Con el Pastor Capellán de la Iglesia Metodista de la Cruz Federico Apecena: “Podemos hacer la Navidad de otro, un poco mejor”

 Con el Pastor Capellán de la Iglesia Metodista de la Cruz Federico Apecena: “Podemos hacer la Navidad de otro, un poco mejor”

Ha llegado junto a su esposa Verónica, y su hijo Kin de Hong Kong, hace un año a Salto para hacerse cargo como Pastor de la Iglesia Metodista y Capellán en el Colegio Crandon, durante los siguientes seis años.
Estudió abogacía en argentina y luego viajó a Estados Unidos a realizar un Máster en Teología, de donde proviene junto a su esposa, siendo ambos misioneros.
Comenzamos a dialogar sobre su llegada aquí y cómo ve la Navidad en estas inmediaciones:
“No estábamos muy seguros de cómo iba a ser el resultado de venirnos.
Teníamos en mente con mi esposa, volver a África, ya que ella vivió en Marruecos y yo en Kenia. Tenemos un niño que tiene una discapacidad para caminar y pensamos que ese lugar sería complicado. Buscaban un Pastor que se relacionara con estudiantes y como mi esposa brinda servicio en trabajo social, se encuentra capacitada en diversidad y personas con discapacidad, lo decidimos.
¿Cómo se desarrolla la Iglesia Metodista?
Formamos parte de la descendencia de las Iglesias Protestantes Luteranas.
No oramos a los santos, o estatuas. La cruz, siempre es una cruz vacía, porque si ya Jesús resucitó, no está más allí.
La iglesia Metodista desde sus inicios, tiene un enfoque social. La idea es ayudar a la comunidad.
Lo que nos une a las denominaciones cristianas, es que creemos en Jesús, es Dios hecho hombre, que resucitó al tercer día y que nos mandó a amar a nuestro prójimo, como a nosotros mismos.
Entonces bien, si creemos eso, trabajemos juntos por el bien de la comunidad. Coincidamos en mucho con las demás iglesias.
¿En qué no?
En que los Pastores metodistas, se pueden casar, las mujeres pueden ser pastoras. Como es el caso de mi esposa Verónica, que lo es aquí y en Bella Unión.
Pero nuestra iglesia, si tiene mucho respeto por todos los santos.
Podemos apreciar un cuadro que tenemos aquí, de el Arzobispo Católico Oscar Romero, la Madre teresa de Calcuta, Él obrero Católico Óscar Chávez, Nelson Mandela, metodista y muchos más. No tenemos rechazo por nadie, al contrario, vemos mucha riqueza en aquellos que vivieron la vida como cristianos.
Formo parte de la mesa cumínica, donde nos reunimos con un sacerdote católico, presbiteriano, y también formo parte del Consejo de la Alianza de Pastores Evangélicos de Salto. Todos con diferentes visiones y estamos muy abiertos a ello, porque el respeto está por encima de todo y que otras personas ven a Dios, de manera diferente.
¿Qué actividades llevan a cabo?
Son constantes y diferentes. En épocas de inundaciones, logramos reunir a muchos damnificados socorriéndolos de distintas maneras.
Estuvimos en la semana, cociendo almohadones en forma de corazones, para las señoras de Casa Amiga, ya que padeciendo el problema de cáncer de mama, les es muy útil el mencionado almohadón. Estamos en el proyecto de contratar a una trabajadora social, que pueda ayudarnos a conectar la fe con la obra en la comunidad, con los alumnos que vienen al colegio, en una fuerte área de valores.
Y el viernes 16, estaremos haciendo un árbol de cartones, el 17 tenemos una actividad coral y el domingo tenemos el culto de Navidad y fin de año, donde invitamos la congregación, ya que mi esposa da clases de Hip-Hop, en el Instituto Flavia y vendrán ellos a lucirse con algunas coreografías. La cena de Navidad, será una cena abierta y están todos invitados.
¿Cómo ve la Iglesia Metodista el ambiente navideño?
Tengo una anécdota para compartir con ustedes de mi hijo: Armamos el arbolito y nos dijo que él quería un regalo de navidad.
¡Nos shoqueó!
Trabajamos con muchos chicos que están en situación de calle y pensamos que él no necesita un regalo de navidad.
Tiene mucho más que lo que tienen los niños con los que él juega.
Tratando de invertir el juego, le dijimos como propuesta: “Tienes muchos juguetes, ¿Cuál de ellos te gustaría regalar?”
Lo podíamos notar el año pasado en esta época, cuando por calle Uruguay se veía a gente cargada de bolsas para Navidad, cuando conocíamos a personas damnificadas desesperadas, porque habían perdido todas sus cosas.
Vemos cómo ha impactado el consumismo y centrando todo en nuestra seguridad. En lo que nosotros queremos y creer que lo necesitamos. En esta época, mantenemos una serie de sermones que se enfocan en Dios, dándose a sí mismo. “Yo me doy”.
No es darnos financieramente, sino explicando que la generosidad, no necesariamente es “doy dinero para todos lados”.
Es un estilo de vida, de las cosas que adquiero de mercaderías para el mes, en véz de comprar tres paquetes de fideos, voy a comprar cuatro, para donar.
Para que nuestra vida sea un acto de generosidad, como lo hizo Dios.
La vida está dividida en tiempo, el tiempo es vida, ¡entonces dalo!
Más de lo que nosotros creemos que lo necesitamos.
¿Cómo espera la Navidad?
Es un recordatorio de que Jesús va a volver.
Y viene a estar con el pobre, a ser pobre, entonces debemos recordar que Dios se hizo humilde y que nosotros podemos vivir con menos de lo que tenemos, ayudando con lo que podemos.
Muchas veces me pregunto, cuando voy a adquirir algo, ¿si realmente lo necesito?
Por eso, más allá de religión, es la universalidad del mensaje de Jesús: Amar a nuestro prójimo, como a nosotros mismos y ocuparnos de aquel que lo necesita.
Salto es una ciudad compuesta por un grupo de gente y que en esta Navidad lo puedan ver a Salto como su familia.
Que como familia, tenemos que ocuparnos los unos de los otros.
Y en esta Navidad, podemos hacer la Navidad de otro, un poco mejor.







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