Cómo evitar la “vejez” de los diarios impresos: El Futuro de los “diarios papel” ante el Tsunami Tecnológico de la revolución digital

- EL PUEBLO entre once editores de diarios latinoamericanos consultados por ADEPA.

La Asociación de Entidades Periodísticas
Argentinas (ADEPA), efectuó una consulta a nivel de empresarios periodísticos de Argentina y otros países latinoamericanos, entre ellos fue consultada la Administradora y co directora de EL PUEBLO, Adriana Martínez, sobre el futuro de los “diarios papel” ante la revolución digital. En suma hay coincidencia a nivel empresarial que el mejor “elixir” para hacer frente al “tsunami” de los medios digitales, es tener buenas plumas para profundizar y analizar las noticias.

Acontinuación transcribimos el  trabajo efectuado y difundido por ADEPA.
Cuando un matutino sale a la calle no puede jactarse de ofrecer informaciones nuevas, salvo entrevistas o investigaciones exclusivas. La radio, la televisión y, en especial Internet, les ganaron de mano con las noticias más importantes.
Entonces, ¿qué hacer para interesar a los lectores y no sucumbir ante el “tsunami” tecnológico? Sobre ese gran dilema de los editores de los diarios en papel, opinan once colegas consultados.
Aquel antiguo axioma “no hay nada más viejo que un diario de ayer” tiene hoy, con la revolución digital, otras connotaciones -más dramáticas y apremiantes- para los diarios impresos, ya que las noticias que publican son viejas porque, en su gran mayoría, fueron difundidas el día anterior -y casi al instante- por la radio, la televisión y los sitios web.
Ese dicho comenzó a cobrar fuerza hace unas tres décadas cuando la televisión empezó a salir a la calle a transmitir “en vivo y en directo”, pero adquirió su real dimensión con Internet, cuya masificación en los últimos años transformó radicalmente el mundo de las comunicaciones y forzó abruptos cambios en el negocio tradicional de las noticias.
La crisis mundial, que tuvo a los gigantes de la informática Google y Yahoo como aliados involuntarios por la captación -aún no demasiado significativa- de ingresos publicitarios, amén de la piratería de noticias, aceleró ese proceso de transformación de la industria periodística, lo que alentó variados pronósticos sobre el inmediato fin de los diarios en papel.
Si bien muchos periódicos sucumbieron ante el avance arrollador de Internet y no tuvieron otra alternativa que despedirse de sus lectores, los que siguen en pie debieron adaptarse -rápidamente y con suerte diversa- a los cambios que forzaron las nuevas tecnologías, pero como la revolución digital no se detiene la gran pregunta de los editores es qué hacer.
Precisamente, ése fue el interrogante que la revista de ADEPA planteó a colegas de nuestro país y del exterior, quienes -como se puede apreciar a continuación- coincidieron, aunque con diversidad de matices y comentarios, en que el mejor elixir para la “vejez” de los diarios impresos es contar con buenas plumas para profundizar y analizar las noticias.

Calidad de escritura
John Carlin De la Torre, periodista británico que se inició en la profesión en 1982 en el matutino porteño Buenos Aires Herald y actualmente es colaborador del diario El País, de España, dijo desde Barcelona, donde reside, que “sobrevivirán” aquellos diarios que “tengan calidad en la escritura, originalidad y rigor periodístico en las historias que narren, historias donde el lector sepa que encontrará un valor añadido bien claro”.
Mientras Adriana Martínez de de Brum, codirectora del diario El Pueblo, de Salto, Uruguay, sostuvo que “no se puede perder de vista lo que le interesa al lector” y que frente a la avalancha noticiosa de Internet es necesario para los periódicos impresos “conocer y abordar los intereses y necesidades” de su público “sin caer en el sensacionalismo”.
“El objetivo de nuestro diario es informar, entretener y formar opinión, todo un desafío diario. En los medios chicos como el nuestro la prensa escrita tiene un prestigio y una credibilidad que debemos cuidar y alimentar, porque es lo que marca la diferencia con los medios electrónicos”, explicó. Al igual que Carlin De la Torre, consideró fundamental para que los diarios en papel no pierdan vigencia “la calidad” de su redacción, pues “hay lectores que esperan aún poder tener una buena lectura”.
En el caso del diario que codirige, Martínez de de Brum precisó que “en los últimos tiempos” han tratado de llegar a “familias de lectores, es decir, que toda la familia encuentre algo interesante para leer según sus intereses” y también apuestan “a la información atractiva con jóvenes y para jóvenes como forma de captarlos a la lectura diaria”.

