Con más de 60 años en el rubro, Oscar “Pelón” Martínez, transmite el legado de un comercio legendario a su hija Ana

“Yo siempre estoy agradecido a los clientes”

En mayo de este año, Librería Ariel cumplió 63 años en el comercio salteño y su principal, Oscar Mario Martínez Noriega, más conocido por sus clientes y amigos como “Pelón”, empezó a transmitir sus conocimientos en el rubro a su hija, Ana Inés, en quien depositó toda su confianza para que su negocio quede en buenas manos y se perpetúe en el tiempo, como sucedió cuando su padre se lo dejó a él.

“Con Ana Inés, hace tres años que estamos juntos acá. Yo viví toda la vida de esto (el comercio) y me se de memoria como funciona todo, pero ella no y ahora empezó a arrimarse al negocio y esta aprendienDia del Padredo todo. A ella le gusta mucho cocinar pero ahora está más metida en el rubro. Yo tengo dos hijos, pero ella es la que está más con esto ahora y la idea es que pueda seguir acá en mi lugar”, comentó a EL PUEBLO, Pelón Martínez sobre el legado de un negocio referente en el centro de nuestra ciudad.
De estos tres años que llevan trabajando juntos, la relación padre e hijo a ido creciendo aún más, pero Pelón sabe que esa transmisión de conocimientos debe ser “de a poco” y que Ana Inés “le va agarrando la mano al negocio, está aprendiendo y le gusta, que es lo principal”.
Recientemente, el Centro Comercial e Industrial de Salto les hizo un reconocimiento al estamparlos en un afiche para el día del padre, algo que para él es “un gran orgullo” y lo dejó “muy contento”.

MÁS DE 60 AÑOS EN EL COMERCIO SALTEÑO
La librería Ariel empezó a funcionar en 1955, en calle Brasil 983, pero entonces se llamaba Rodó. Sus dueños, eran tres socios, todos profesores. Al año quedaron dos porque a uno de ellos no le gustó el negocio y en 1962 falleció otro de los socios así que quedó al frente el padre de “Pelón”.
“En el año 1964 empecé a andar yo en la vuelta y desde entonces sigo en esto.
En el año 1971 nos mudamos a este local, que es donde estamos hoy y por allá por el 90 y pico lo pudimos comprar y creo que eso fue lo que nos salvó de muchas crisis, el hecho de no tener que pagar alquiler. Acá, tuve suerte, nos fue lindo. Antes se llamaba librería Rodó y cuando nos vinimos acá le pusimos Librería Ariel, como en frente estaba el cine Ariel y Ariel es de Rodó, también un poco por eso”, comentó el comerciante.

UN NEGOCIO QUE SE ACTUALIZA DÍA A DÍA
“A mí, me encanta lo que hago. Va cambiando mucho el negocio, con más de 60 años te diría que hay cosas que antes se vendían muchísimo y ahora no se venden más.
También hay cosas que se empezaron a vender ahora, cosas nuevas. Hay que ir adaptándose. Una de las cosas que más cambios tuvo fue la venta de libros, sobre todo los libros de estudio. Antes, la persona traía el libro que su hijo había usado en la escuela o el liceo y pagaba la diferencia para llevarse el libro que iba a usar al año siguiente.
Eso ya no se hace. Se venden libros sí, pero no el texto de estudio, los que eran los libros del liceo. Tenés que tratar de estar actualizado siempre. Nosotros tenemos la suerte de contar con empresas con las que trabajamos que están siempre modernizándose y hay que estar atento a todo eso, a lo nuevo”, señaló el entrevistado.
ÉPOCAS DIFÍCILES
“Hemos pasado épocas difíciles, varias veces no sabes que hacer, si cerrás o seguís. La última crisis, en el 2002, uno no sabía que hacer pero no tenés otra cosa, esto es mi vida y hay que luchar para mantenerlo. En el 92 o 93 compramos este salón y eso creo que nos ayudó a poder mantenernos en las épocas de crisis porque si tuviéramos que pagar los alquileres que hoy en día se pagan en calle Uruguay, más los impuestos, sería muy difícil poder mantenernos. Yo siempre digo que en el año 81 aprendí a hacer asado y en el 2000 aprendí a cocinar, porque no podías gastar ni salir. Es ajustarse el cinturón, no hay otra”, comentó.

El AGRADECIMIENTO A LOS CLIENTES
En lo que tiene que ver a la particular relación que se genera con los clientes del comercio, Martínez recordó que el actual Presidente del Centro Comercial e Industrial de Salto, Nicolás Sant´Ana, iba a comprar a la librería desde niño. “Hay gente que ya es abuela y viene a comprar ahora cosas para sus nietos. Hay clientes con los que uno tiene un vínculo particular, uno conoce a sus hijos, los vio crecer, muchos se recibieron y uno se alegra por sus logros. Después vienen con sus hijos también. Es algo muy lindo. Yo siempre estoy agradecido a los clientes, porque si ellos ni vienen a comprar uno tiene que cerrar, así que mi agradecimiento siempre es hacia ellos”, concluyó.







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...