Con el centro repleto de gente y con puestos callejeros, uno al lado del otro, Salto vivió la previa de los Reyes Magos

Con el centro repleto de gente y con puestos callejeros, uno al lado del otro, Salto vivió la previa de los Reyes Magos

Repleto, así estaba el centro de Salto anoche, una imagen que se ve solamente cada 5 de enero, donde la ilusión ante la venida de los Reyes Magos sigue estando intacta para los más pequeños, como resabio histórico de una de las tradiciones más antiguas de la civilización occidental que comparten los chicos y que los grandes también acompañan en reiteradas oportunidades, como la de anoche, donde había familias enteras buscando juguetes que le gusten a los niños y que los entretengan a todos.
Por eso la de ayer es una instancia de emoción y de sueños compartidos, pero también un momento donde con los pies en la tierra y desde el punto de vista comercial, muchos querían ganar unos pesos con la ocasión y para ello instalaron puestos callejeros uno al lado del otro en plena calle Uruguay, principalmente en las cuadras comprendidas entre Soca y José Amorín, en las cuadras de Uruguay al 800 y del 700 respectivamente.
Allí se concentraba prácticamente todo el movimiento comercial donde podían verse familias enteras con los niños eligiendo juguetes, muchos abuelos y padres que además de salir a hacer sus deberes como buenos Reyes Magos que son, se apostaron en algún comercio para cenar y disfrutar del momento en familia.
La mayoría de los comercios establecidos abrieron sus puertas hasta las diez de la noche y algunos se animaron a ir hasta un poco más tarde, mucha gente adentro, preguntando precios, mirando, revolviendo y llevándose en algunos casos los regalos debajo del brazo. Pero en estos casos, el movimiento comenzó hace al menos dos días y los comerciantes estaban preocupados porque sabían que el intenso calor y la lluvia hacían que mucha gente prefiriera no llegar hasta el centro para no soportar un clima sofocante.
LAS VENTAS
Pero los puestos callejeros tienen sin lugar y acaso son lo más pintoresco de la idiosincracia de la previa de Reyes, puesto que convierten al centro de la ciudad en una feria espontánea. En uno de los casos, Jorge tiene 30 años de edad y es uno de sus puestos fijos que está ubicado en la esquina de Soca y Uruguay.
Su padre está allí desde el año 1992 y desde entonces han visto pasar muchas épocas, tanto de las buenas como de las otras. Aunque para él el movimiento de ayer no estuvo mal. “Se trabajó bien, hubo mucho público y de estas fechas, comparando con las fiestas de fin de año, fue donde más gente vino”, señaló.
Sostuvo que la de Reyes fue una fiesta más para “la salida de la familia y las compras han sido generales, mientras que Navidad fue más concreta, las ventas fueron más orientadas en ese sentido donde la gente iba mucho al supermercado y esas cosas”.
A lo largo de la calle Uruguay al 800 los comercios estaban prácticamente todos abiertos hasta las diez de la noche. Mientras que en las veredas pululaban los puestos callejeros. En la esquina con calle Larrañaga se habían armado varios de estos precarios comercios uno al lado del otro. Todos vendían juguetes a precios bajos, sobre todo juguetes para el agua, pero también muñecos de acción, pistolas, espadas, muñecas y de lo que se busque había casi todo.
NO FALTÓ LA POBREZA
Más adelante estaba Estefanía, una jovencita de remera gris y lentes que atendía un puesto colocado sobre un tablón de madera con dos caballetes de madera y un tendal de juguetes encima de la mesa. En el momento que comentaba a EL PUEBLO que había trabajado bastante y que había mucha gente que le había ido a comprar algún que otro juguete para los más pequeños, aparecieron dos niños chicos, de entre 8 y 5 años de edad cada uno, y el más grande le pidió a la joven vendedora un juguete para el más chico. A lo que la misma accedió con un presente por tratarse de una noche especial. Lo que se constituyó en parte del folclore que podía verse en una noche salteña de previa de Reyes.
Más adelante, dos mujeres, madre e hija, ambas sentadas trabajando desde la mañana temprano, charlando y atendiendo los requerimientos de los transeúntes. Ambas comentaron a este diario que le había sorprendido ver “tantos abuelos” haciendo las compras para sus nietos y que en su caso el objeto más vendido eran las espadas con luces de colores, las de Frozen para las niñas y las de Star Wars para los varones.
“Comparado con otra época también se vendió, un poco menos, pero se vendió, no fue que no trabajamos, sino que por el contrario, se trabajó bastante y tuvimos la suerte de que haya sido así”, dijeron las dos a este diario.
CONTROLES
En el correr del microcentro podía ver al menos dos policías por cuadra, algunos uniformados y parados en la calle. Otros caminando por las calles mirando todo el movimiento y algunos hasta de particular que se entremezclaban entre la gente para evitar que haya daños, y para eso precisaban no ser vistos.
De muchas maneras, con alegría, acompañados y recorriendo una noche mágica en el microcentro, grandes y chicos vivieron su previa de Reyes esperando que el espíritu que inspira estas fiestas se contagie en todas la gente más allá de los regalos que se hayan podido comprar.