Santiago Estrella Garcés, corresponsal en la Argentina del diario El Comercio, de Ecuador, dijo que “para seguir manteniendo lectores, el periodista de un medio impreso debe tratar de ser un escritor, es decir, sin dejar la rigurosidad periodística, debe tener una pasión por la palabra, su ritmo, su sonoridad”. No obstante, citó al argentino Martín Caparrós que en un artículo planteaba “la paradoja mayor de nuestro oficio: escribir en un tiempo en que nadie lee, lo que convertiría inútil nuestro trabajo”.
El colega ecuatoriano lamentó que los periodistas de los diarios en papel estén “sometidos por los diseñadores gráficos que ven el texto como una mancha gris”, tras lo cual mencionó el caso de un diario -al que no identificó- cuyos editores “convencidos de que ahora nadie lee, lo convirtieron en un mercado de pulgas noticioso, lleno de imágenes, una reproducción barata de la televisión”. Explicó que el resultado de esa experiencia fue que “las ventas cayeron drásticamente”, lo cual “era obvio, porque los lectores no encontraron ninguna lectura extra”.
A juicio de Santiago Estrella Garcés los diarios en papel tienen que “buscar esa historia que no está en la noticia presentada en vivo” por los medios electrónicos, aunque eso derive en “un reto teórico en la redacción de la información”, pues consideró que surge el interrogante de “si se debe relatar la noticia en los primeros párrafos o bien construir una historia que seduzca al lector de principio a fin”.

Pensar en el lector
Andrea Vittori, coordinadora de redacción de El Diario, de Paraná, y profesora de las carreras de Comunicación Social de las universidades nacionales del Litoral y de Entre Ríos, sostuvo que “la riqueza” de los diarios impresos reside en la posibilidad de “un tratamiento informativo distinto” al que ofrecen la radio, la televisión e Internet, pues pueden encarar las noticias “con mayor profundidad, diversidad de perspectivas y de voces, recurrir al archivo y desplegar datos”.
Incluso, advirtió que los medios electrónicos “tienen un manejo distinto de los tiempos” que los periódicos tradicionales y que “con los canales 24 horas de noticias se persigue la intención de un presente permanente que contagia al espectador de que está presenciando el transcurrir de los hechos ‘en vivo’, pese a que toda noticia es el relato construido de un suceso”.
También consideró “indispensable” que el editor de un diario en papel “piense en el lector, que es quien va a elegir y armar su propio recorrido de lectura”. Otra cuestión en la que Vittori puso énfasis es la redacción de las noticias: “No puedo pasar por alto que la escritura periodística tiene una estrecha vinculación con la literatura y con el placer que proporciona la lectura”.
Por su parte, Agustina Sucri, editora del suplemento Ciencia y Salud del diario La Prensa, de Buenos Aires, dijo que los periodistas de medios impresos deberían “procurar un nuevo enfoque en el manejo informativo” ante la instantaneidad noticiosa que ofrecen los medios electrónicos. Al respecto, sostuvo que la tarea “ya no es sólo informar y analizar los hechos, sino que, a partir de esos hechos, elaborar proyecciones sobre cuáles serían eventualmente las consecuencias, cómo incidirán, o podrían incidir en la vida de las personas, de un sector de la población, del país o del mundo. De esa forma -concluyó- el periodismo de las ediciones impresas asumiría el rol de anticipar, valiéndose de la voz de expertos, lo que puede pasar, qué medidas se pueden tomar y cómo evitar ciertas derivaciones o consecuencias”.
El poder de la palabra
El licenciado Marcelo Alberto Sosa, director del diario El Ancasti, de Catamarca, expresó que la versión en papel de un periódico “conserva la prerrogativa de la profundización de las noticias, con antecedentes, datos contextuales, opiniones y, según los casos, con infografías e ilustraciones” lo cual significa “ir más allá de la descripción breve del hecho y explicarlo mejor”.
“El periódico impreso cuenta con una ventaja competitiva clave: la diagramación de las noticias. Eso significa que asigna una importancia a un tema y puede desplegarlo de mayor a menor, con diferentes entradas para ampliar la mirada sobre la noticia, algo que, hasta ahora, sólo permite hacer el papel”, dijo.
También consideró que, ante el escaso tiempo que se dedica a leer, el diario en papel “permite que el público pueda fijar los datos mediante una segunda lectura y compararlos con otros, lo cual le proporciona la seguridad adicional de estar mejor informado”. Esa cualidad -remarcó- “no la tienen la radio y la televisión, cuyos mensajes son fugaces” y “muchas veces no dan respuestas a preguntas claves para entender la noticia”.
“El diario, además, tiene la característica de que constituye un documento público, histórico, posee el poder y el compromiso de la palabra escrita”, subrayó Sosa, para destacar que “el desafío” de todo medio “es actualizarse permanentemente, seguir de cerca los cambios que experimenta la sociedad y estar a la altura de sus demandas informativas”. Para eso -dijo por último- “todos los esfuerzos valen: desde mejorar la calidad de impresión hasta ampliar su abanico de subproductos, pasando por la recreación informativa constante, porque lo peor que puede sucederle a un diario es quedarse en el tiempo”.
Para Eduardo Néstor Balián, editor del semanario Nueva Epoca, de Wilde, los diarios en papel “no deben competir con la información” que suministran la radio, la televisión e Internet, ya que “su función no es difundir mera información, sino el análisis social, científico, histórico, político y económico de la información”.
Puso como ejemplo que un noticiero de televisión “necesita de un buen camarógrafo y un buen periodista” para desarrollar una noticia, mientras un diario en papel “requiere de un equipo multidisciplinario de buenos especialistas en todas las áreas sensibilizadas con un hecho. Los resultados no serán los mismos. Uno informa, el otro hace análisis de las relaciones causa-efecto-consecuencias de todos los factores que conformaron ese hecho”.
“Hay gente que se conforma con saber qué ocurrió y otra que espera conocer por qué se produjeron los hechos, cuáles son las implicancias y consecuencias. Para ese público está el periodista de diario de papel que cada día debe ser más ilustrado”, concluyó Balián.

