CHAVELA VARGAS: LA EXCELENCIA MUSICAL

Una nota exclusiva de JUANJO ALBERTI, desde Montevideo

Una vez le preguntaron, dónde había nacido… “¡Soy mexicana!” -Pero Ud. nació en Costa Rica! “¡Los mexicanos nacemos donde nos da la rechingada gana!”… a lo que agregó más adelante… “Nada me han enseñado los años, siempre caigo en los mismos errores otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores. Todo lo he hecho a sabiendas y no me arrepiento de nada. Ni de lo bueno, ni de lo malo, ni de los momentos felices, ni de las tristezas… Al final, tengo el alma llena de paz y tranquilidad. Les dejo de herencia mi libertad…”. Esas serían las respuestas y las frases llenas de verdad de Chavela Vargas. Una artista de relieve, sentimientos, a quien muchos llamaron “La dama del poncho rojo” o “La Chamana”.

Retrato de la intérprete, nacida en Costa Rica pero  considerada una de las artistas mexicanas más respetadas

Retrato de la intérprete, nacida en Costa Rica pero
considerada una de las artistas mexicanas más respetadas

Su verdadero nombre es Isabel Vargas Lizano, quien nació el 17 de abril de 1919, en San Joaquín de Flores, Heredia, Costa Rica, dejando de existir en Cuernavaca, Morelos, México, el 5 de agosto de 2012, a la edad de 93 años, constituyéndose en una cantante costarricense, naturalizada mexicana. Fue figura principal y peculiar de la música universal, destacándose en el estilo ranchero, especialmente fuera del circuito mexicano. La distinguieron con el reconocimiento “A la excelencia Musical” de la Academia Latina de las Ciencias y Artes de la Grabación en 2007.
LA MÚSICA NO TIENE FRONTERAS
“La música no tiene fronteras, pero sí un final común: el amor y la rebeldía…”. “Ama sin medida, sin límite, sin complejo, sin permiso, sin coraje, sin consejo, sin duda, sin precio, sin cura, sin nada. P.D. No tengas miedo de amar… vertirás lágrimas con amor o sin él”. “Lo supe siempre. No hay nadie que aguante la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre. Si eres libre ese es el precio que tienes que pagar: la soledad”, serían varios de los pensamientos de Chavela hechos en voz alta. Chabela fue hija de Herminia Lizano y Francisco Vargas, fue bautizada en la basílica de Guadalupe, tres meses después de haber llegado al mundo, el 15 de julio de 1919. Realmente tuvo una infancia difícil, ya que sus progenitores se separaron y se desprendieron de ella, dejándola al cuidado de sus tíos, sufriendo poliomielitis. Se abrió camino en la canción ranchera, porque tenía condiciones manifestando un gran estilo de interpretación. Solía cantar un cancionero semejante al de José Alfredo Jiménez, pero lo hacía sola, con apenas una guitarra, dejando el corazón ahí mismo, como emulando el canturrear de un hombre en estado de ebriedad. Así la fueron catalogando como picaresca y humorística. Pero, fue una muchacha que en tiempos juveniles vivía al revés que una dama: se vestía como un caballero, ingería alcohol, fumaba abundante y hasta portaba un revólver. Con todo eso en su haber desde su juventud, a la edad de 81 años, en un reportaje del año 2000 manifestó por primera vez a los cuatro vientos de su condición de lesbiana.
DE PICASSO, NERUDA, HASTA ELIZABETH TAYLOR
La intérprete se afincó en México cuando tenía tan solo 17 años. A los 30 se hizo profesional, y a partir de ese momento empieza a conocerse en medios artísticos, por sus presentaciones en el puerto de Acapulco, actuando en el casamiento de Elizabeth Taylor con Michael Todd, donde estuvieron presentes Debbie Reynolds, Eddie Fisher y Cantinflas, entre tantas estrellas. En ese ínterin también conoce a Grace Kelly, Ava Gardner, Pablo Neruda y Picasso, generando una buena amistad con los pintores Frida Kahlo y Diego Rivera, quienes la llevaron a su hogar para que allí se hospedara. Muy cerca de Chavela estaban Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Miguel Bosé, Joaquín Sabina, Facundo Cabral, Ana Belén, Agustín Lara, María Dolores Pradera, Álvaro Carrillo, y más, siendo ellos sus amigos visitándola cada vez que podían. El primer disco de Vargas se editó en 1961; en 1964 participó de “Premier Orfeón”, serie tv mexicana y en 1967 encarnó a Angela en “La soldadera”, filme de José Bolaños.
ALMODÓVAR, LA APARTÓ DEL ALCOHOLISMO
Chavela ingería alcohol de manera sorprendente. Tal es así que se retiró de sus realizaciones a fines de los setenta, y durante muchos años nadie supo nada de ella. Pero, se encontró casualmente con el director cinematográfico Pedro Almodóvar, haciéndole superar esos problemas, retornando al medio en los noventa. Vargas nunca más bebió, hizo ejercicios siempre, y con ochenta años en su haber hasta se tiró en paracaídas. En su segundo período participó en muchas películas, efectuó actuaciones por el mundo -caso Sala Caracol de Madrid, Zócalo de México, Olympia de París, en el Carnegie Hall, a los 85 años, en 2004, y en el Luna Park de Buenos Aires, también en 2004, donde el valor de la entrada era un libro que sería donado para la biblioteca pública argentina.
En abril de 2012, con 93 años, lanzó su libro-disco “Luna Grande”, donde revivió, a modo de homenaje, grandes poemas del escritor español Federico García Lorca y repasó algunos de sus hits.
En julio, 2012, presentó su último cd en un concierto en la Residencia de Estudiantes de Madrid.
Fue la última vez que apareció en público. Más allá de la nostalgia.

juanjoalberti@hotmail.com







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