Colegio Médico del Uruguay convoca a que galenos actúen ante el conflicto de intereses en el ejercicio de la medicina

El Colegio Médico del Uruguay advierte a los profesionales de la salud sobre la situación de conflictos de intereses que se les presenta a diario en el ejercicio de la medicina y advierte que la misma no constituye en sí misma una falta grave.
“No siendo el conflicto de intereses nada más que una situación vital, frecuente en los más diversos planos de nuestra existencia cotidiana, que sin duda puede favorecer una violación de las normas deontológicas, pero que no constituye en sí misma falta ética alguna”, por lo cual pretende que una declaración de este tenor “encuentra su debida justificación en el momento en el que el profesional se dispone a actuar dentro del ámbito de dicho conflicto, modificando en algún sentido la toma de decisiones de los potencialmente afectados por dichas resoluciones”, señalan los médicos en el comunicado que transcribimos.
EL COMUNICADO
“Desde los orígenes de nuestra profesión, se entiende como indiscutible que el interés primario de la actividad médica es el de beneficiar a la persona enferma. Cuando el médico, respetando la autonomía de su paciente, deba realizar una propuesta diagnóstica o terapéutica, siempre que se encontraran influyendo en su recomendación intereses secundarios diferentes del fundamental, se instalaría una situación objetiva de conflicto de intereses”.
“Las consecuencias, reales o potenciales, de la mencionada circunstancia pueden ser de una gran repercusión, lo que explica la alta prioridad que se le otorgó al tema desde el comienzo de la actuación de este Colegio, y ello a pesar de la casi inabarcable complejidad que conlleva haber asumido de nuestra parte la responsabilidad de la difusión de la propia disciplina Bioética”.
“En efecto, en el comienzo de la actuación e incluso antes de la creación de la Comisión de Asesoramiento en Bioética, el actual Consejo Nacional del Colegio Médico del Uruguay había proyectado habilitar en el cuerpo colegiado el desarrollo de una amplia discusión sobre la problemática del conflicto de intereses, por entender, que la misma adquiría relevante importancia para el ejercicio profesional. Innumerables documentos y hechos concretos de la actividad de este Colegio así lo atestiguan.Una vez constituida la Comisión de Asesoramiento Bioético, rápidamente se designó la correspondiente Subcomisión, la cual se puso a trabajar de inmediato en la elaboración de sus propuestas, las que finalmente fueron presentadas por videoconferencia en el primer Coloquio del Colegio Médico del Uruguay”.
“No siendo el conflicto de intereses nada más que una situación vital, frecuente en los más diversos planos de nuestra existencia cotidiana, que sin duda puede favorecer una violación de las normas deontológicas pero que no constituye en sí misma falta ética alguna, una declaración de este tenor encuentra su debida justificación en el momento en el que el profesional se dispone a actuar dentro del ámbito de dicho conflicto, modificando en algún sentido la toma de decisiones de los potencialmente afectados por dichas resoluciones. Bajo tales circunstancias y por lo menos en el plano ético, la aludida declaración por parte del médico implicado no sería voluntaria sino obligatoria, en el sentido de erigirse en el sentido de un auténtico imperativo categórico. Así ocurre tanto sea en el plano clínico, tal cual venimos de ver, cómo en lo educativo al pronunciar una conferencia que recomiende determinadas opciones en detrimento de otras o, finalmente, en el terreno de la investigación científica, al formular las conclusiones de cualquier trabajo de campo”.
“En efecto, limitándonos al plano clínico, si la sociedad desconociera la existencia de conflicto de intereses presentes en sus médicos tratantes, en el momento de realizar por parte de estos recomendaciones orientadas en el sentido de obtener la mayor beneficencia para sus pacientes, correspondería que fueran tachadas de nulidad dichas recomendaciones. Pero además, la propia autonomía de los afectados sería avasallada puesto que estarían recibiendo una información sesgada y, finalmente, resultaría afectada tanto la relación clínica, cuyo sustento es la confianza mutua como el mismo contrato social, base fundamental de nuestra profesión”.
“Es nuestro propio Código – Ley el que, una vez más, constituye nuestra guía referencial básica. Entre otros, el artículo 3.7 de dicho Código establece que, para el médico: «La búsqueda de lucro económico u otros beneficios nunca deberá ser la motivación determinante en su forma de ejercer la profesión. Asimismo, no deberá permitir que motivos de orden económico u otros intereses influyan en la recomendación profesional referida a sus pacientes, procurando también que la provisión de medios idóneos de diagnóstico y tratamiento sean éticamente adecuados.»
“Por todas las razones antedichas, al Colegio Médico del Uruguay le parece adecuado recomendar a sus colegiados que consideren la realización de una declaración de conflicto de intereses toda vez que el profesional médico se encuentre incidiendo en la situación objetiva en la cual se inscribe elmencionado conflicto. En cambio, una declaración sistemática de conflicto de intereses sería inconducente si no exisitieran los supuestos ya descritos, excepto que el profesional estuviera actuando de manera regular como proveedor de actos médicos u otros servicios profesionales para el Sistema de Salud. Finalmente y en lo referente a la investigación científica, en nuestro país la misma tiene una muy detallada normativa específica, la supervisión de cuyo estricto cumplimiento debería suponer garantía suficiente”.
“En consecuancia, el Colegio Médico del Uruguay continuará trabajando, en el marco de los más amplios acuerdos insitucionales, en los aspectos educativos y de difusión de esta temática que considere indicados, a fin de consolidar el necesario cambio cultural, sustento final de todo verdadero cambio que ayude a consolidar los futuros logros en esta temática”.

