Cómo era la Navidad artiguista, según los datos recopilados por la Lic. Mónica Luar Nicoliello

¿Cómo era la Navidad artiguista?. Puede parecer una pregunta extraña, pero tiene una respuesta concreta. En la historia de nuestro país, situamos el período artiguista entre 1811 y 1820. Eso significa que debemos tener en cuenta dos grandes hechos.
Por un lado, la experiencia del Éxodo que ocurrió en el año 1811 en unas fechas que coinciden con las fiestas navideñas. Esta experiencia unió a las familias ya que tuvieron que cuidarse unas a otras para enfrentarse dificultades similares y porque compartían los mismos ideales. Fue una experiencia que el pueblo artiguista recordó en los años siguientes, y Artigas siempre se refiere a ella.
Por otro lado, las características de las fiestas navideñas a principios del siglo XIX.
Las fiestas tradicionales de la época artiguista no eran caras ni ostentosas. Por ejemplo, los regalos consistían en frutos y flores, los cuales podían conseguirse fácilmente en nuestro campo. Las celebraciones eran comunitarias y públicas, al aire libre; consistían en compartir y divertirse; la gente compartía lo que tenía, y como entre los artiguistas había de todo, ricos y pobres, indios, blancos y negros, niños y adultos, siempre había algo para compartir. En cuanto a la diversión, dependía de la creatividad de la gente, que en aquel entonces era muy espontánea y se entretenía con poco.

FIESTAS DE GRAN CONTENIDO ESPIRITUAL
No se armaban árboles de Navidad, sino más bien pesebres, los cuales se hacían manualmente, en familia, con materiales naturales, como podían ser trapos, piedras, nácar, hierbas, arcilla o barro. Cada familia armaba el suyo, esforzándose para que fuera el más lindo. En caso de armarse árboles de Navidad, que por aquel entonces empezaban a difundirse, se trataba de ejemplares naturales que se adornaban con frutas frescas o secas, las cuales se pintaban y se colgaban para que cualquiera pudiera tomar y una comerla, si necesitaba.
Eran fiestas de gran contenido espiritual, y por eso, la abundancia de luces en ella, tales como cirios, antorchas o lámparas tenía como objetivo atraer el bien y la alegría y alejar todo lo que pudiera hacer mal o daño.
Con relación al primer punto debemos tener en cuenta las fechas en las que se produjo el Éxodo del Pueblo Oriental.
Éste comenzó el 12 de octubre de 1811, cuando el ejército a cuyo frente se hallaban Rondeau y Artigas, se retiró de la línea sitiadora de Montevideo. El 4 de diciembre llegaron a Chapicuy. El 7 de diciembre se hallaban en el Daymán. Alrededor del 10 de diciembre las familias iniciaron el pasaje del río Uruguay por el Salto chico hacia la costa occidental, un cruce que demoró hasta fin de mes. Para esto debieron pasar la desembocadura del arroyo San Antonio, por el vado llamado Paso de Salto, con una corriente de unos 800 metros, lo cual les insumió varios días. En los últimos días de diciembre ya habían pasado la mayoría de las familias. Después de cruzar las familias orientales cruzó el ejército oriental. Artigas terminó de pasar la primera semana de enero del año siguiente, es decir, en 1812. Llegaron así a la costa del arroyo Ayuí, acampando en sus montes.
Estas fiestas coinciden con Nochebuena, Navidad y Reyes.
El 14 de diciembre se hizo un relevamiento de las familias. Resultó que había unos 846 carruajes y más 10.000 personas de las cuales, 6.000 eran militares y más de 4.000, civiles.