Las ventajas del papel
Norberto Masso, periodista de LU5 Radio Neuquén y Canal 7 (Telefé) de Neuquén, advirtió que “pasará mucho tiempo hasta que todo el mundo viaje en el ferrocarril Roca con una minilaptop en el bolsillo para leer los portales de noticias y sin riesgo de que se la roben”
Dijo que el diario en papel “seguirá siendo por muchos años la opción barata y descartable para informarse” porque “la posibilidad de tirarlo cuando ya se leyó es la gran ventaja comparativa que lo hace insuperable”.
La receta de Masso para que los periódicos impresos puedan capear la “competencia desleal” de Internet es “contar con buenos profesionales que desarrollen y comenten la información con sentido analítico, que vuelquen opinión sobre los temas controversiales que aquejan a la sociedad”, aunque -destacó- “todo ello poniendo énfasis en la pluma, porque el lector siempre admira una nota brillantemente escrita”.
Fabián Kovacich, corresponsal en la Argentina del semanario uruguayo Brecha y docente de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA, también sostuvo que “el lugar reservado a los diarios en papel es el contexto y el análisis” de las noticias. “Análisis -dijo- implica contar con buenos periodistas y brindar información organizada y comprensible” cuestión de poder contrarrestar “el vértigo de Internet, que no es otra cosa que ‘infoxicar’ a los lectores pero no informarlos ni explicarles por qué pasó lo que pasó”.
“El aprovechamiento de las nuevas tecnologías debe servir para facilitar el acceso y la didáctica hacia el núcleo de la información que siempre para el periodista debiera ser el ¿porqué?”, advirtió
Por último, recordó que el periodista polaco Ryszard Kapuscinski (1934-2007) “fue el primero, hace más de una década, o sea, cuando Internet aún no se había masificado, en advertir que los periódicos impresos debían apostar más al análisis que a la simple reproducción de la información” y que en similares términos “aunque un poco más acá en el tiempo, alrededor de 2002, se pronunció el español Arcadi Espada”, director del diario online Factual.
La clave es hacer mejor periodismo
Gustavo Vittori, director de El Litoral, de Santa Fe, y presidente de ADEPA, manifestó que los diarios impresos tendrán que “acostumbrarse a que dejaron de ser el ápice del sistema informativo y que hoy son un segmento más de la comunicación global”.
“Hoy la información está disponible en centenares de canales y en tiempo real”, advirtió, por lo cual propuso que los diarios “deben ir más allá de la información, ser de interpretación de la noticia, de anticipación de escenarios, de análisis de tendencias, deben agregar valor a la mera información”.
Sin embargo, advirtió que para periódicos de esa naturaleza es necesario contar con profesionales “muy formados, muy curiosos, muy dedicados”, pero lamentó que esas cualidades estén “escaseando en el escenario de nuestras sociedades, donde todo el mundo parece fugar no se sabe hacia dónde…, quizás fugar su propia insatisfacción sin encontrar nunca cómo resolverla”.
“Lo único que pueden hacer los diarios es hacer mejor periodismo y ese mejor periodismo será un retén del segmento de la población que está acostumbrada a leer, que encuentra en la lectura goces o placeres que no tiene en otras ofertas del mundo de la comunicación. Haciendo buen periodismo también es posible que se incorporen a la lectura (de diarios impresos) algunos desencantados de las otras vías informativas rápidas que, así como son rápidas para el acceso, también son rápidas en su finitud”, indicó el presidente de nuestra entidad.
Finalmente, Vittori insistió en que “lo importante”, ante “la divulgación de todo y la falta de selectividad” noticiosa que caracteriza a Internet, es que los diarios de papel “mantengan el compromiso con la calidad periodística, pongan un poco de orden al caos informativo, seleccionen y jerarquicen la información, la desarrollen desde distintos ángulos de análisis, la enriquezcan y la hagan atractiva”.
Mejorar los contenidos
Héctor Mario Perincioli, Director del diario La Opinión Austral, de Río Gallegos, manifiesta que: los diarios impresos “deben apuntar a mejorar los contenidos y profundizar las noticias ya difundidas” el día anterior por la radio, la televisión o Internet.
“Los contenidos -puntualizó- se mejoran con columnistas y distintos tipos de suplementos, mientras la noticia en sí con una cobertura desde desde diversos puntos de vista, cuestión de diferenciarse de los otros medios y profundizar lo que esos medios ya informaron.”