Con el candombe en el corazón y esencia bien carnavalera

La emblemática vedette salteña Cándida Medina brilla en los desfiles ya sea en Salto, Trinidad o Montevideo, por dejar su impronta en cada presentación

Deja su sello en cada desfile, levanta del asiento a cualquiera que esté cómodamente sentado y hace que las manos no hagan otra cosa que aplaudir a rabiar, ya que el ritmo que le imprime a cada presentación es único y ella en particular ha generado que exista la condición de vedette del carnaval como un antes y un después de la mano de la explosión del candombe en Salto.
Su “Rosa Luna” siempre fue su mamá, a quien veía desfilar en los imponentes corsos que se organizaban antes por la calle Uruguay cuando era apenas una niña. Allí supo que el carnaval le corría por la venas y que su destino estaba fijado entre las plumas y las lentejuelas, entre el fervoroso aplauso de la gente y el sonido de las cuerdas de tambores cuando repican a toda fuerza bajo las estrellas. candida medina
Se llama Cándida Medina, tiene 32 años y es una artista del carnaval de Salto, pero sobre todo, un personaje que a las escuelas de samba les vuelca su ritmo y a las comparsas de candombe su corazón.
Con una trayectoria que la pudo haber llevado hasta China con la comparsa C 1080 de Montevideo, pero optó por quedarse y recorrer lugares como Argentina y muchos de los más importantes concursos de nuestro país. Hace pocos días cuando la vimos en las pantallas de la televisión nacional al desfilar en la avenida 18 de Julio en Montevideo y como la veremos en poco tiempo en el Desfile de Llamadas de los barrios Sur y Palermo, aunque ella sigue prefiriendo a su Salto natal. “No hay como el carnaval de Salto, es ahí donde me siento feliz, desfilar para mi gente, donde todos están felices y son muy respetuosos, la verdad es el carnaval que más me gusta”, dijo a EL PUEBLO donde dio a conocer su visión actual sobre la fiesta de Momo que recién comienza.
SU NIÑEZ
“Para mi haberla visto a mi madre en los carnavales cuando yo era niña era algo extraordinario, para mi mamá era mi Rosa Luna, y me emociona hablar de mi madre porque me siento orgullosa de eso”, contó Cándida Medina, recordando “como bordaba las mallas y como andaba con nosotros para arriba y para abajo, yendo a todos los desfiles, entonces pasó a ser la figura que yo quería ser en un futuro, y actualmente la veo desfilando (porque baila en la escuela de samba Imperio del Samba) y me veo bailando, porque no voy a tirar la toalla así nomás”.
La primera vez que salió a bailar con brillantina por calle Uruguay fue cuando estuvo en Salto la comparsa Nuestro Sueño en el carnaval del año 2001, que nació de la ilusión de una humilde familia salteña que tras radicarse en el exterior volvieron ese año para cumplir su anhelo y lograron el 1º Premio.
“Me acuerdo que salí y fue como el boom del samba. Pasé años sin salir y luego un día Eduardo Garaventa que ya falleció, la fue a buscar a mamá y terminé saliendo yo en el 2006 con la comparsa Sudacán y nunca había bailado candombe, hasta que ese año me brotó el género por los poros y me invadió el alma, hasta por una cuestión ancestral pienso yo, que nunca más pude despegarme de eso”, comentó Medina.
Estuvo en varios desfiles, “tanto en Montevideo, como en certámenes muy importantes en Durazno, Trinidad, en Argentina y tuve la oportunidad de ir a China con C 1080, pero opté por quedarme acá nomás por una cuestión personal”.
Expresó que a su juicio “para mi no hay mejor carnaval que el de Salto, yo amo el carnaval de Salto, al pueblo salteño y todo lo que hay acá, entonces no tiene sentido irse a otro lugar, aunque agradeciendo siempre las oportunidades que uno ha tenido, al ser convocada en reiteradas ocasiones participar. Porque eso me genera un sentimiento lindo en el pecho, en los poros, en la piel, el salir a desfilar por el carnaval de Salto me genera otra cosa”.
LOS DESFILES
“Yo pienso que está mal que se haya sacado el carnaval de calle Uruguay, porque está bueno la avenida del samba para los carros alegóricos porque lucen de otra manera y se pueden desplegar de una forma distinta. Pero yo he escuchado de los propios participantes que el centro es otra cosa, tiene otra energía y te genera otra adrenalina”, explicó la vedette del carnaval salteño.
“En mi caso ya conozco todo cómo es cada espacio, cada lugar del centro, dónde se juntan las barras, las familias la gente, es así, en cambio cuando desfilamos en la zona del puerto no siento lo mismo, a ese lugar le falta luz, le falta vida, no regala la misma alegría”, opinó.
Este año desfiló con la comparsa La Carpintera Roh por la avenida 18 de Julio en Montevideo. Fue convocada para estar ahí y si bien ya tenía experiencia de desfiles en la capital sostuvo que “estar ahí fue un encuentro de emociones, quizás no tantas emociones como las que siento acá, ya que en Salto siento confianza, alegría, cariño, euforia. Pero en Montevideo siento a veces temores por lo que implica la competencia que hay allá en sí misma, y empiezo el desfile pensando que ya me voy a sentir mejor y cuando el mismo termina, eso momento, nunca llegó”.
Durante el año Cándida Medina trabaja dando clases de Zumba, la Gimnasia Aeróbica y el Aerobox, lo hace para el departamento de Deportes de la Intendencia de Salto, con el que recorre toda la ciudad llevando su experiencia y conocimiento a toda la ciudad.
DISFRUTE vs. COMPETENCIA
Para Cándida Medina el carnaval de Salto ha perdido mucho de disfrute y ha ganado más en competencia. “No quiero preocuparme por un concurso, por ser la mejor, porque no es bueno ni quiero tampoco que se genere ese clima de competencia que había. Este año creo que en las comparsas logramos identificar bailarinas, destaques, vedettes, todo, no debe haber separaciones ni límites, creo que debe haber mucho más disfrute el que se ve arruinado por la competencia y eso termina conspirando en contra de la fiesta que debe ser el carnaval”, subrayó.
Y señaló que “a mi me gustaría volver al carnaval de antes, donde había mucho disfrute, donde estaban los mascaritos, donde la gente iba al centro y esperaba con expectativas que empezara el desfile, se disfrutaba mucho eso y se extraña bastante”.
Si uno le pregunta cuál es su género carnavalero favorito, Cándida lo tiene bastante claro “no me gustan las murgas, ni los humoristas ni nada de eso. Me encanta las escuelas de samba, las comparsas lubolas, los cabezudos y las máscaras sueltas. Y si me ponen de un lado una comparsa de samba y del otro una de lubolos, el ritmo me lo roba la escuela de samba, pero mi corazón se la llevan los lubolos”.
Aún así en el plano personal, considera que está en “un techo” en cuanto a su participación en Tunguelé y que pronto espera cumplir uno de sus sueños más importantes “que es crear una escuela de candombe, para enseñar a bailarlo con el corazón y el alma”, elementos que ella ha dejado impregnado en cada uno de sus desfiles.







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