¿CÓMO PASARÍAN ESTAS FECHAS LAS FAMILIAS ARTIGUISTAS? ¿CÓMO SE DIVERTIRÍAN LOS NIÑOS Y NIÑAS?
Porque tenemos que pensar que estaban en guerra y pasando grandes privaciones. Sin embargo, Artigas nos dice, en sus documentos, que tenían la moral y el espíritu muy altos. Un viajero paraguayo que estuvo allí nos dice lo siguiente: “Toda esta costa del Uruguay está poblada de familias que salieron de Montevideo; unas bajo las carretas, otras bajo los árboles y todas a la inclemencia del tiempo, pero con tanta conformidad y gusto que causan admiración.”
Allí, pues, bajo los árboles y bajo las carretas debieron verse imágenes nada diferentes de las que los niños modelarían con sus propias manos en los pesebres. En su emigración, los orientales llegaron a un pueblo simbólico: Belén, nombre de la ciudad palestina donde nació Jesús, cuando venía huyendo del rey Herodes. Había sido fundado en 1800, y encomendado a la Virgen María, y Artigas, para poder defender a las familias orientales de los ataques portugueses, estableció allí su cuartel general. Así, de manera tan simbólica y tan emotiva, son varios los historiadores que, como Clemente Leoncio Fregeiro (1853-1923) nos dicen que en los alrededores de la ciudad de nombre simbólico, en aquellos simbólicos meses de diciembre y enero, nació un pueblo nuevo, que fue el nuestro.

¿CÓMO DEBIERON PASAR LAS FIESTAS LOS NIÑOS QUE VENÍAN CON ARTIGAS EN EL ÉXODO?
“En primer lugar, hay que tener lugar que el Éxodo del Pueblo Oriental se desarrolló durante el periodo litúrgico conocido como Adviento, que incluye los cuatros domingos antes de Navidad. Es un periodo de preparación espiritual y donde tienen lugar celebraciones previas.
El 12 de diciembre, cuando comenzaron a cruzar el vado Paso de Salto, se celebraba en todo el continente a la Virgen de Guadalupe, patrona de toda América y Filipinas. Esta aparición mariana tuvo lugar en el año 1531, mientras los padres franciscanos difundían el cristianismo por México. Unos 39 años antes, también un 12 de diciembre, pero de 1492, 39 personas, había celebrado por primera vez la Navidad en América. En el Calendario juliano, que fue el que rigió hasta el año 1582, la fecha del solsticio de verano es diferente que en el Calendario gregoriano que empezó a regir entonces. En el Calendario juliano el día 12 de diciembre corresponde al 22 de diciembre en el nuestro, solsticio de verano en el hemisferio Sur, mientras que el 22 de diciembre es el solsticio de invierno en el hemisferio Norte. Los autores antiguos discutieron mucho cuál podía haber sido la fecha del Nacimiento de Cristo hasta que en el año 325 se fijó, en Nicea (actual Turquía), la fecha del 25 de diciembre. Al principio esta fecha era móvil, hasta que el Papa Liberio (352-366) la fijó como inmutable, y esa fue la tradición que llegó a nuestras playas. La Nochebuena era más comúnmente conocida como Misa del Gallo, mientras que en la Navidad la gente asistía a la Misa del Día”.

GÉNESIS DE LOS VILLANCICOS
Una tradición que estaba muy difundida hace 200 años era la de hacer pesebres, y los mayores difusores de esta costumbre fueron los franciscanos. Había muchos franciscanos entre los artiguistas. Esa tradición nos vino a nosotros de España, y a España llegó desde Italia, a partir del año 1223, cuando San Francisco de Asís, para celebrar la misa de medianoche reunió a los vecinos alrededor de un pesebre con la figura del Niño Jesús modelada por sus propias manos, para cantar alabanzas al misterio del Nacimiento. Entonces, mientras cantaban, la figura tomó vida, sonrió, y extendió sus brazos a San Francisco de Asís. Desde entonces los franciscanos, para celebrar el milagro del santo fundador de su orden, difundieron esa costumbre por todo el mundo.
Hace 200 años se cantaban villancicos de Navidad. El villancico ’’Noche de Paz’’ tal como lo conocemos hoy se compuso en Austria en 1818. En el caso del Río de la Plata, los villancicos nos llegaron de España, donde comenzaron a componerse hace siglos para evangelizar a los pastores, campesinos y aldeanos que no sabían leer y escribir. Como a los aldeanos se los llamaba ’’villanos’’ a este tipo de canciones se las llamó ’’villancicos’’. El tema de los villancicos son los sentimientos de los pastores y de María ante el Nacimiento del Niño Jesús. Parece que tienen el mismo origen franciscano que los pesebres y también se extendieron desde Italia a partir del siglo XIII.