Cine 4 D de Daymán proyectará la película uruguaya “25 Watts” a dieciocho años de su estreno

Cine4Daymán proyectará nuevamente 25 WATTS a 18 años de su estreno. Un hito cinematográfico en nuestro país.
Cabe destacar a su vez que el próximo viernes arrancará el nuevo Encuentro de Arte y Juventud 2019 que será en Paysandú y ahí se presentará el cortometraje «Nos están Matando» producido por El Centro Juvenil Don Atilio de Salto.
25 WATTS: LA HISTORIA
Javi, Seba y Leche son tres amigos que se pasan el día sin nada que hacer. Reacios a trabajar, a estudiar o a comprometerse, su diversión consiste en juntarse en el barrio a fumar, tomar cerveza y criticar esperando el próximo domingo.
El Leche (Daniel Hendler) acaba de pisar caca de perro y está convencido de que por eso la mala suerte lo va a seguir a todos lados. Javi (Jorge Temponi) ya terminó el liceo, pero nunca entró a la facultad.
En unas horas tiene que entrar a trabajar. Maneja un auto-parlante y lo odia. Su jefe (Walter Reyno) no deja de darle sermones sobre la responsabilidad. Seba (Alfonso Tort) es un pibe callado, el menor de los tres.
A pesar de su pasividad, los personajes y situaciones más extrañas parecen perseguirlo. Un sábado de verano. Un montón de pibes que no hacen nada.
“Tres pibes, un barrio, veinticuatro horas”… son los pilares del filme uruguayo “25 Watts“, retrato de un fin de semana cualquiera en el universo de los jóvenes, de los pibes de la esquina, que nunca hacen nada y que no tienen nada para hacer. El Leche (Daniel Hendler), Javi (Jorge Tamponi) y Seba (Alfonso Tort) son los protagonistas, los que expresan con despreocupación su existencia, los que se dejan llevar por la pereza y gastan la energía mínima posible en sus actos.
El filme obtuvo importantes premios, como el Tiger Award y el Movizone Award (premio del jurado joven/young jury award) en el 30º Festival Internacional de Rotterdam (Holanda), y Mejor Actuación Masculina y Fipresci Award (premio de la crítica internacional) en el III Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires, al mismo tiempo que consiguió colocarse como semifinalista entre más de cien propuestas en el concurso del Instituto Sundance, de Robert Redford.
Sus jóvenes creadores, Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, son egresados de la Licine 001cenciatura de Comunicación Social de la Universidad Católica, y realmente “no esperaban tanta trascendencia”.
“La idea primaria no fue la de hacer una película, sino un proyecto de menores dimensiones. El guión se escribió a lo largo de cinco años mientras los creadores culminaban la la licenciatura.
“Decidimos escribir sobre nosotros mismos en un día cualquiera y aburrido”, sostienen
Una vez terminado el guión, producto del simple placer vocacional de estos jóvenes emprendedores, acudieron a Fernando Epstein, otro compañero de clase.
“Él nos ayudó a plasmar y a armar el presupuesto del proyecto para poder presentarlo a concursos cinematográficos nacionales”, comentan, quienes merecieron el premio de quince mil dólares que aporta el Fondo Capital, concurso organizado por la Intendencia Municipal de Montevideo. Sin embargo, el filme presupuestado en cien mil dólares, implicó tocar muchas puertas, el pedido de un préstamo, y la colaboración de gente en forma prácticamente desinteresada. Algo que Rebella y Stoll califican como “un equipo creado en formó cooperativa”.
UN RODAJE DIFICIL
El rodaje de 25 Watts se efectuó en febrero del año pasado “con muy poca plata y muchas ganas”. El escenario principal es el barrio Larrañaga, “ubicado justo atrás de la antena de canal 53, escogido por ser “sencillo, poco identificable y no estar asociado a ninguna clase social”. La filmación implicó veintitrés días de dormir poco, con la colaboración de sesenta personas, entre técnicos y actores.
Estos últimos, principales y secundarios, jugaron un papel fundamental en su desempeño, para plasmar de manera fiel el concepto que intenta reflejar el filme. Daniel Hendler, quien encarna a “El Leche”, participó en la película argentina Esperando al mesías.
Entre los personajes que aportan su cuota de humor, se destaca la presencia de Walter Reyno y de Roberto Suárez.
Rebella y Stoll optaron por retratar algo verosímil, realista, y en consecuencia, buscamos que sus actuaciones se asemejaran a una improvisación”, aspecto fundamental del filme.
El rodaje resultó un proceso muy cansador para sus hacedores, “porque se hizo larguísimo.
La productora Imágenes colaboró con nosotros proporcionándonos el material técnico necesario en sus horarios no laborables, es decir de la noche hasta las 6 de la mañana.”
La película fue filmada en una primera instancia en el formato de 16 mm, el más económico, y además, en blanco y negro (recurso que resulta coherente con el concepto de 25 Watts); para participar en festivales de cine, fue necesario pasarla a 35 mm, otro procedimiento costoso.
“Descubrimos a través de Internet una fundación holandesa dedicada a ofrecer apoyo al cine independiente del 3er mundo. Nos dieron la mitad de la plata que necesitábamos, y después pedimos un préstamos que todavía no sabemos si vamos a recuperar”, confiesan.
“En el Festival de Rotterdam nadie cono-cía Uruguay. Estaban muy sorprendidos… su interés es el cine independiente, descubrir nuevas e innovadoras ideas, y la nuestra no es una historia clásica, tiene personalidad”. Entre esas nuevas ideas, el aspecto fundamental es la utilización de los recursos cinematográficos, y el modo con que elaboraron el desarrollo de la película. “Está contada de forma muy directa, no tiene aditivos artificiales, es en blanco y negro, la fotografía y los decorados tratan de ser lo más realistas posible. Hicimos todo lo contrario a lo empleado por el cine hollywoodense, y ni siquiera retratamos a la juventud en general”, explican.
“Las películas sobre jóvenes tienen un estereotipo de ser vertiginosas y agresivas, 25 Watts en cambio, es la potencia mínima, es solamente existir, es mostrar el lado menos adrenalínico.
Con ese cometido hicimos planos largos, como de siesta, y utilizamos la opción de la cámara quieta.
Los personajes principales son jóvenes, vagos, ociosos, algo que provoca una especie de “desesperación en el espectador porque no pasa nada”, sin embargo el hilo conductor son los ‘sketches’ que se suceden, y que aportan de modo constante el toque humorístico.
A pesar de la vanalidad v poca profundidad del mundo juvenil que es representado, “se trata de pibes muy queribles, es una mirada tierna sobre nuestro lado más patético, sobre el lado que menos nos favorece, y es , en definitiva, una especie de autocrítica. Nos pareció más interesante enfatizar ese aspecto que quedar como los muchachitos campeones porque no lo somos”.
La música incluida en esta película es netamente uruguaya, aparecen Los Mockers, una banda de los años sesenta similar a los Rolling Stones, y Exilio Psíquico.