Con el Dr. Adalberto Piedrabuena. Médico Intensivista- Pos Grado en Nutrición Hospitalaria Ex Director del Departamento de Nutrición y Alimentación, conjuntamente con el Banco de Leche del Hospital Regional Salto

«No debe perderse en la asistencia médica, la relación médico-paciente»

Recibido en el año ´74, el Dr. Adalberto Piedrabuena decidió continuar su carrera con la especialización en Medicina Intensiva. Dr. Adalberto Piedrabuena

Con una gran trayectoria, en el año 2004 cuenta con la posibilidad de viajar a Bogotá, donde realizó un Post Grado en Nutrición, reforzando los conocimientos con los que ya contaba.
Se crea en el Hospital Regional Salto el Servicio de Nutrición Especializada y Servicio de Alimentación, donde el Dr. Piedrabuena desarrolló su actividad como Director.
Luego dentro de esa área, se crea el Banco de Leche del Hospital Regional Salto que durante seis años, estuvo a su cargo.
Hoy, continúa haciendo la tarea en forma honoraria.
En un diálogo ameno, esto nos transmitía:
¿A que le llamamos Medicina Intensiva?
Es una especialidad que diagnostica y trata a los pacientes que cursando una enfermedad, se agravan y tienen riesgo de muerte.
Es cuando el organismo se desestabiliza, perdiendo su equilibrio natural.
Para apoyar las funciones vitales, requiere de toda una infraestructura y una instrumentación.
¿Cuál es la característica que diferencia con la Medicina no intensiva?
Porque se puede salvar una vida.
Y tener un paciente grave en mis manos, es un gran desafío.
No solo por la dedicación sino por la formación en la búsqueda de soluciones, siendo lo más importante además, un trabajo en equipo.
El Médico Intensivista está en un CTI con la enfermera, la Nutricionista y con otros médicos que conforman el equipo multidisciplinario.
¿Tiene alguna anécdota de situaciones difíciles para compartir?
Una vez charlando con unos amigos como estamos siempre hablando de la existencia de Dios y lo relacionado, yo les dije: «una vez me sentí Dios».
Fue cuando reanimé a un paciente que había hecho un paro cardíaco y le salvé la vida porque estaba ahí.
Es una sensación que uno tiene… después se va.
Pero en esos momentos uno se siente así.
Con el correr del tiempo y continuando con esa disciplina, va madurando como persona, se da cuenta de que es un estado del espíritu y no puede ser otra cosa.
Es uno de los elementos que a mi me ha permitido continuar con mucha dedicación y satisfacción, porque me he dado cuenta que como médico, estaba siendo útil.
En definitiva, nuestra misión en la comunidad es esa.
¿También está el factor humano?
El Dios Esculapio, (Dios de la Medicina para los romanos), escribió unos consejos para el médico que recién se recibía, con una increíble actualidad.
De cómo debe comportarse con sus maestros, con sus pacientes y la sociedad.
El médico debe seguir siendo una referencia, para algunos desvíos que están apareciendo en algunos médicos en ejercicio de su profesión.
Y la frase final de esos consejos, dice así: «Si quieres conocer al hombre y lo trágico de su destino, hazte médico, hijo mío».
Quiere decir que ese factor, también juega un papel fundamental en todo, siendo lo más importante.
¿Qué marcó a la medicina?
Es un proceso, porque lo de hoy es parte de lo que pasó hace treinta años atrás, superándose.
La tecnología ha sido un gran apoyo y ojalá se siga intensificando para hacer un mejor diagnóstico y un mejor tratamiento.
Lo importante es que la tecnología, no debe suplir la cabeza del médico y su espíritu.
En el año ´62 cuando comenzamos a estudiar, se acostumbraba, (ya no), que uno de los profesores de medicina diera la bienvenida a todos los nuevos estudiantes.
Y cada profesor desde su punto de vista, daba alguna sugerencia o consejo.
A mí me tocó el Profesor Tallich y terminó esa charla con una frase que en el momento no la tomé muy en cuenta, la valoré con el correr de los años. Decía que el deber del médico, era curar. Si no podía curar, debía calmar. Y si no podía calmar, tenía que consolar.
Y eso se está perdiendo, lamentablemente.
Lo que no hay que perder nunca, es la relación médico-paciente.
¿Cuáles son los motivos, por lo que se ha perdido?
Entre otros, la organización de la asistencia.
En el sistema mutual por un criterio empresarial, que las mutualistas lo tienen. Y no está mal por ser una empresa.
Pero lo que no hay que perder en lo que es la asistencia médica, es la buena relación, de médico-paciente. En el área de emergencia donde el paciente está más vulnerable, pero también en área de Policlínica.
De alguna manera el consultorio del médico es un lugar donde una persona viene a buscar la solución a su problema y la otra, que tiene que dársela y orientarla.
Es una relación única y fundamental. Si eso falla, falla toda la asistencia médica, aún con la mejor tecnología.
Es un vínculo de ida y vuelta.
¿Tiene en su familia, alguien que le siga los pasos?
Si, tengo una hija médica.
¿Si hubiese tenido que elegir una especialidad nuevamente, cuál sería?
Sin dudas que elegiría la Medicina Intensiva.
¿Cómo se siente hoy?
Sigo realizándome como Médico.
Ya no vivo de un sueldo, solamente de mi jubilación, pero me siento realizado. Porque hoy, estoy haciendo lo que me gusta, a mi tiempo.