El Colegio Médico del Uruguay advierte a los profesionales de la salud sobre la situación de conflictos de intereses que se les presenta a diario en el ejercicio de la medicina y advierte que la misma no constituye en sí misma una falta grave.

“No siendo el conflicto de intereses nada más que una situación vital, frecuente en los más diversos planos de nuestra existencia cotidiana, que sin duda puede favorecer una violación de las normas deontológicas, pero que no constituye en sí misma falta ética alguna”, por lo cual pretende que una declaración de este tenor “encuentra su debida justificación en el momento en el que el profesional se dispone a actuar dentro del ámbito de dicho conflicto, modificando en algún sentido la toma de decisiones de los potencialmente afectados por dichas resoluciones”, señalan los médicos en el comunicado que transcribimos.

EL COMUNICADO

“Desde los orígenes de nuestra profesión, se entiende como indiscutible que el interés primario de la actividad médica es el de beneficiar a la persona enferma. Cuando el médico, respetando la autonomía de su paciente, deba realizar una propuesta diagnóstica o terapéutica, siempre que se encontraran influyendo en su recomendación intereses secundarios diferentes del fundamental, se instalaría una situación objetiva de conflicto de intereses”.

“Las consecuencias, reales o potenciales, de la mencionada circunstancia pueden ser de una gran repercusión, lo que explica la alta prioridad que se le otorgó al tema desde el comienzo de la actuación de este Colegio, y ello a pesar de la casi inabarcable complejidad que conlleva haber asumido de nuestra parte la responsabilidad de la difusión de la propia disciplina Bioética”.

“En efecto, en el comienzo de la actuación e incluso antes de la creación de la Comisión de Asesoramiento en Bioética, el actual Consejo Nacional del Colegio Médico del Uruguay había proyectado habilitar en el cuerpo colegiado el desarrollo de una amplia discusión sobre la problemática del conflicto de intereses, por entender, que la misma adquiría relevante importancia para el ejercicio profesional. Innumerables documentos y hechos concretos de la actividad de este Colegio así lo atestiguan.Una vez constituida la Comisión de Asesoramiento Bioético, rápidamente se designó la correspondiente Subcomisión, la cual se puso a trabajar de inmediato en la elaboración de sus propuestas, las que finalmente fueron presentadas por videoconferencia en el primer Coloquio del Colegio Médico del Uruguay”.

“No siendo el conflicto de intereses nada más que una situación vital, frecuente en los más diversos planos de nuestra existencia cotidiana, que sin duda puede favorecer una violación de las normas deontológicas pero que no constituye en sí misma falta ética alguna, una declaración de este tenor encuentra su debida justificación en el momento en el que el profesional se dispone a actuar dentro del ámbito de dicho conflicto, modificando en algún sentido la toma de decisiones de los potencialmente afectados por dichas resoluciones. Bajo tales circunstancias y por lo menos en el plano ético, la aludida declaración por parte del médico implicado no sería voluntaria sino obligatoria, en el sentido de erigirse en el sentido de un auténtico imperativo categórico. Así ocurre tanto sea en el plano clínico, tal cual venimos de ver, cómo en lo educativo al pronunciar una conferencia que recomiende determinadas opciones en detrimento de otras o, finalmente, en el terreno de la investigación científica, al formular las conclusiones de cualquier trabajo de campo”.

“En efecto, limitándonos al plano clínico, si la sociedad desconociera la existencia de conflicto de intereses presentes en sus médicos tratantes, en el momento de realizar por parte de estos recomendaciones orientadas en el sentido de obtener la mayor beneficencia para sus pacientes, correspondería que fueran tachadas de nulidad dichas recomendaciones. Pero además, la propia autonomía de los afectados sería avasallada puesto que estarían recibiendo una información sesgada y, finalmente, resultaría afectada tanto la relación clínica, cuyo sustento es la confianza mutua como el mismo contrato social, base fundamental de nuestra profesión”.

“Es nuestro propio Código – Ley el que, una vez más, constituye nuestra guía referencial básica. Entre otros, el artículo 3.7 de dicho Código establece que, para el médico: «La búsqueda de lucro económico u otros beneficios nunca deberá ser la motivación determinante en su forma de ejercer la profesión. Asimismo, no deberá permitir que motivos de orden económico u otros intereses influyan en la recomendación profesional referida a sus pacientes, procurando también que la provisión de medios idóneos de diagnóstico y tratamiento sean éticamente adecuados.»

“Por todas las razones antedichas, al Colegio Médico del Uruguay le parece adecuado recomendar a sus colegiados que consideren la realización de una declaración de conflicto de intereses toda vez que el profesional médico se encuentre incidiendo en la situación objetiva en la cual se inscribe elmencionado conflicto. En cambio, una declaración sistemática de conflicto de intereses sería inconducente si no exisitieran los supuestos ya descritos, excepto que el profesional estuviera actuando de manera regular como proveedor de actos médicos u otros servicios profesionales para el Sistema de Salud. Finalmente y en lo referente a la investigación científica, en nuestro país la misma tiene una muy detallada normativa específica, la supervisión de cuyo estricto cumplimiento debería suponer garantía suficiente”.

“En consecuancia, el Colegio Médico del Uruguay continuará trabajando, en el marco de los más amplios acuerdos insitucionales, en los aspectos educativos y de difusión de esta temática que considere indicados, a fin de consolidar el necesario cambio cultural, sustento final de todo verdadero cambio que ayude a consolidar los futuros logros en esta temática”.