” de Juan Carlos de Lisa, desde hace mucho tiempo. Comenzó de muy pequeña su profesión y hoy tiene la gran oportunidad de viajar a distintos lugares, donde la música la convoca.
Es oriunda de Salto, pero tiene su lugar de residencia en la ciudad vecina de Concordia, entre Ríos, compartiendo los momentos libres con sus dos hermosas niñas, Irina y Aylín, de las cuales recibe su mayor disfrute.
En una charla amena y distendida, así comienza a contarnos sus comienzos:Stella
“Aunque el “Soñando por Cantar”, fue el salto que logré, para que la gente me conozca más, en realidad comencé a cantar cuando solo contaba con siete años.
En la época de Festilindo me inscribí en los concursos y coincidí en la escuela de María Duré, quien me enseñó a cantar.
Estuve muchos años con ella y de allí comenzamos con los grupos, como lo fue Salto-niño, con chicos de seis o siete años. Luego se conformó Burbujas, ya más adolescentes, actuando en festivales y eventos a beneficio. En realidad lo hacíamos por amor al arte, porque amábamos lo que hacíamos.
Cuando comencé, no sabía nada de canto y todo se lo debo a María, que fue quien estuvo siempre conmigo, enseñándome e inculcándome mucho de lo que ella era.
Luego de Burbujas, nos fuimos separando. En mi caso, sentía mucho el apoyo de mi familia, de María y además otros amigos músicos, que me incitaban a que debía seguir.
Tuve una adolescencia bastante difícil y distinta, ya que los fines de semana en vez de ir yo a bailar o a un quince, siempre tenía un toque en algún lugar, no pudiendo disfrutarla mucho.
El sábado que tenía libre me quedaba a dormir en casa, porque era hermoso quedarme. Tal cual me pasa hoy.
Con el tiempo, conformamos junto a Mingo Radesca y Fabricio Chapuís, el grupo Stefam, durante dos años. Con cumbias, lentos y me gustan mucho hasta ahora, los temas internacionales.
¿Cómo surge tu carrera con Juan Carlos de Lisa en el grupo “Éxodo”?
Comencé con Juan Carlos con quince años.
Luego me fui a México donde estuve durante cinco años, siendo totalmente distinto a todo lo que hacía acá.
Tuve que aprenderme todo. Era otro repertorio, otro tipo de música. Comencé a golpear puertas y un buen día, me llaman de un lugar para integrar un grupo.
Fue una época muy linda, muy fuerte, porque en un momento llegué a tener ofertas de nueve grupos musicales, donde hice muchos amigos.
Esa vuelta al país, ¿fue con puertas abiertas?
Yo considero que nunca se me cerraron las puertas.
Aunque estuve un tiempo con la emoción de mi embarazo, me cuidaban mucho y Juan Carlos vino a invitarme a seguir con él en el grupo y no pude resistirme. Desde ahí, hemos estado siempre juntos.
¿Han surgido otras propuestas de trabajo?
Sí, el año pasado me surge un contrato de la Comparsa Imperio, de la ciudad de Concordia, donde sacamos primer premio en todo, dejándome una experiencia increíble.
Tanto en lo humano, como en lo musical. Tal es así, que estamos repitiendo la experiencia este año.
Estoy muy contenta, porque es algo muy profesional, lo que hacemos.
También canto en eventos sola, en cumpleaños y reuniones familiares, pero en lo posible trato de cantar con el grupo al que pertenezco, me cuesta despegarme y ser solista.
Cuando canto con ellos, sé que con solo darme vuelta, los veo, tengo a mi grupo detrás, apoyándome. Me acostumbré y me hace sentir muy cómoda.
Con De Lisa, somos un grupo de seis personas arriba del escenario, muy lindo y por sobre todo, muy unidos.
¿Cómo es tu presente laboral?
Viajamos mucho. Tenemos mucho trabajo.
Juan Carlos es una persona muy dedicada a lo que hace y muy eficiente en cuanto a todo lo referido al grupo. Cada vez se afianza más nuestra ocupación.
Es muy raro y aplaudimos, cuando nos toca una actuación en Salto o Concordia. De lo contrario viajamos a Corrientes, Entre Ríos, Buenos Aires, Punta del Este y a Montevideo, hemos tenido en diciembre por ejemplo cuatro viajes al mes allí.
A mí en lo personal no me gusta viajar, pero es nuestro trabajo.
Por suerte trabajamos durante todo el año y los fines de semana nunca tenemos libre y cuando comienza el verano, nos llaman de todos lados.
Lo que fueron fiestas grandes, noviembre y diciembre lo tuvimos ocupados, como por ejemplo la de Laboratorios Roemmers, en Corrientes tuvimos la oportunidad de realizar un evento para el Banco de Corrientes capital, vamos a fiestas variadas, de obras sociales, casamientos y cumpleaños.
En boliches, es muy raro que actuemos. Solamente para amigos en Concordia o Salto. Pasa que es difícil que tengamos fecha libre, por suerte.
¿Qué te ha dejado “Éxodo” en estos años?
Mucho de lo bueno y de lo demás.
Las cosas buenas, es que aprendes mucho en todo sentido.
Conocemos mucha gente, lugares, que nos va enriqueciendo. Como persona y como cantante. La continuidad de las actuaciones son para nosotros como nuestros ensayos, ya que improvisamos todo arriba del escenario. Ya lo tenemos todo moldeado, aunque aparezcan las dificultades y puedan surgir errores, pero te va haciendo cada vez mejor, en ése sentido.
En cuanto a la improvisación, es todo cabecita de Juan Carlos, de verdad que hay que sacarse el sombrero, porque es un genio.
¿Dónde te has sentido más cómoda cantando?
En Salto o en Concordia. Tal vez porque estamos en nuestra ciudad o con gente conocida, como a veces en nuestro Gran Hotel y Casino.
Aunque debo reconocer que el “Soñando por cantar”, fue el gran salto y una experiencia fabulosa y rica en todo sentido. Además, conocer famosos y cantar con Valeria Lynch, fue algo único, de hecho en marzo, le haremos de grupo soporte (cantar antes que ella).
¿Cuáles son tus planes?
Seguir en el grupo “Éxodo”. Donde somos todos muy compañeros, muy amigos y es un verdadero placer seguir compartiendo todo con ellos.
Y además, seguir disfrutando de mi familia que es hermosa, al igual que mis amigos.
Mary Olivera